¿qué te amo demasiado media

Eres pura Eres una estrella Te amo demasiado Quiero a mi lado Púrpura de mi alma Agua de mi vida Quiero tenerte a mi lado De ti estoy enamorado Azabache es tu pelo Y sentirlo pronto, es lo que yo anhelo Si estar contigo es posible Yo haría hasta lo inadmisible Yo quiero que seas mía Que llegues a ser la niña de mi vida Si crees que te amo demasiado, lo siento, pero no se amarte de otra forma. Te amo, así, a secas. Sin principio y sin final. Te amo ahora y siempre, como si fueses una parte de mí. Ha llegado el día que no se vivir sin ti así que, lo siento, te tendrás que quedar conmigo toda la vida. ¿Qué le regalas? a. Le compras la colección de CD´s de su grupo favorito, se la envuelves en una caja repleta de dulces y confeti y le llenas el coche de globos y notitas que digan: “te amo ... Te amo demasiado Naci para adorarte Te amo demasiado Naci para adorarte Tal vez ni en mil años Ya pueda olvidarte. Tal vez ni en mil años Ya pueda olvidarte. Eterna en mis brazos Tu viviras por siempre Eterna en mis brazos Tu viviras por siempre. Si no vivo mil años Mi alma de quererte Si no vivo mil años Mi alma de quererte. Quien pudiera vivir Mil anos para amarte en media hora. los acompaño un ratito. rosana: oigan, ... ¿qué hacemos? si te incomoda demasiado, invento alguna excusa. para no ir, ¿eh? ... acuérdate que te amo. háblame cuando--cuando ... YOLO: abreviación de “you only live once” (solo se vive una vez), frase relacionada con el disfrute de la vida, no tomarse las cosas demasiado en serio y vivir en el momento. Este video también te puede ayudar a entender lo que significan algunas palabras que se usan mucho en internet como 'meme' o 'gif'. Decir te amo puede dejarte expuesto a muchas cosas (al rechazo, al dolor, a la humillación o a la felicidad), pero realmente no existe una guía para decirte cuándo o cómo debes hacerlo, eso depende de ti, de la relación y de la etapa en la que crees estar, aunque los psicólogos dicen que hay una serie de cosas que, si pasan antes, aumentan tus posibilidades de no ser rechazado. “Te amo, pero me amo más yo” cuenta el por qué no buscar rellenar los espacios vacíos en tu vida emocional. “Dicen que lo que no te mata te fortalece, aunque en ese ínter las cosas duelen demasiado, y más cuando se trata de desamor. No hay mejor opción que una bonita frase de amor para dedicar 'Te amo' a esa persona tan especial para ti. Aparte de los gestos, con las palabras se puede expresar todo tipo de sentimientos amorosos, y hay formas muy originales, profundas y románticas de hacerle ver que estás ahí, a su lado, para siempre.

Generaciones chilenas

2020.07.02 22:10 ffuentes Generaciones chilenas

Siempre escuchamos eso del "boomer" o el "millenial" pero no siempre aplican apropiadamente a nosotros porque fueron categorías pensadas en EE.UU. (Chile ni siquiera participó activamente en las guerras mundiales!) que me imagino que viene de la misma idea errónea de considerar a Chile parte de "occidente" (aunque en realidad esa idea de las generaciones es más anglosajona). No puedes usar las mismas categorizaciones de países con historias tan distintas y con sociedades tan distintas. O sea, "vivimos en una sociedad" pero "no vivimos en la misma sociedad".
Baby boomer es un término usado para describir a las personas que nacieron durante el baby boom, que sucedió en algunos países anglosajones, en el período contemporáneo y posterior a la Segunda Guerra Mundial, entre los años 1946 y 1965.1​ Tras la segunda guerra mundial, varios países anglosajones —Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda— experimentaron un inusual repunte en las tasas de natalidad, fenómeno comúnmente denominado en aquellos países como baby boom. En esos países el término se utiliza también para denominar a esa generación.
(Wikipedia) Pero algo SÍ ocurrió en esa época (o al menos al final de esa época): La reforma agraria. Esto acompañado de una migración del campo a la ciudad que ya era sostenida (una consecuencia de la improductividad de los fundos). Por eso propongo unas categorías con su respectiva explicación.
A toda esta generación inicial del Chile urbano que venía del campo (generalmente a Santiago aunque no necesariamente) y que creció entre los años de 1940 (que nacieron en su extremo inicial luego de la crisis del salitre) y que termina en 1970 la llamaría la "generación Carmela". Los jóvenes que se crían en esta época viven una generación migrante, muchos nacen en el campo y otros nacen de madres que se criaron en el campo.
En esta época el discurso marxista todavía es visto como una solución más o menos viable por gran parte de la población (y eso no es exclusivo de acá) por lo que hay una tensión enorme entre el capitalismo de la época y obviamente sus empresarios y los proletarios que, en muchos casos, recién se están adaptando a vivir en grandes ciudades (o ciudades medianas).
Mucha gente de esta generación trabajó como niño y en los estratos bajos sobre todo (que no quiere decir que fueran una minoría) no completaron sus estudios.
Es MUY distinto al "boomer" porque el "boomer" es un "niño malcriado" de clase media. Por supuesto que hay chilenos de clase media de esa época que no vinieron del campo pero es un % muy pequeño de la población total (funcionarios públicos y profesionales liberales).
Después viene una generación que se cría en la resolución de esa tensión, desde 1970 hasta 1990. Vamos a englobar a toda la gente que vivió esa época compleja:
  • con amplios altibajos económicos marcados por las crisis (hubo 3),
  • la falta de libertades civiles
  • la derivada escasez de expresión cultural
  • el conservadurismo social (en una época en que el mundo se estaba liberando).
    Las personas que vivieron su infancia y adolescencia mayormente en este periodo serían en mi categorización: "Generación Perdida", "generación de Los Prisioneros", "Generación Los 80" o "Generación Zambra". Generalmente el niño o niña de la generación perdida se siente un/a "hija del rigor" (aunque no impresionarían mucho a sus mamás Carmelas).
Esta generación es importante porque es la generación del orden actual. La gente de esta generación está arriba de los 40-45 años.
EDIT: Me faltó agregar que si bien los que mandan hoy son más o menos de esa generación, el contrapunto es que el "pateador de piedras" lo es porque no tuvo muchas oportunidades para desarrollarse en comparación con las generaciones actuales, y de ahí el nombre de "generación perdida".
La posterior generación es la de los chilenos que vivieron como niños o adolescentes entre tres temas importantes:
  • La llegada de la democracia representativa
  • La llegada incipiente de las tecnologías de la información
  • El climax de la cultura televisiva
El niño de la generación Zambra vio mucha tele pero era un medio más incipiente, no tenía cable, no tenía videoclubs, había sólo unos pocos canales en abierto. El niño de la generación Tigritos o Pipiripao (edit: si quieren le pueden decir generación Cachureos) creció viendo una televisión mucho más desarrollada y que lo era todo. En las mañanas de los sábados veía tele.
Y también se crió en un entorno social más abierto y algo menos conservador. Igual se crió en un ambiente donde los roles de género son bien marcados, donde la orientación sexual es incuestionable. El cuestionamiento del orden todavía no llega al "mainstream". Y claro, el capitalismo es amo y señor (Fukuyama). No hay un cuestionamiento mayor al sistema, por ahí algún papá es Allende-lover pero no hay una articulación con el presente que él ve. Eso sí, cuando crece está mucho más dispuesto a moverse por las causas que le preocupan que un adulto de la generación perdida (que dice con orgullo que "no está ni ahí" con nada).
Finalmente es la generación que comienza a ver cómo las tecnologías de la información se lo van a comer todo. Pero al mismo tiempo sabe cómo era vivir sin toda esa tecnología al alcance: Por ej. hacer un informe a mano en papel, recortar icaritos.
Pero insisto en no llamarles "millenials" porque es una caracterización estadounidense que tiene en mente a una persona de clase media de país rico y que se encuentra con un mercado laboral peor que el de sus padres pero todavía de país rico. Acá mucha gente estaba recién empezando a ir a la universidad desde contextos sociales muy distintos a esos.
La generación posterior: (la 31 minutos) es la generación que está cumpliendo la mayoría de edad en estos años y que nació con acceso a Internet en la casa (aunque esto también tiene que ver con el grupo socioeconómico). Siempre hubo muchos celulares en la casa y notebooks o computadores de escritorio. (no soy muy fan del concepto de "nativo digital" pero sí es evidente que se criaron con muchas herramientas que las demás generaciones no tuvieron).
Nacen a fines de los 90 y ven un país que parece más globalizado (aunque hace años que lo está). No se imaginan el mundo sin internet pero eso también les permite ver un mundo mucho más diverso en todo orden de cosas. Hay muchas más opiniones, no sólo sabes lo que piensan tus papás porque las redes sociales o los comentarios de los medios te dan acceso a comentarios y mensajes de gente distinta. (La opinión de los padres siempre es influyente en la crianza de un niño o niña)
La dictadura es algo muy lejano, no tanto para el niño o niña Tigrito que está más marcada por ello. La inmigración está más naturalizada para ellos (el niño Tigrito fue el que vio la progresión, no ellos). En mi opinión el mundo en que nació el niño "31 minutos" es más complejo que el de la generación pasada. Es una sociedad con más divisiones y con menos esperanza ya que es una sociedad más postmoderna (es decir, donde los grandes relatos de progreso han caído sucesivamente y esos relatos son reemplazados por un nihilismo y un cinismo muy crudos).
La generación siguiente probablemente merezca otro análisis porque hay chicos que están empezando a madurar ahora y van a resultar marcados por la pandemia y por un país que no va a ser el país estable y de "subdesarrollo exitoso" que conoció la niña Tigrito. Pero es demasiado pronto para intentar describirles.
Lo que acabo de escribir es obviamente muy criticable y poco útil pero sólo quería reflexionar en cómo podrían ser las categorias generacionales y en por qué Chile no se puede comparar con esas categorías gringas, ni siquiera hoy en día, aunque haya aspectos en común.
EDIT: Le aprovecho de dar las gracias a srpercival por el gold
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2020.05.17 14:37 carapapa2000 Ayude a la chica de mis sueños a conseguir novio y luego me confesó que le gusgo

Hola, lo siento es mi primer post en redith así que lo siento por la falta experiencia al contar historias solo quería quitarme esto del pecho. Todo comenzó hace 7 meses en agosto soy un estudiante de secundaria y acabábamos de iniciar el tercer año de secundaria, ella era una chica nueva y yo estava ahí desde el inicio, yo ya tenia mi círculo social y preferí no meterme en más problemas con los nuevos de la escuela ya que había tenido malas experiencias, un día la vi dibujar ella dibujaba un estilo anime bastante lindo así que la elogie, le dije wow eres genial "kimberly" (nombre real ya que vivimos en México y nadie la reconocería) ella y yo somos opuestos físicos exactos, yo mido 1,83 y ella no mas de 1,53 yo soy blanco y ella es morena yo soy un chico y ella una chica, yo soy un poco llenito y ella algo gordita. después de elogiar la comenzamos a hablar, soy un chico bastante inteligente con respecto a conversaciones ya que me encantan temas como la política la economía el poder y los libros, estuvimos hablando varios días ella y yo literalmente pensábamos igual pasábamos por los mismos problemas y nos gustaba y disgusta a lo mismo, entonces compartimos bibliotecas musicales y resultó que compartíamos el 90 por ciento de las canciones. No nos lo podíamos creer era muy raro tantas coincidencias, tan solo unas 3 semanas después comenze a sentir algo por ella y siguiendo un consejo de redit decidí decírselo antes de que fuera demasiado grande y enamorarme de la persona equivocada, ella me dijo que no sentía lo mismo por mí y lo acepte, luego de un tiempo le presente a mis amigos ya que ella no podía socializar, ella me dijo en una charla que estava enamorada de john (un tipo que yo odiaba por que creia que lo sabía todo aunque en realidad sólo memorizaba los temas de la escuela y robaba mis opiniones y temas de conversación para hacerse el intelectual), pero yo lo acepte y comenze a convencer a john a que saliera con kimElla me pidió ayuda para este punto y yo acepte, después de un mes de insistir con que ella decía decírselo ella accedió y john le dijo que no, en este punto hable con john y le mencioné todo lo que ella me gustaba y por que entonces accedió, cinceramente creo que solo lo hizo por que sabía que me gustaba, unos meses después aún no habían pasado por el primer beso y ella me confesó que jamás estuvo enamorada de él y que realmente le gustaba yo, y que solo me pidió ayuda para pasar más tiempo con migo, en este punto yo estaba perdidamente enamorado de ella si que le anime a que lo terminará pero ella se negó. Unos días después hise algo asqueroso, mientras ella y yo jugábamos accidentalmente metí mi dedo en su boca, nos reímos y mientras ella no veía la mi la saliva (lo sé es asqueroso y estúpido y me sentía mal por hacerlo), así que se lo dije esa tarde y ella me dijo que si que era asqueroso pero que no me culpaba y que cada que ella veía mis labios quería besarme, yo no podía resistir y decidí alejarme un poco ya que no quería hacer nada malo, pero al día siguiente mientras estábamos en medio de una clase nos acercamos, nos abrazamos y ella me beso por un segundo, no puedo describir lo feliz que me hizo ese momento así que solo me aparte un poco. Luego ella se me acerco y nos pusimos a oír música con audífonos ya que solo quedaba media hora de clases y no había nada que hacer ella puso una canción que se llama besos en guerra, en ese momento supe que no se arrepentía, al día siguiente insistí en que besara a su novio o que lo dejara ya que me sentía culpable por besar a su novia y quería que o se enamorara de él o lo dejara de una ves, (dato real: una chica puede saber si le gusta un chico solo con besarlo por primera ves) ella se negó a decirle a john de esto así que lo hise yo, ella prefirió besarlo y enseguida me confesó que no sentía nada por el y que amo nuestro beso, una semana después terminó con el y cuando estaba apuntó de declararme ella dijo que me odiaba y odiaba que siempre me metiera en sus asuntos, que solo la veía como un premio y que no la quería, yo no lo podía creer, todos se enteraron de esto y ella me echo la culpaElla dijo que yo la bese que yo la estuve acosando por semanas y que se arrepentía de todo. Unos días después me pregunto qué si aún me gustaba y le dije que no que podía irse al diablo y que desearía nunca haberla conocido, esa noche dormí como un jodido bebe, Al día siguiente me arrepentí y quería iniciar todo de nuevo me di cuenta que fui muy grosero pero ella me dijo que no quería verme, dos semanas después volvió con su novio y yo estuve realmente afectado, es como en las películas, cuando todo termina solo puedes pensar en las razones por las que te enamoraste, hace unos días hisismos las paces y su cumpleaños será en dos semanas le compre un regalo que me costó un mes completo de mi salario, unos prisma color 150 piezas ya que ella ama colorear, se que soy un idiota por quererla tanto pero, ¿no es de eso de lo que se trata amar? Yo la deje ir y de ves en cundo me dice problemas que tiene con su novio como si tratara de darme esperanzas pero en fin yo ya no creo que pueda tener nada con ella jamas. Mientras estaba en mi luto una amiga me consoló ella fue la ujnica que me defendió y otra chica quizo ver las conversaciones, mi amiga (M) creía que ella era una idiota y siempre me defendió y la otra chica (Y) dijo que el malo era el novio y que nos amamos de verdad, almenos yo lo hacía. La cereza del pastel es que kim mandó a una de sus amigas a decirme que yo no le gustaba yo le conté esta historia y todos comenzaron a tratarme normal de nuevo, pero ella no enfrentó nada por mi petición por que cinceramente aun la quiero con toda mi alma, M me apoyo mucho ella fue la única amiga que tuve en ese tiempo una chica que yo trate mal por que creí que era pocrsiva se volvió mi mejor amiga, actualmente le regalo muchas cosas a M y aunque se niega a recibirlas diciéndome que no devo molestarme siempree recuerdo lo mucho que me ayudó y que significaría mucho para mí que lo aceptará creo que estoy enamorado de ella y si, Se lo que dirán eres muy joven para saber lo que es el amor pero encerio creo que esto puede prosperar, soy asexual no me interesa el sexo solo quiero una vida feliz así que no es atracción lo que siento por ella, gracias por escuchar mi historia este es mi primer post de reddit.
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2019.10.03 12:30 Davidemagx Parte 2 del cuento que publiqué hace una semana. Perdonen la demora. Comenzando con parte 3 hoy mismo. Saludos.

Me llevó varios meses acostumbrarme, los primeros días sufriendo dolores de cabeza y vértigo, era para mí toda una experiencia y la raíz de los hábitos incluso hasta el día de hoy siguen presentes, todavía dirijo la mirada a los labios de las personas al hablar para leerlos, aún cuando puedo oírlas y si bien dependo del lenguaje de señas pata comunicar yo es gratificante saber que al menos una parte del esfuerzo de los demás se ve aliviado.
Descubriría cada día un sonido diferente, un silencio, una pausa entre ruidos. Cosas que creía emitirían sonido de pronto no lo hacían, todavía miro a los árboles esperando captar algo que ya sé no voy a escuchar, más allá del ruido de las hojas cuando las agita el viento son, contra todas mis expectativas, mudos y de alguna manera lo encontraba algo incómodo de ver. También esperaba que los insectos hicieran ruido al caminar, perdí cuenta de las tantas veces en las que me llevé sobresaltos con alguna araña por no oírla aproximarse, hallé el ladrido de los perros molestos y el ronronear de los gatos extremadamente reconfortantes, amo el canto de los pájaros y por un buen tiempo solía madrugar solamente para oírlos cantar antes de que el pueblo se despertara. Aún me resulta difícil acostumbrarme al bullicio del centro y la superposición de voces y sonidos me marea en ocasiones y no imaginaba que mi oficio fuese, en ocasiones, lo ruidoso que puede ser. Descubrí que disfruto de ciertos tipos de música, de preferencia instrumental siendo la música clásica mi preferida, el rock solo me dio dolores de cabeza y luego de haberlo escuchado encontré la sensación de un sonido metálico, como un zumbido a veces, que acompañaba el paso de vehículos y relojes así como también taponamiento de oídos. El malestar perduró cerca de un mes, tras el cual no volví a tener contacto con ningún genero desde el rock hacia arriba y me mantuve dentro de los clásicos como Ludwig Van Beethoven, Vivaldi, y Bach.
Un sábado que amanecía, ya con la rutina adquirida, preparé mi equipo de mate y salí al patio de casa sin despertar a mi mujer o mis hijos, eran mis momentos de paz y calma antes de las corridas del laburo y llegar momento del día en que algún ruido me diera un dolor de cabeza. La mañana era fresca, me había ubicado abajo del jacarandá que habíamos plantado unos años antes, en un sillón reposera y con un banquito de algarrobo al lado donde apoyaba el mate y termo, entre mate y mate los pájaros comenzaban su canto juguetón, el sol iba bañando las copas de los árboles con lentitud a medida que ascendía. Cerré los ojos y me dejé, con media sonrisa en la cara, abrazar por la tranquilidad y de pronto noté el silencio. Abrí los ojos y observé en dirección a los árboles al rededor, no oía nada, toqué el audífono y subí el volumen pero no captaba un solo sonido. Llevé una mano al oído y di un chasquido para probar, con el volumen al máximo me aturdió un poco, cuando vi al suelo un gorrión cayó desplomado desde el árbol, alas abiertas, pecho arriba, patas al aire, quieto, solo la brisa que corría novia sus plumas. Con los ojos abiertos mirando al cielo, no entendía qué había pasado, miré hacia arriba buscando algún carancho, un gato, alguna señal de que hubiese sido presa pero no había nada y entonces lo escuché..
Desde algún lugar una multitud de voces gritando al unísono, se oían angustiadas, desesperadas, o era ¿miedo? Traté de concentrarme pero no dio resultado, seguía siendo demasiado leve para asegurarlo. No supe qué hacer con ello, cómo reaccionar, todo lo demás parecía tan silencioso y quieto, la puerta de la casa me distrajo
Logré terminar de pasar todos los cables, sólo me quedaban instalar las llaves, hacer la bajada a tierra y enganchar a la línea pero desde que la tarea me suponía menos carga decidí dejarlo para el otro día y volver a casa a un merecido descanso. Picar las paredes me había agotado más de la cuenta, quería solamente llegar y bañarme, quizás hacer una siesta y dedicar la tarde a algo más liviano como el cobro de cuentas y pagar a mis proveedores. Un poco de trabajo de oficina, como me gustaba llamarle a la cabina de la camioneta, y fue exactamente así como mi día terminó.
Desperté tarde por el calor intenso, sudado y casi cegado por el brillo intenso que entraba por la ventana. Un leve dolor de cabeza me abrazaba, se me dificultaba respirar por el aire caliente, sentía que ardía al inhalar y exhalar. La cama estaba vacía, la casa en silencio ¿A dónde fueron todos? Me levanté de la cama y salí al comedor, todas las puertas y ventanas abiertas dejando entrar un sol inclemente como jamás antes había visto, llevé una mano frente a mis ojos al mirar en dirección al patio para protegerme de la luz intensa y salí. El sol quemaba la piel al primer contacto, el piso imposible de pisar, retrocedí a la sombra dentro casa ¿cómo podía hacer tanto calor? Un sonido comenzó a llegarme, leve, como ahogado, me di cuenta que tenía el audífono en nivel bajo y subí el volumen con cuidado, a medida que aumentaba el sonido se volvía más claro, gritos. La misma cacofonía de voces procedentes desde algún lugar pero ésta vez más clara. Dios, gritaban como si estuviesen quemándose vivas, dejé de subir el volumen pero los gritos intensificaban exponencialmente. La cabeza comenzaba a doler más de la cuenta, algo captó mi vista afuera, un pájaro cubierto en llamas caía al suelo, pestañé incrédulo y cuando mis ojos volvieron a abrirse apenas unas centésimas de segundos después el pájaro ya no estaba, en su lugar yacía un cuerpo humano calcinado retorciéndose aún con vida ¿cómo podía ser posible? Los gritos me atendían, el calor comenzaba a sentirse como un incendio forestal, quise abrir la canilla de la cocina para tirarme agua pero el grifo de metal me quemó la mano al contacto, vi por la ventana que daba al patio, el cuerpo calcinado ya no estaba, al girar lo tenía parado frente a mí, rostro carbonizado cortado por heridas que escupían líquidos sanguíneos, jugos de carne humana haciendo ebullición, podía oler el chamuscado lo que me provocó náuseas, abrió la boca y chispas salieron disparadas desde la garganta como cuando el carbón revienta, dejando escapar un grito desgarrador de dolor, de agonía, tan alto que sentí la regeneración en todo mi cuerpo y particular sobre la cabeza. Comencé a sangrar profusamente por la nariz y oídos hasta que perdí la conciencia y caí goleando en seco el suelo. Desperté mirando al techo, el sol apenas empezaba a salir afuera, mi mujer dormía tranquila al lado, el alivio de saber que fue sólo un sueño me hizo suspirar aunque el corazón me golpeaba el pecho como una piedra rodando cuesta abajo a los saltos, estaba asustado, no entendía qué había sido ni de dónde había salido esa pesadilla. Limpié mi cara con ambas manos y al verlas noté que el sudor estaba cortado con sangre, fui al baño y en el espejo vi que había sangrado por la nariz y oídos. Volví a la cama y mi almohada tenía las manchas circulares donde cada oreja estuvo y pronto la tomé y llevé al lavadero para lavarlas antes de que Florencia despertara y lo viera, decidí no contarle nada para no preocuparla y más tarde fui a ver a mi médico, consiguiendo el turno directamente en la recepción y ayudado con una nota que escribí ya que la recepcionista no sabía el lenguaje de señas. Evité contarle al doctor sobre el sueño porque temí me diagnosticara algún tipo de trastorno mental diciéndole en cambio que lo que tras haber picado una pared había quedado con una sensación rara en los oídos. Me revisó y notó que habían signos de sangrado interno aunque no había un daño aparente o al menos no uno que pudiera verse a simple vista por lo que me ordenó una resonancia, pedí por la posibilidad de realizarla ese mismo día y tras hablar con la recepcionista y apuntar que era de urgencia lograron mover un turno para esa misma mañana.
(Porbrazones de extensión, continúa en primer comentario)
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2018.07.31 17:13 master_x_2k Zumbido I

Brian era más rápido que la mayoría de los hombres de su tamaño. Dio un paso atrás para esquivar mi golpe, luego giró su cuerpo en lo que estaba aprendiendo iba a ser una patada. La cosa era que no sabía a dónde se dirigiría esa patada, y generalmente no se contenía con sus patadas de la forma que lo hacía con sus puñetazos. Sabiendo esto, siguiendo sus instrucciones de ser impredecible, me lancé hacia adelante y lo tacleé torpemente.
Su muslo me dio en el costado mientras movía su pierna, lo cual dolió, pero no tanto como habría dolido la patada. Aun así, logré derribarlo al suelo. Cualquier sensación de victoria que podría haber sentido fue efímera, porque caí con él, y él estaba más preparado para lo que venía después. Cuando golpeamos el suelo, él usó sus manos y su muslo aún levantado para llevarme a su derecha. Antes de poder orientarme, él se dio vuelta en mi dirección y se sentó a sobre mí.
Lancé un puñetazo a su costado, pero él me agarró la muñeca y giró mi brazo hasta que mi codo apuntó a mi ombligo. Agarré su camisa con la otra mano, con la esperanza de quitármelo de encima (ni de cerca), y también agarró esa muñeca. Ajustó su agarre en mi brazo derecho retorcido y sujetó mis brazos contra el suelo, extendidos sobre mi cabeza.
“Es un comienzo”, me sonrió.
Al darme cuenta de la posición en la que él me tenía, sintiendo la presión de sus muslos contra mis caderas, su peso descansando parcialmente en la parte inferior mi cuerpo, debo haber perdido algunas neuronas. Mi proceso de pensamiento se detuvo por completo. No ayudó que lo primero que mi mente interpretó con ‘comienzo’ era que esta posición nos llevara a algo más.
“Si seguimos así, podrías ser una buena luchadora”, elaboró. “Cuando estábamos en el suelo, aquí, y te empujé hacia un lado, deberías haber seguido el impulso. Obtener un poco de distancia. Si lo hacías rápido, podrías incluso haber estado de pie antes que yo, lo que sería una buena posición para atacar.”
“Mmm”, fue la respuesta más coherente que pude lograr.
“¿Vas a dejarla levantarse o estás disfrutando demasiado de esto?”, Lisa le preguntó, desde donde estaba sentada en el sofá. Ella tenía los brazos cruzados, su barbilla sobre un cojín. Tenía las manos cruzadas frente a su boca, escondiendo lo que sospeché que era una sonrisa divertida.
Brian sonrió mientras se ponía de pie, “Lo siento, Taylor. ¿Quieres intentar una ronda, Lise?”
“No estoy vestida para eso, es muy temprano en el día, y no le negaría a Taylor su diversión”, dijo, sin levantar la cabeza. Cuando le di una mirada irritada, ella me guiñó un ojo.
Brian y yo nos pusimos de pie y nos miramos, entonces ambos titubeamos, quedándome justo fuera de su alcance.
“Me sorprende que ustedes dos estén en buen estado para esto”, comentó Lisa, “¿No les duelen las piernas de estar a los brincos anoche? Tú especialmente, Taylor. Fuiste a correr esta mañana, ¿y ahora estás entrenando?”
“Si mis rodillas pudieran hablar, estarían gritando de agonía”, le respondí. Levanté mi mano mientras Brian se movía para atacar mientras yo estaba distraída, y él retrocedió de nuevo. “Pero mantenerme activa hace que mi mente no se preocupe.”
“¿Todo está bien?”, Me preguntó Brian. Me encogí de hombros, miré a Lisa.
“Taylor se fue a casa”, explicó Lisa, “Tuvo una discusión con su padre, regresó aquí. Podría quedarse un tiempo, ¿sí?”
“Sí”, le hice eco.
“Lo siento”, simpatizó Brian.
“Yo también”, dije. Me acerqué más, tratando de provocarlo para que se moviera, pero él no cayo con eso. “Amo a mi papá. Realmente nunca tuve esa fase que otros tuvieron, donde me sentiría avergonzada de estar cerca de él, donde no nos entendíamos. Pensé que éramos más cercanos que eso, hasta anoche.”
“¿Las cosas van a estar bien?”
“Realmente no lo sé”, respondí. Cambiando de tema, admití, “Está bien, estoy atascada. Estoy parada aquí, frente a ti, y no sé qué puedo hacer para que no terminar golpeada o arrojada al suelo. Si avanzo, hay un millón de cosas que podrías hacer para patear mi trasero. ¿Qué harías, en mis zapatos?”
“¿Honestamente? Hmm,” se relajó un poco, “Buena pregunta. Supongo que iría por la cosa más cercana que pueda usar como arma.”
“Aparte de eso. No hay nada que pueda agarrar que sirva para pelear sin lastimarte de verdad.”
“Creo que haría lo que estás haciendo, espera a que el otro tipo haga un movimiento.”
“Bueno. Entonces muévete.”
Él lo hizo. Dio un paso más cerca, fingió dar una patada, luego se agachó para intentar patearme los pies. Podía manejar eso al menos – Salté un poco para evitar su pie mientras se movía debajo de mí. Aun así, él estaba un paso por delante de mí, poniéndose en pie con la pierna extendida y usando su hombro para poner mi culo en el suelo. Tomé su consejo de antes, usando el impulso, rodando hacia atrás para crear cierta distancia, pero él tenía la ventaja de tener ambos pies en el suelo. Dio media vuelta y me siguió, movió su rodilla hacia adelante y se detuvo a unos centímetros de mi cara.
“Estás aprendiendo”, dijo.
“Muy lentamente.”
“Estás aprendiendo”, subrayó, “escuchas lo que digo, lo tienes en cuenta y casi nunca tengo que recordarte algo dos veces.”
Él me ofreció su mano, y cuando estiré la mano para tomarla, él se agarró a mi brazo. Agarré el suyo, y él me ayudó a levantarme.
“Vengo con café y desayuno”, dijo Alec, “que cierto líder del equipo fue demasiado perezoso para traer.”
“Oh, vete a la mierda, Alec”, respondió Brian, sin ningún veneno en su voz. Soltó mi brazo para tomar un café. “Te traigo algo nueve días de cada diez, de camino a aquí.”
“Ese es tu impuesto por la inconveniencia de que vivas fuera del departamento”, respondió Alec, avanzando hacia el sofá y dándonos a Lisa y a mí nuestros cafés. Lisa tomó la bolsa de papel y sacó unos muffins, entregándome uno. Me senté en el sofá junto a ella.
“Entonces”, se dirigió Brian al grupo, mientras todos caminábamos hacia los sofás. “Creo que es importante sacar algunas cosas del camino, ahora que sabemos para quién estamos trabajando, por qué y nuestras posibilidades para el futuro.”
Perra se instaló en el otro sofá con sus perros brincando a su alrededor mientras levantaba los pies a su lado. Eso dejó a Brian sentado en el espacio vacío entre Alec y yo. Me sentí dolorosamente consciente de dónde su pantorrilla y su brazo tocaban mi pierna y mi hombro. Había estado corriendo y luchando, probablemente estaba sudorosa. ¿Tenía olor? ¿Le daría asco eso? No pude evitar sentirme cohibida, pero me habría llamado más la atención si hacia algo al respecto. Traté de enfocarme en la discusión en su lugar.
“En primer lugar, no creo que debamos votar por mayoría sobre esto que propuso Coil. En lo que a mí respecta, esto es demasiado importante, cambia demasiado las cosas, para que sigamos adelante si alguien va a estar descontento o molesto. Llegamos a un consenso o no lo hacemos.”
No fui la única en asentir en silencioso acuerdo.
“Segundo, Alec, tengo que preguntar sobre lo que dijo Coil. Identidad pasada, tu padre. ¿Es esto algo que va a regresar y arruinarnos el día?”
Alec suspiró y se apoyó contra el brazo del sofá con un giro de sus ojos, “¿No hay posibilidad de que podamos ignorar eso?”
“No lo sé, ¿podemos?”
“Mi padre dirige su propio grupo en Montreal. Trabajé para él al principio.”
“¿Quién es él?” Presionó Brian.
“Nikos Vasil. Heartbreaker.”
Mis cejas se elevaron por eso.
Lisa silbó, “Después de que Coil soltara ese detalle, hice una lista mental de posibilidades. Lo tenía reducido a cuatro. Heartbreaker era uno, las piezas encajaban, pero era tan difícil de creer.”
“Él es grande”, dijo Brian.
“No”, Alec negó con la cabeza, “Da miedo. Él es de interés periodístico. Pero él no es gran cosa.”
Heartbreaker era lo que conseguías cuando alguien tenía un poder como el de Gallant, la capacidad de manipular emociones, y absolutamente ninguna compunción sobre usarlo egoístamente. A diferencia de Gallant, Heartbreaker no necesitaba dispararte con ninguna explosión de energía para afectarte. Solo necesitaba estar cerca de ti, y los efectos eran a largo plazo o permanentes.
A pesar de los intentos de Alec de minimizar quién y qué era su padre, era difícil ignorar el hecho de que había crecido escuchando lo que este tipo había hecho en las noticias de la noche, que había encontrado menciones de él en línea desde que comencé a navegar la web buscando cosas sobre capas cuando era niña. Heartbreaker encontró mujeres hermosas, las hizo amarlo, realmente amarlo, y formó un grupo similar a un culto con ellas sirviéndole todo lo que quería en bandeja, cometiendo crímenes para ganar su favor. Lo adoraban hasta el punto que estaban dispuestas a morir por él. Por conclusión natural, sus métodos significaban que tenía muchos hijos. Alec incluido.
“Maldición”, murmuré. Le pregunté a Alec, “¿Creciste con ese tipo?”
Él se encogió de hombros, “Era normal para mí.”
“Quiero decir, ¿cómo fue? Ni siquiera puedo hacerme una idea. ¿Las mujeres fueron amables contigo? ¿Qué- Cómo es que funciona eso?”
“Las víctimas de mi padre solo tenían ojos para él”, dijo Alec, “así que no, no fueron amables ni conmigo ni con mis hermanos y hermanas.”
Detalles” , Lisa dijo, “Vamos. Habla.”
“No soy una persona comunicativa.”
“Habla o te pateo el culo”, amenazó.
“Lo mismo digo”, agregué.
Frunció el ceño brevemente, luego cruzó un pie sobre el otro sobre la mesa de café, sentándose más profundo en el sofá con su café descansando sobre la hebilla de su cinturón. “Teníamos todo lo que podíamos pedir, en lo que respecta al dinero y otras cosas. Las víctimas de papá se ocupaban de las tareas del hogar, por lo que lo único que los niños tenían que hacer era cuidar de los bebés algunas veces. No tuve que ir a la escuela, pero algunos de mis hermanos y hermanas lo hicieron solo para no estorbar a mi padre.”
“¿Por qué?” Pregunté, “¿O es una pregunta tonta?”
“Eh. Es difícil de explicar. Él nos cultivó, como un proyecto eugenésico, se desviaba kilómetros de su camino para recuperarnos si un miembro de su ‘familia’ le era arrebatado. Montaba una maldita cruzada si era necesario. Pero cuando estábamos cerca, casi no nos prestaba atención a los niños. Cuando prestaba atención, era para disciplinarnos o ponernos a prueba. La disciplina por lo general significaba obtener una dosis de terror paralizante por no escucharlo, insultarlo o incluso mirarlo a los ojos, a veces. Las pruebas sucedieron en nuestros cumpleaños o si había tenido un mal día... intentaba generar un evento detonante. No se supone que sea tan difícil, dado que éramos capas de segunda generación, obviamente, pero él comenzó cuando teníamos unos ocho años.”
“¿Cuántos años tenías? ¿Cuándo se presentaron tus poderes?” Pregunté, con voz baja, sintiendo una intensa compasión no solo por las víctimas de Heartbreaker, sino también por los niños en esa situación.
Fueran cuales fueran mis sentimientos, Alec logró parecer aburrido con el tema. “Difícil de decir. Como no fui a la escuela, y nadie realmente tenía registros, perdí la cuenta de los años. Diez u once, tal vez. Yo era su cuarto hijo en mostrar poderes, y había dieciocho o más de nosotros cuando me fui. La mayoría de ellos eran bebés, sin embargo.”
Lo que lo hacía a él, no a Grue, el que tenía más experiencia y antigüedad.
Alec se encogió de hombros, “Así que sí. Trabajé para él durante tres o cuatro años. Hicimos trabajos, aprendí el oficio familiar. Me llamé Hijack[1] al principio. Él comenzó a presionarme. Creo que tal vez estaba teniendo problemas para afectarme de la misma manera que antes de que mis poderes se activaran, por lo que compensó eso dándome ordenes todo el tiempo. Presionó mis límites, me hizo hacer cosas que eran peligrosas, cosas que fueron difíciles para mi conciencia. Quería que me rompiera, que le suplicará que se detuviera, para tener el poder de hacer que yo hiciera lo que él quería.”
“¿Y?”
“Y él me ordenó matar a este pandillero común de un grupo que intentaba sacarnos de su territorio. Cuando terminé, él me dijo que lo había hecho mal, que tenía que volver a hacerlo con un cautivo que habíamos tomado, y sabía que no importaba lo que hiciera, él me haría seguir haciéndolo. Solo otra forma de presionar mis límites. Me había convencido a mí mismo de que no me importaban las personas a las que estaba lastimando o este tipo al que acababa de matar, y tal vez no. Quizás todavía no. No sé. Pero tenía tan poco sentido.”
Se encogió de hombros, “No vi una verdadera razón para quedarme. Me fui. Cambié mi nombre, conseguí una nueva identificación y también cambié mi nombre de villano.”
Había matado a alguien por orden de su padre, lo que lo convertía en el segundo asesino del grupo. Armsmaster debe haber desenterrado ese detalle y haber sacado las conclusiones correctas después de conectar a Alec con su alter ego anterior.
“¿Cuándo sucedió esto? ¿Este asesinato?” Pregunté en con voz baja, “¿Qué edad tenías cuando mataste a ese tipo?”
“Hmm. Me había ausentado unos dos años antes de que el jefe se pusiera en contacto conmigo, que fue más o menos en esta época el año pasado, así que tres años. Tendría doce o trece años.
¿Era eso perdonable? Le habían obligado a hacerlo, había estado en circunstancias jodidas sin una verdadera brújula moral para seguir, siendo un niño. Por la forma en que lo describía, sin embargo, no me sentó bien. Asesinato a sangre fría.
“Dijiste que perseguía a sus hijos si se iban”, dijo Brian, “¿Eso sucederá aquí? ¿Si se da cuenta de que eres uno de los suyos?”
“No sé. Tal vez. Apuesto a que enviaría a uno de mis hermanos o hermanas para hablar conmigo, y me pediría que volviera antes de que él hiciera algo más. Si eso sucediera, probablemente me iría antes de que venga en persona.”
“O podríamos apoyarte”, señaló Brian.
“O eso”, estuvo de acuerdo Alec, aparentemente ajeno a la muestra de camaradería. “¿Algo más? ¿Alguna pregunta más para su servidor?”
“Docenas más”, le dije, “pero creo que tenemos que hablar del otro gran tema del día.”
“Sí”, estuvo de acuerdo Brian. “Estoy menos que encantado de que no hayas mencionado esto, tengo mis preocupaciones sobre la posibilidad de que un tipo como él pueda ir tras de ti, tras nosotros, pero no hay nada que podamos hacer al respecto por el momento. Centrémonos en asuntos más urgentes.”
Lisa levanto los pies junto a ella en el sofá, “¿Pensamientos sobre el trato? ¿Antes de votar?”
“Tiene sentido para mí”, respondió Alec. “Es algo que pensé que acabaría haciendo eventualmente, controlar un territorio, ser el jefe de un área, dejar que los verdes lleguen sin grandes esfuerzos.”
“Podría ser un gran esfuerzo”, le dije, “Dependiendo de qué tan secreto se las arregle para mantener esto, y qué tan exitoso sea. Si esto sale mal, significa que estamos en contra de las capas que el Protectorado decida arrojarnos. Podríamos terminar con los equipos de Boston y Nueva York viniendo a resolver el problema, si se corre la voz de lo que estamos haciendo.”
“Llámame optimista”, dijo Alec. “No creo que se ponga tan mal.”
“Taylor me recordó lo que dije sobre el robo al banco y lo que terminó sucediendo.” Esto dicho por Brian. “Hemos tenido éxito porque, en general, elegimos nuestras batallas, nos lanzamos a la ofensiva y tomamos por sorpresa a nuestros enemigos. En situaciones donde no lo hemos hecho, y estoy pensando específicamente en nuestra lucha con Bakuda, realmente tuvimos problemas. Ahí fue cuando nos acercamos más a la muerte. Considera que seremos los que estén a la defensiva si mantenemos este territorio y enfrentamos a todos los que se acercan.”
“Podemos encontrarle una solución”, Lisa respondió: “Planes, recopilación de información, ataques preventivos. Tengo la información interna, y no hay nada que le impida a Taylor usar sus bichos para vigilar el vecindario. Además, Coil no dijo que no podíamos contratar a otros parahumanos, solo que cualquiera que quisiera trabajar en Brockton Bay tenía que doblar la rodilla ante él. Entonces, teóricamente podríamos reclutar otros parahumanos, si es que lo necesitáramos, aumentar nuestras fuerzas.”
“Mi problema”, elegí mis palabras con cuidado, “Es que suena demasiado bueno para ser verdad. ¿Qué pasa si no funciona? ¿Qué pasa si terminamos miserables, o si él nos traiciona, o si él no es tan bueno en esto como él cree que será? ¿Nos vamos? ¿Podremos hacerlo?”
“Me escapé de mi padre”, dijo Alec. “¿Sería tan difícil dejar a Coil?”
No tuve una buena respuesta para eso. “Supongo que no sabemos lo suficiente sobre él o los recursos que tiene a su disposición para decir.”
“Tengo mis reservas”, dijo Brian, “pero me da la impresión de que Coil va a seguir adelante con esto, independientemente de si estamos dentro o no. Prefiero estar en esto que estar sentado al margen, viendo cómo sucede.”
“Sí”, estuve de acuerdo, “Creo que en este momento, lo que podemos ganar al decir ‘sí’, y tener razón, supera con creces lo que podemos perder.”
“Entonces, ¿quién está a favor del trato?”, Lisa nos preguntó.
Levanté mi mano. Alec, Brian y Lisa se unieron a mí levantando la suya. Eso dejó a la única persona que no había participado en la conversación sobre el trato de Coil como el único voto negativo. Perra pareció despreocupada mientras frotaba el hombro de Brutus.
“¿Qué pasa?” Brian le preguntó.
“No me gusta. No confío en él”, no levantó los ojos de Brutus.
Me incliné hacia delante, “No digo que estés equivocada al no confiar en él, ¿pero por qué?”
Angelica, el terrier de un ojo y una oreja, la acarició con la nariz, y Perra la rascó detrás de la oreja. Perra explicó: “Habla demasiado. La única razón por la que la gente habla como él es si están ocultando algo.”
“No creo que esté tapando nada”, dijo Lisa, “mi poder probablemente me daría una pista si estuviera escondiendo algo.”
“Voy con mi instinto, y mi instinto me dice que no. Además, las cosas están bien tal como están.”
“Pero podrían ser mejores”, dijo Alec.
“Tu opinión, no la mía. ¿Hemos terminado aquí? Dijiste que no aceptaríamos el trato a menos que todos estuvieran de acuerdo con él, y yo no lo estoy.”
Brian frunció el ceño, “Espera. Supuse que discutiríamos esto, nos escucharíamos el uno al otro.”
“Nada de qué hablar”, Perra se puso de pie y silbó dos veces. Sus perros saltaron del sofá para seguirla. “Me voy a trabajar.”
“Vamos”, dijo Brian, “No-”
Lisa lo detuvo, “Esperemos, entonces. Dijo que teníamos una semana, que podemos permitirnos esperar uno o dos días. Perra, ve a hacer lo tuyo, quítalo del camino. Pero tal vez trata de estar más abierta a la negociación y la discusión cuando surja nuevamente.”
Las cejas de Perra se unieron en una mirada, no dirigida a nadie en particular. Volvió su atención a recoger las cosas que necesitaba: bolsas de plástico, algunas barras energéticas, correas y una mochila con una vara de plástico azul brillante que sobresalía de un hueco en la cremallera.
“Oye”, dije, “¿Puedo ir contigo?”
Me había dicho a mí misma que quería conectarme con estos tipos, y eso no iba a suceder si simplemente me relajaba y participaba solo cuando me invitaban. Tenía que hacer el esfuerzo. Dado a lo que estaba renunciando al estar aquí, pensé que me lo debía a mí misma.
Perra, sin embargo, no quedó impresionado. La mirada que me dio podría haber enviado a un pequeño animal huyendo por su vida.
“Vete a la mierda”, escupió las palabras.
“Oye. ¿Qué?” Estaba aturdida.
“Quieres venir y molestarme para que cambie de opinión. Bueno, vete a la mierda. No vas a entrar en mi espacio, metiéndote en mis asuntos, para obligarme a hacer o decir algo que no quiero hacer.”
Comencé a levantar las manos, en un gesto de apaciguamiento, pero me detuve. Perra tenía un estándar diferente para manejar situaciones sociales. Ella no entendía cosas como el tono, el énfasis, el sarcasmo, y el precedente la había llevado a asumir el sarcasmo y la agresión de cualquier declaración. Y no solo era con declaraciones, tenía la sospecha de que el gesto de levantar las manos podía verse como agresivo, o algo así como un animal que intenta hacerse ver más grande, intimidante.
Tuve que comunicarme con ella de una manera que dejaba el menor espacio para interpretaciones erróneas.
“Vas a encargarte de los perros rescatados, ¿verdad? ¿Eso es lo que haces cuando sales? ¿Tu ‘trabajo’?”
“No es asunto tuyo.”
“Coil dijo que estás sobrecargada. Te ofrezco un par de manos extra, para que puedas darle a los perros más de la atención que necesitan.”
“Pura mierda.”
“Basta”, Brian comenzó a levantarse, “Tienes que calmarte-”
Puse mi mano sobre su hombro y lo empujé hacia abajo. “Estoy bien. Rachel, voy a hacerte un trato.”
Sus ojos se entrecerraron.
“Pienso que mi último trato fue bastante justo, ¿Podrías escuchar este?”
“Bien.”
“Déjame acompañarte. Ayudaré donde pueda, quizás hablemos, pero no hablaremos de Coil, a menos que lo menciones. A cambio, si lo menciono, o si trato de manipularte de una forma u otra, puedes darme un golpe libre de consecuencias.”
“Un golpe sin consecuencias.”
“Un golpe, como quieras, donde quieras pegarme. Sé que Brian dijo algo acerca de que no haya repeticiones del día en que nos conocimos, nada de peleas dentro del grupo o lo que fuera, pero esto sería una excepción. Totalmente permitido.” Eché un vistazo a Brian, que solo me miró con preocupación y meneó la cabeza con fuerza.
“Nah”, Perra respondió, “Me molestarás de alguna otra manera.”
Impulsivamente, le dije: “Entonces, ¿qué tal esto? Si terminamos, volvemos aquí, y resulta que arruiné tu día, obtienes ese tiro libre.
Ella me miró por un momento. “Así que solo tengo que aguantarte por unas horas, ¿y luego puedo tirarte los dientes?”
“No”, dijo Brian, levantando la voz.
“Sí”, le dije, dándole a Brian una mirada penetrante. “Si menciono la reunión antes que tú, o si te molesto.”
Ella me miró, “Lo que sea. Si estás ansioso por ser golpeada, es tu funeral.” Ella se quitó la mochila y me la arrojó. La atrapé con ambos brazos. Más pesada de lo que parecía.
Mientras me apresuraba para ponerme las zapatillas, Alec me susurró: “Estás loca.”
Tal vez. Probablemente. Pero no podía pensar en una mejor manera de acercarme a Perra.
Esperaba que esto no fuera algo de lo que me arrepintiera.
[1] Hijack: Secuestrar o tomar el control de un vehículo o una señal.
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2018.07.05 20:11 master_x_2k Enredo IX

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Enredo IX

Querida Miss Militia...
¿Estaba mal comenzar con querida? ¿Implicaba eso más amistad o intimidad que la que existía? ¿Parecería una burla?
Miss Militia, nos encontramos esta noche...
No. Si fuera por esa ruta, ella podría tirarla a un lado junto con todos los otros correos de admiradores que recibió.
Miss Militia, usted me conoce como Skitter, pero realmente no me conoce...
Mejor, pero no me gustó el tono. Lo dejaría como está, seguiría adelante y volvería más tarde.
*...*Verá, no soy un villano, a pesar de...
¿A pesar de que? ¿A pesar del hecho de que aterroricé y lastimé a mucha gente inocente? ¿A pesar de que casi había matado a Lung y luego le había cortado los ojos? ¿Que tenía casi doscientos ochenta mil dólares en dinero ilegítimo a mi nombre?
Me estremecí, saqué mis manos de mis bolsillos y arreglé mi sudadera para cubrir mi estómago expuesto. Después de llegar al departamento, Brian sugirió que estábamos demasiado cansados ​​para discutir la propuesta de Coil, por lo que postergamos toda la discusión hasta la mañana. Me alegré por la excusa para evitar oír o ver algo que pudiera hacer esto más difícil. Además, le había prometido a mi papá que estaría en casa esta noche.
Eran más de las nueve, así que el autobús del ferry solo llegaba cada noventa minutos. Pensé que era mejor caminar a casa que esperar. También podría usar el estiramiento, dado el abuso que mi cuerpo había sufrido mientras montaba a Judas.
Metiendo las manos en los bolsillos, volví mis pensamientos a que diría en mi carta a Miss Militia. Taché “a pesar”. ¿Otro enfoque, tal vez?
...Lo creas o no, mis intenciones todo el tiempo han sido buenas. Me uní a los Undersiders en primer lugar para ayudarles. Para ayudar a esta ciudad...
¿Era eso completamente cierto? No. Si fuera sincera conmigo misma, parte de la razón por la que me había unido y me había quedado con los Undersiders era porque me había sentido sola. ¿Qué tal si ofrecía algo de honestidad?
...Me tomó por sorpresa lo fácil que fue que me agradaran. Estaba en un mal momento, y me aceptaron. Así que escribir este correo electrónico es difícil. Pero es necesario. Al final, decidí seguir este camino porque sirve al bien mayor...
Eso fue lo que me dije a mí misma, mas temprano, antes de irnos para el trabajo. Que seguir con esos tipos representaría el mayor riesgo para los inocentes, que eventualmente llevaría a alguien a quedar atrapado en el fuego cruzado, o que me arresten por algo serio.
Pero ahora tenía el plan de Coil que considerar. ¿Realmente estaba siendo honesta acerca de cómo planeaba ayudar a esta ciudad? No tenía ninguna razón para creer que él estaba mintiendo, y Tattletale lo estaba avalando. Pero al mismo tiempo, el símbolo de Coil era una serpiente, y Tattletale había ocultado la verdad y me había engañado antes.
La pregunta era, ¿estaba tomando esta ruta porque serbia al bien mayor? No. O al menos, no estaba segura de que fuera mi razón para tomar una decisión u otra.
¿Por qué lo estaba haciendo, entonces?
Había sido una pregunta difícil de responder horas atrás, y ahora era doblemente difícil. Suficiente como para asustarme. ¿Cómo había llegado a este punto?
Mi mente se remontó a una ves que me senté en una de las clases de la universidad de mi madre. No podría haber tenido más de diez años, mi padre había estado ocupado y mi madre no había podido encontrar una niñera. Así que había sido precoz, orgullosa como un demonio de estar sentada en esa conferencia de inglés con adolescentes y veinteañeros y entendiendo lo que mi madre estaba diciendo. Incluso habíamos leído el libro juntas, durante las semanas anteriores, así que sabía el material. El libro Las Naranjas no son la Única Fruta.
Mientras estaba sentada y escuchando, un hombre mayor había entrado y se había sentado a mi lado, en la última fila. Con una voz amable, había murmurado un comentario sobre cómo mi madre era una excelente profesora. Luego, unos minutos más tarde, cuando reuní el valor suficiente para levantar la mano y responder a una de sus preguntas, él me había hecho un cumplido a mí, se levantó y se fue. A pesar de todo mi orgullo por mi madre y propio, lo que me sorprendió del encuentro fue el cabello del hombre. Un ridículo peinado para cubrir calvicie.
Después de que la clase había terminado y mi madre me había llevado a casa, mencioné al hombre, y ella lo identificó como el jefe de su departamento, su jefe. Luego mencione el peinado y lo mal que se veía.
“Míralo desde su perspectiva”, me había explicado. “Tal vez, hace mucho tiempo, comenzó a perder un poco de cabello, pero podía cepillarlo hacia un lado de una manera que hacía que no se notara mucho. Cada año que pasaba se cepillaba el pelo un poco más. Fue gradual, algo a lo que lentamente se acostumbró, viéndolo en el espejo todas las mañanas y todas las noches. Muchos pequeños pasos.”
“¿Por qué alguien no lo señala?” Yo le había preguntado.
“No tiene a nadie que se lo señale”, me había respondido, “y cualquiera que lo conozca lo suficientemente bien no quiere herir sus sentimientos, incluso si fuera mejor a la larga.”
“Tú podrías”, le dije.
Así que ella lo hizo, más tarde esa semana. Fue brutalmente honesta con el viejo jefe del departamento de inglés. Según ella, se había cortado el pelo y luego le había dado las gracias en una fecha posterior. Ese evento y lo que mi madre había hecho después siempre quedó grabado en mi memoria.
Tragué un nudo en mi garganta. Siempre me tomaba desprevenida, lo mucho que la extrañaba, cuando pensaba en ella. Daría cualquier cosa por una conversación de treinta minutos con ella, en este momento. No tenía la menor duda en mi mente de que podría haberle dado sentido a todo, poner las cosas en términos tan simples que resolverlo parecía fácil.
Tuve que parar, mirar hacia arriba, parpadear para contener las lágrimas en mis ojos, y tomar una respiración profunda antes de seguir.
¿Era mi situación la misma que la del anciano? ¿Me había permitido deslizarme gradualmente a una mala situación, debido a mi falta de perspectiva más allá de lo que estaba sucediendo dentro de mi propia cabeza?
No había estado pensando en esto claramente. Todavía tenía la confianza suficiente para poder enviar ese correo electrónico, hacer la llamada... pero antes de hacerlo, tenía que ordenar mis pensamientos. Componer la carta en mi cabeza no funcionaría, necesitaba las palabras en la pantalla de mi computadora frente a mí, palabras concretas en blanco y negro.
Caminé por la parte trasera de mi casa y busqué las llaves en mi bolsillo. Antes de que pudiera obtenerlas, mi padre abrió la puerta.
“Taylor. Es bueno verte sana y salva.” Mi papá parecía cansado, años más viejo que la última vez que lo vi.
Le di un breve abrazo, “Hola, papá. ¿Recibiste mi mensaje, diciendo que llegaría tarde?”
“Lo recibí.” Él cerró y puso llave a la puerta detrás de mí. “¿Qué pasó?”
Me encogí de hombros cuando me quité la sudadera, me aseguré de que mi spray de pimienta, el teléfono y las llaves estuvieran todos en los bolsillos, luego la colgué junto a la puerta. “Nada importante. Estuve en casa de Brian, lo ayudé a armar muebles, luego su hermana y la asistente social de ella llegaron sin previo aviso. No pude encontrar una manera de irme sin que fuera algo incómodo.” Lo que sucedió, casi, solo más temprano.
“Ya veo”, murmuró. “¿Estaban ustedes dos solos?”
“No”, le mentí, para evitar que obtuviera la impresión equivocada. “Al menos, no por mucho tiempo. Lisa se fue unos minutos antes de que el asistente social pasara por allí.”
“Y tienes una camisa nueva, ya veo. Es agradable.”
“De Lisa”, mentí, retorciéndome un poco bajo el escrutinio.
“Ah”, asintió.
“Voy a ir a mi habitación, si eso está bien. Estoy algo agotada.”
Mi papá negó con la cabeza, “Preferiría que te quedaras para hablar.”
No es lo que quería hacer. Mi mente estaba bastante llena de basura y debates internos que no quería preocuparme de inventar más mentiras para mi padre.
“¿Podemos hacerlo mañana por la mañana?” Le ofrecí, retirándome hacia la puerta del frente, presionando mis manos en un gesto de súplica. “Realmente necesito sentarme en mi computadora por un minuto y organizar mis pensamientos.”
Empujé la puerta y no se abrió. Extraño. Probé el pomo de la puerta, y no sirvió de nada.
“La puerta está atascada”, dije.
“La puerta está cerrada, Taylor. También lo está la puerta de la sala de estar.” Mi papá me respondió. Cuando lo miré, él me mostró la antigua llave en su mano.
Mientras miraba, sacó dos sillas de al lado de la mesa de la cocina, colocó una en el centro de la habitación, luego colocó la segunda silla contra la puerta trasera y se sentó en ella.
“Siéntate.”
“Papá, esta noche no es realmente-”
“Siéntate.”
Mi corazón se cayó de mi pecho. O al menos, así se sintió. Sentí una fea sensación amarga en el estómago.
“Hablé con tu escuela hoy”, me informó, confirmando ese sentimiento desagradable.
“Lo siento.”
“Te has perdido casi un mes de clases, Taylor. Tres semanas. Te has perdido pruebas importantes, las fechas de vencimiento de proyectos, la tarea... dicen que puedes perder el año, si no lo has hecho ya.”
“Lo- lo siento”, me repetí.
“Tal vez podría entender, sé con lo que has estado lidiando, excepto que no solo no me contaste nada. Me mentiste.”
No pude formar las palabras para otra disculpa.
“Llamé a la escuela para obtener una actualización sobre cómo te estaba yendo, y me dijeron que no habías asistido a clase por un tiempo, y no supe qué hacer. Yo solo- me sentí completamente perdido. Llamé a tu Nona.”
Hice una mueca. Nona era la madre de mi madre, una mujer austera que nunca había aprobado totalmente a mi padre como pareja para su hija. No habría sido fácil para él hacer esa llamada.
“Ella me convenció de que tal vez estuve demasiado concentrado en ser tu aliado, y no me concentré lo suficiente en ser tu padre. Si ella me hubiera dicho eso hace una semana, le hubiera colgado. Pero después de hablar con tu escuela, dándome cuenta de lo mal que te fallé...”
“No me fallaste”, le dije. Me sorprendió que mi voz se rompiera un poco con emoción.
“Lo hice. Está claro que lo que hemos estado haciendo no ha funcionado, si estás en esta situación, si no puedes hablar conmigo. No más secretos, no más medias verdades. Así que nos quedaremos aquí toda la noche si es necesario. Incluso faltaré al trabajo mañana si tengo que hacerlo, pero vamos a hablar.”
Asentí con la cabeza y tragué saliva. Todavía no me había sentado en la silla que había dejado en el medio de la cocina.
“Yo, um, necesito usar el baño.”
“Está bien”, se puso de pie. “Te acompañaré hasta allí y te llevaré de vuelta a la cocina después.”
“¿Me estás tratando como si fuera una prisionera?”
“Eres mi hija, Taylor. Te amo, pero sé que está pasando algo, y no es solo el acoso, o tiene algo que ver con el acoso que aún no has mencionado. Tengo miedo por ti, Taylor, porque me estás evitando y callando incluso si eso significa abandonar la escuela.”
“Entonces fuerzas mi mano haciéndome tu prisionera”, le respondí, dejando que la rabia y el dolor se apoderaran de mi voz. “¿Crees que esto esta remotamente bien, después de todas las veces que fui acorralada por esas perras de la escuela? ¿Tengo que volver a casa con esta mierda de abuso de poder también?”
Mi papá me respondió con la mayor paciencia, “Espero que sepas que estoy haciendo esto porque te amo.”
Lo sabía. La cosa era que eso no lo hacía ni un poco más fácil de manejar.
“¿Necesitas ir al baño, Taylor?”
Negué con la cabeza. Lo que necesitaba era salir de esta habitación. Lo vi fruncir los labios, sabía que era consciente de que acababa de buscar un escape.
“Habla conmigo, Taylor.”
“No tengo ganas de hablar.” Crucé la habitación para probar las otras puertas, la sala de estar y el sótano. Cerradas.
“¿Por qué insistes tanto en escapar?”, Preguntó. Pude escuchar el dolor en su voz, lo que no me hizo sentir mejor. “Por favor, solo relájate, siéntate.”
Sentí el crujido de mi poder en los bordes de mi conciencia, me di cuenta de que estaba apretando los puños. ¿Por qué las personas en las que se suponía que podía confiar eran las personas que se volvian contra mí, me arrinconaban y me hacian sentir lo peor? Emma, ​​la escuela, Armsmaster, ¿ahora mi papá?
Pateé la silla, lo suficientemente fuerte como para hacer una marca cuando golpeó la nevera. Los ojos de mi padre se agrandaron un poco, pero él no se movió ni habló. Pude sentir el tirón de mi poder a medida que los bichos de mi vecindario comenzaron a moverse a mi ubicación. Tuve que cancelar intencionalmente la orden para hacerlos retroceder y volver a su comportamiento normal.
No sintiéndome ni remotamente mejor después de mi abuso de la silla, empujé los libros de cocina y las impresiones fuera de la estantería al lado de la nevera, dejándolos caer al suelo. Un marco de foto que se había escondido en el medio de la pila se rompió cuando golpeó el suelo.
“Maldita sea”, murmuré. Todavía no me sentía mejor, y me costaba más mantener el enjambre a raya.
“Las posesiones pueden ser reemplazadas, Taylor. Ventila como necesites.”
“¿Papá? P-” Tuve que parar por unos segundos hasta que sentí que podía recuperar el aliento y hablar sin que mi voz se rompiera, “¿Hazme un favor? ¿Quédate callado un momento y déjame pensar?”
Me miró cuidadosamente antes de responderme. “Bueno. Puedo hacer eso.”
Sin otro lugar donde sentarme, puse mi espalda a la pared debajo de la estantería que acababa de limpiar y me dejé caer al suelo, mis piernas hicieron sentir sus protestas cuando puse mis piernas contra mi pecho. Crucé mis brazos, descansándolos sobre mis rodillas, y enterré mi cara contra ellos.
Sabía que eran las 9:24 cuando entré. Para el momento en que suprimí los bichos, controlé mi poder y me sentí segura para levantar la cabeza, eran las 9:40. Mi papá todavía estaba sentado en la silla.
Solté un largo suspiro, silencio, luego enterré mi cara en mis brazos otra vez.
¿Ahora qué?
Vamos, Taylor. Te has enfrentado a Supervillanos en situaciones de vida o muerte. Te enfrentaste a Armsmaster esta noche. ¿Es tan difícil enfrentar a tu propio padre?
No. Diez veces más duro.
Pero tenía que enfrentar el problema de la misma manera. Catalogar mis opciones, mis herramientas a mano. La violencia física estaba fuera. Lo mismo usar mi poder. ¿Qué me dejó eso?
La situación era en definitiva la misma, decidí. Todavía tenía que escribir esa carta a Miss Militia, organizar mis pensamientos. El problema era que ahora tenía algo más que hacer. Tenía que confesarle a mi padre lo que había hecho.
No estaba segura de poder decirlo. Mi garganta estaba cargada de emoción, y dudaba de poder organizar mis pensamientos lo suficiente como para convencer a mi padre de que había hecho todo por las razones correctas. Abría la boca para decírselo, tartamudear lo básico, quizás incluso se viera preocupado al principio. Luego, mientras seguía hablando, sin poder describir adecuadamente lo que había hecho y por qué, pude ver que su rostro se convertía en confusión. ¿Después de eso? ¿Disgusto, desilusión?
Una pequeña parte de mí murió en el interior al pensarlo.
Lo escribiría. Levanté mi cabeza abruptamente, miré los papeles esparcidos a mi alrededor. Encontré un sobre, del tipo en que pones los documentos dentro. Entonces encontré un marcador.
En la parte superior del sobre, escribí las palabras: “SOY UN SUPERVILLANO.”
Miré esas palabras en el sobre marrón que descansaba sobre mis piernas. Luego miré a mi papá. Estaba leyendo un libro, su tobillo derecho descansando sobre su rodilla izquierda.
Me imaginé entregándole el sobre tal como estaba. Solo esa línea.
“Carajo.” Murmuré.
“¿Dijiste algo?” Mi padre levantó la vista de su libro y se acercó para dejarlo.
“Está bien. Sigue leyendo,” dije, ausente, molesta por la distracción, todavía enojada con él por arrinconarme así.
“Está bien”, estuvo de acuerdo, pero no miró el libro más de tres segundos antes de volver a mirarme, como para controlarme. Traté de ignorarlo y enfocarme en el sobre.
¿Qué escribiría? Después de un segundo, comencé a escribir debajo del título que había puesto en el sobre.
Me agradan Brian y Lisa. Incluso me agradan Alec y Rachel. Pero también son supervillanos. Me uní a ellos con la idea de que obtendría detalles que necesita el Protectorado y luego los traicionaría.
Levanté el marcador y fruncí el ceño.
¿Por qué era tan difícil?
Le puse la tapa y nerviosamente golpeé el marcador contra mi rodilla. Pensando, tratando de medir mis sentimientos, explorar mis pensamientos para ver qué era lo que hacía que ese nudo en lo profundo de mis entrañas se hiciera más fuerte.
¿Mi papa? ¿Estaba demasiado consciente de lo que iba a leer, de cómo lo percibiría? Sí. Pero también había sido difícil escribir cuando estaba escribiendo mentalmente solo para Miss Militia. Esa no era la imagen completa.
¿Tenía miedo de ser arrestada? No. Bueno, había visto a la burocracia trabajando en la escuela, no confiaba en el sistema, esperaba que en algún momento me jodieran. Pero eso no era lo que impulsaba mis elecciones. Fue algo más personal.
El equipo. ¿Estaba preocupada sobre cómo lo tomarían? ¿Posiblemente tenerlos como enemigos? Al igual que Coil había dicho, no había ninguna garantía de que cualquier acción contra ellos fuera totalmente exitosa. Tattletale probablemente podría darse cuenta que un equipo ERP estaba allí antes de que pudieran ponerse en posición, y el equipo era bueno para escapar en un apuro. Entonces tendría uno o más enemigos detrás de mí, que sabían todo lo que necesitaban y tenían todas las herramientas para hacer de mi vida un infierno.
Más cerca.
Tenía que ver con esos chicos, y poco a poco me di cuenta de qué se trataba.
Me puse de pie, luego caminé hacia el horno.
“¿Taylor?”, Mi padre habló, despacio.
Doblé el sobre a lo largo para ocultar las palabras, encendí el quemador del horno, luego sostuve la punta del sobre en la llama hasta que se encendió.
Mantuve el sobre ardiente sobre el fregadero hasta que estuve segura de que mi mensaje fue borrado. Dejé caer los restos del sobre en el lavabo y lo observé arder.
No quería enviar ese correo electrónico a Miss Militia porque me gustaban esos chicos. Esa no fue la gran realización. Lo que me hizo ponerme de pie y quemar el sobre fue darme cuenta de que me gustaban esos chicos, que los quería mucho, confiaba en que me apoyarían...
Sin embargo, siempre me había mantenido alejada.
Era estúpido, era egoísta, pero realmente, quería saber cómo sería llegar a conocer a Lisa, sin preocuparme de que descubriera mi plan. Me gustaría ver cómo era interactuar con ella sin tener que censurarme por temor a dar esa pista que lo arruinara. Quería conocer mejor a Perra y a Alec. Y Brian. Quería estar más cerca de Brian. No podría expresarlo mejor que eso, porque no sabía si habría algún futuro con él más allá de una simple amistad. No esperaba que hubiera. Aún importaba.
Me permitía pensar que había intentado una amistad con estos chicos, que había crecido como persona, por lo que estaba bien seguir adelante con mi plan. Pero no lo hice. Nunca me permití realmente abrirme y conectarme con ellos, y me estaba dando cuenta de lo mucho que quería.
Mis razones para seguir adelante con mi plan fueron disminuyendo, cada vez más difícil de justificar. Mi reputación probablemente estaba en ruinas, había hecho enemigos de todos los que importaban, y tenía una serie de delitos graves en mi haber. Por mucho que trate de ignorar todo eso y decirme que lo estaba haciendo por el bien de todos, mi conversación con Coil me había dejado menos segura. Eso no quiere decir que le creyera completamente, o que pensara que sería tan exitoso como él creía, pero estaba menos segura.
Maldita sea, quería pasar más tiempo con los Undersiders. Sabiendo que me había quedado sin razones para seguir con el plan, toda la porquería que llovería sobre mi cabeza si lo hacía, ¿cuánto me odiaría por traicionar a mis amigos? Este pequeño deseo de una amistad real y genuina fue suficiente como empujón en esa dirección. Podía cambiar de opinión. No enviaría ninguna carta a Miss Militia.
Pasé el agua del grifo sobre los restos humeantes del sobre, observé cómo los restos se borraban. Vi el agua corriendo por el desagüe durante un largo tiempo después de que el último trozo de papel quemado se había ido.
Cerré el grifo, metí las manos en los bolsillos y crucé la cocina para recostarme contra la puerta que daba al vestíbulo, mirando brevemente el picaporte y la cerradura antes de apoyarme en la puerta de espaldas a ella. Llamé a algunos bichos desde la sala de estar, el pasillo y los conductos de calefacción del pasillo delantero hasta la puerta y el mecanismo de la cerradura. ¿Podrían mover las partes necesarias?
No hubo suerte. No eran lo suficientemente fuertes como para manipular el funcionamiento interno de la puerta, y cualquier bicho que pudiera ser lo suficientemente fuerte no encajaría en su interior. Lárguense, les dije, y lo hicieron.
Lo que no me dejó una buena manera de evitar tratar con mi padre. Me sentí más culpable que nunca mientras lo miraba a través de la habitación. Parecía tan desconcertado, tan preocupado, mientras me miraba. No tenía en mí la voluntad de mentirle a su cara otra vez.
Pero lo que sea que hiciera lo iba a lastimar.
Crucé la habitación y él se puso de pie, como si no estuviera seguro de lo que iba a hacer. Lo abracé fuerte. Él me abrazó más fuerte.
“Te amo, papá.”
“Yo también te amo.”
“Lo siento.”
“No tienes nada por lo que lamentarse. Solo- solo háblame, ¿de acuerdo?”
Me aparté y agarré mi sudadera del gancho junto a la puerta. Cuando volví al otro lado de la habitación, busqué en los bolsillos y recuperé el teléfono.
Empecé a escribir un texto.
“Tienes un teléfono celular”, estaba muy callado. Mi madre había muerto usando un teléfono celular mientras conducía. Nunca habíamos hablado de eso, pero sabía que él había tirado el suyo poco después del accidente. Connotaciones negativas. Un feo recordatorio.
“Sí”, respondí.
“¿Por qué?”
“Para estar en contacto con mis amigos.”
“Es... es solo inesperado. No lo hubiera pensado.”
“No es la gran cosa.” Terminé el texto, cerré el teléfono y lo metí en el bolsillo de mis jeans.
“Ropa nueva, estás más enojada, mintiéndome, faltando a la escuela, este teléfono celular... Siento que ya no te conozco, pequeña lechuza”, usó el antiguo apodo de mi madre para mí. Me estremecí un poco.
Cuidadosamente, respondí, “Tal vez eso sea algo bueno. Porque seguramente no me gustaba lo que era antes.”
“A mí sí”, murmuró.
Desvié la mirada.
“¿Al menos puedes decirme que no estás tomando drogas?”
“Ni siquiera fumando o bebiendo.”
“¿Nadie te obliga a hacer algo que no quieres hacer?”
“No.”
“Está bien”, dijo.
Hubo una larga pausa. Los minutos se extendieron como si los dos estuviéramos esperando que el otro dijera algo.
“No sé si sabes esto”, dijo, “pero cuando tu mamá estaba viva, y tú estabas en la escuela media, surgió la posibilidad de que te saltaras un año.”
“¿Sí?”
“Eres una chica inteligente y temíamos que te aburrieras en la escuela. Tuvimos discusiones sobre el tema. Yo-yo convencí a tu madre de que estarías más feliz a la larga asistiendo a la escuela secundaria con tu mejor amiga.”
Tosí una carcajada. Entonces vi la mirada herida en su rostro.
“No es tu culpa, papá. No podrías haberlo sabido.”
“Lo sé, o al menos, entiendo eso en mi cabeza. Emocionalmente, no estoy tan seguro. No puedo evitar preguntarme cómo hubieran sido las cosas si hubiésemos seguido lo que tu madre quería. Lo estabas haciendo muy bien, ¿y ahora estás fallando?”
“Así que fallo, tal vez”, le dije, y sentí un levantamiento de pesas, admitiéndolo en voz alta. Habría opciones. Entendí lo suficiente como para que aún pudiera presionar a los directivos para que dejara pasar un grado. Tendría la edad suficiente para tomar clases en línea como Brian.
“No, Taylor. No deberías tener que hacerlo. El personal de la escuela conoce tus circunstancias, definitivamente podemos obtener algunas exenciones, extender los plazos...”
Me encogí de hombros. “No quiero regresar, no quiero suplicar y pedir ayuda a esos pendejos en la directiva de la escuela, solo para poder volver la misma posición en el que estuve hace un mes. Tal como lo veo, el acoso escolar es inevitable, imposible de controlar o prevenir. Es como una fuerza de la naturaleza... una fuerza de la naturaleza humana. Es más fácil de manejar, si lo pienso así. No puedo luchar contra eso, no puedo ganar, así que me centraré en lidiar con los efectos secundarios.”
“No tienes que rendirte.”
“¡Yo no estoy rindiendo!” Levanté la voz, enojada, sorprendida de mí misma por estar enojada. Tomé aliento, me obligué a regresar a un volumen normal, “Estoy diciendo que probablemente no haya ninguna manera de entender por qué ella hizo lo que hizo. Entonces, ¿por qué perder mi tiempo y energía deteniéndome en eso? A la mierda, ella no merece la cantidad de atención que le he estado prestando. Estoy... replanteando las prioridades.”
Él cruzó sus brazos, pero su frente estaba arrugada por la preocupación. “¿Y estas nuevas prioridades tuyas son?”
Tuve que buscar una respuesta. “Vivir mi vida, recuperar el tiempo perdido.”
Como para responder mi declaración, la puerta trasera se abrió detrás de mi padre. Mi papá se volvió, sorprendido.
“¿Lisa?” Preguntó, confundido.
Lisa reveló la llave que había tomado de la piedra falsa en el jardín trasero, y luego la colocó en la barandilla de los escalones de atrás. Sin sonreír, ella miró a mi padre y a mí. Ella se encontró con mis ojos.
Me abrí paso empujando a mi padre, y él agarró mi brazo antes de que estuviera lejos de la puerta.
“Quédate”, me ordenó, me imploró, apretándome el brazo.
Solté mi brazo, girándolo hasta que no pudo mantener su agarre, y bajé los escalones de atrás, sentí que me dolían las rodillas al aterrizar. A tres o cuatro pasos de distancia, di vuelta en su dirección, pero no pude mirarlo a los ojos.
“Te amo, papá. Pero yo necesito-” ¿Qué necesitaba? No pude formar el pensamiento. “Yo, eh, estaré en contacto. Para que sepas que estoy bien. Esto no es permanente, solo... necesito un respiro. Necesito entender todo esto.”
“Taylor, no puedes irte. Soy tu padre, y este es tu hogar.”
“¿Lo es? Realmente no parece que ese sea el caso en este momento”, respondí. “Se supone que mi hogar es un lugar donde me siento segura.”
“Tienes que entender, no tenía otras opciones. Me estabas evitando, no hablabas, y no puedo ayudarte hasta que reciba respuestas.”
“No puedo darte ninguna respuesta”, le respondí, “y de todos modos no puedes ayudar.”
Dio un paso adelante, y rápidamente retrocedí, manteniendo la distancia entre nosotros.
Volviendo a intentarlo, me dijo: “Entra. Por favor. No te presionaré más. Debería haberme dado cuenta de que no estabas en un estado en el que podía.”
Dio otro paso hacia mí, y Lisa dio un pequeño paso hacia un lado para ponerse en su camino, mientras retrocedía de nuevo.
“¿Lisa?” Mi papá volvió su atención hacia ella, mirándola como si nunca la hubiera visto antes. “¿Estás bien con esto?”
Lisa miró entre nosotros otra vez, luego dijo cuidadosamente, “Taylor es inteligente. Si ha decidido que necesita alejarse y resolver las cosas por sí misma, confío en que sea por una buena razón. Hay mucho espacio para ella en mi casa. No es un problema en lo más mínimo.”
“Ella es solo una niña.”
“Ella es más capaz de lo que le das crédito, Danny.”
Me volví para irme, y Lisa se apresuró a alcanzarme, poniendo un brazo sobre mis hombros cuando llegó a mi lado.
“Taylor”, llamó mi padre. Dudé, pero no volteé. Mantuve mi mirada fija en la puerta del patio trasero.
“Por favor mantente en contacto”, dijo, “puedes volver a casa en cualquier momento.”
“Está bien”, respondí. No estaba segura de si mi voz era lo suficientemente fuerte como para que él oyera.
Mientras Lisa me guiaba hacia su auto, tuve que controlarme para no mirar hacia atrás.

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2018.06.27 06:11 master_x_2k Enredo I

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Enredo I

Me enfrenté a un hombre japonés muy delgado de la estatura de Grue. Sostenía un cuchillo en una mano y una katana en la otra.
Una estrecha sonrisa cruzó su rostro mientras hacía que su espada katana girara a su alrededor a la velocidad del rayo.
A mis órdenes, un enjambre de avispas fluyó de debajo de la armadura de mi traje y se posó sobre él. Hubo un momento en que se retorció perplejo antes de que comenzara a aullar de dolor. Tanto la katana como el cuchillo cayeron al suelo cuando comenzó a usar sus manos para golpear al enjambre.
Saqué mi bastón y lo golpeé en el puente de la nariz. Terminé pegándole mucho más fuerte de lo que pretendía, ya que justo se inclinó hacia delante en el mismo momento en que giré. Mientras se tambaleaba, la sangre manaba de su rostro, me lancé hacia adelante con un golpe bajo para golpearlo en el costado de la rodilla.
Se desplomó en el suelo y se retorció, con demasiado dolor como para tomar represalias. Me incliné para recoger el cuchillo, que parecía barato, y la katana, que parecía antigua. Utilicé el cuchillo para cortar la vaina de la katana de su costado, luego solté el cuchillo y lo arrojé al desagüe de tormenta.
Con la katana enfundada en una mano y mi batuta en la otra, miré el campo de batalla de esa noche.
El edificio que se alzaba sobre nosotros era un conventillo, como muchos otros en los Muelles. Cinco o más apartamentos en un área tan pequeña que solo debería contener tres como máximo. Diez o doce familias compartiendo un solo baño y ducha. Esa realidad era fea por sí sola, pero se corría la voz de que el ABB estaba convirtiendo edificios de viviendas como este en cuarteles para sus soldados. Que los reclutas menos que entusiastas, los que tenían las bombas implantadas en sus cabezas, estaban siendo reunidos aquí para que los capitanes de la ABB los pudieran observar, entrenar, equipar y desplegar.
Me había resistido al principio. Me había preocupado que fuera una estratagema de Kaiser para que los villanos organizados de Brockton Bay atacaran un edificio lleno de personas indefensas. Incluso después de que Tattletale confirmara que se trataba de una base de operaciones de ABB, había tenido mis dudas.
Tenía mis dudas, eso era, hasta que habíamos atacado y los soldados del ABB habían salido del edificio como hormigas de un hormiguero. Payasos de un auto payaso. Una ridícula cantidad de personas, de todos modos, para un edificio que no era tan grande.
Nos superaron en número veinte a uno, pero dudaba que ninguno de nosotros realmente estuviera sudando. No había nadie con poderes luchando en defensa del ABB, ya que solo Bakuda estaba ilesa y teníamos una idea de dónde estaba escondida. Eso significaba que de lo único que teníamos que preocuparnos eran sus miembros de pandillas comunes, y ya habíamos eliminado a los tipos con armas de fuego.
Fuegos llameantes tan altos como yo salpicaban el camino alrededor de la vivienda. En otros puntos, manchas de oscuridad persistieron. No había energía en la zona y no había habido durante días, probablemente el trabajo de los militares, y el campo de batalla estaba iluminado sólo por las llamas, dando a la pelea en curso una apariencia casi infernal. Las caras de los miembros del ABB contorsionadas de dolor y miedo. Los villanos avanzando, implacables, con rostros como el casco esquelético de Grue, la máscara de gas modificada de Spitfire con las lentes reflejando las llamas y la cara pastosa de Gregor con trozos de caparazones en forma de percebes que la cubrían.
Y a mí, supongo. Las lentes amarillas de mi máscara recién reparada, el diseño de mandíbulas que enmarca mi quijada.
Me dirigí hacia donde estaba ocurriendo la pelea principalmente, y me encontré cara a cara con un hombre de veintitantos años. Inmediatamente lo identifiqué como uno de los reclutados. Alguien que no pelearía si no fuera por la bomba colocada en su cerebro. Sostenía un bate de béisbol apuntando hacia mí como si fuera una espada.
“Ríndete”, le dije, “Baja el arma, acuéstate en el suelo y pon tus manos sobre tu cabeza.”
“N-no. ¡No puedo!”
“Tengo poderes. Tu no. En los últimos diez minutos, he derrotado a personas más grandes que tú, con mejores armas, personas con instinto asesino, y lo hice sin sudar. Te diré en este momento, has perdido. Perderás esta pelea. Acuéstate y pon tus manos sobre tu cabeza.”
“¡No!” Dio un paso adelante, levantando el bate.
No me gustó pelear con estos muchachos. No me gustó lastimarlos. Pero si no se rendían, lo mas parecido a misericordia que podía ofrecer era lastimarlos lo suficiente de forma tan obvia como para que su voluntad luchar no fuera cuestionada si terminaba teniendo que dar explicaciones a Bakuda.
Le puse mis bichos encima, con la esperanza de distraerlo lo suficiente como para que me diera tiempo para asestar un golpe decisivo. Este tipo, sin embargo, no se inmutó. En lugar de luchar, se lanzó de cabeza a través del enjambre de insectos mordiendo y picando, agitando ciegamente su bate en mi dirección. Tuve que correr hacia atrás para evitar ser golpeada. Retiré mi bastón e intenté decidir cuándo y cómo golpear. Si su bate golpeara mi bastón, podría desarmarme. Si pudiera golpear su mano, sin embargo, o atraparlo con la guardia baja...
No hubo necesidad. Grue entró, casi casualmente, y metió su puño en la mandíbula del pobre hombre. Él se estrelló contra el suelo, el bate se le cayó de las manos.
“Gracias”, dije, incluso mientras hacía una mueca de empatía por el tipo que acababa de ser noqueado.
“No hay problema”, las vibraciones inquietantes de su voz estaban en desacuerdo con su elección casual de palabras. “Casi hemos terminado aquí.”
Miré alrededor del campo de batalla. Los miembros del ABB lesionados e inconscientes desperdigados en el terreno alrededor del edificio. Aunque nos habían superado en número al principio, solo quedaron unos pocos rezagados.
“¡Tattletale!” Gritó Grue, “¿Cuántos?”
“¡Eso es todo! ¡El edificio está despejado!”, Le devolvió la llamada. Siguiendo su voz, la vi agachada sobre uno de los pocos autos estacionados a lo largo de la calle, con la pistola colgando de sus dedos, fuera del camino de la pelea y con disuasión a mano.
“¡Spitfire!” Gritó Grue. “¡Caracol!”
Los dos miembros del equipo de Faultline trabajaron en tándem. Spitfire se dispuso a arrojar un géiser de fluido por la boquilla en la base de su máscara, dirigiéndola hacia la base del edificio, donde se encendió al contacto. Gregor el Caracol, por su parte, extendió una mano y lanzó una corriente constante de espuma hacia los edificios adyacentes. Nos había informado antes de que comenzara la pelea: podía inventar una variedad de sustancias químicas en su prominente estómago y proyectarlas en chorro de su piel. Adhesivos, lubricantes y ácidos fuertes, entre otras cosas. El que estaría usando ahora sería algo ignífugo, como lo habíamos planeado. No sería bueno incendiar el vecindario.
Mientras Spitfire trabajaba en quemar el edificio hasta el suelo, y Gregor mantenia el fuego contenido en el edificio, el resto de nosotros pasamos varios minutos trabajando en desarmar y mover a los enemigos heridos e inconscientes de las cercanías del edificio. Grue me había proporcionado un paquete de docenas de muñequeras de plástico y comencé a utilizarlas con los miembros del ABB.
Grue se me acercó, “No me quedan. ¿Tienes extras?”
Le di un puñado de muñequeras.
“Así que esto con el ABB casi ha terminado”, dijo, “y estaba hablando con Fog, una de las personas de Kaiser. Parece que no va a presionar el tema sobre Perra y sobre las peleas de perros, como sospechabas.”
Asentí con la cabeza, “Bien. No me agradan, pero esa es una lucha que no necesitamos ahora.”
Grue forcejeó con un miembro de la pandilla con una pierna lesionada, retorciendo los brazos del tipo detrás de su espalda y luego golpeándolo en el riñón cuando su lucha hizo que fuera muy difícil ponerle las esposas de plástico. El tipo dejo de resistirse.
“¿Tienes algún plan para mañana?”
Aparté mi atención de la chica inconsciente que estaba esposando y miré a Grue.
“¿Y bien?”, Preguntó.
“No tengo plan. Sin plan”, busqué mis palabras. Técnicamente, podría o debería estar volviendo a la escuela, pero todavía tenía la excusa tentativa de la conmoción cerebral, por lo que podría permitirme la pérdida de unos pocos días. Después de la reunión con la escuela, me alegré por la excusa.
“¿Quieres venir a mi casa? Se supone que tengo una reunión grupal para analizar el progreso y lo que sea para esta clase en línea que estoy tomando, pero también va a pasar el asistente social de mi hermana a ver mi apartamento por la tarde. Tenía la esperanza de comprar algunos muebles y armarlos para entonces, pero estoy corto de tiempo y será mucho más fácil con dos personas”, me dijo, “...y esa fue una explicación divagante.”
“Entendí lo esencial. Sí, podría hacer eso.”
Lo había visto sonreír con esa sonrisa infantil tan a menudo que podía imaginarlo detrás de su máscara.
“¿Te envío un mensaje de texto con la hora y la dirección?”
“Bien.”
Me dio una palmada muy de 'chico' en el hombro, luego se dirigió a alcanzar a un tipo que estaba tratando de arrastrarse para escapar, cerca en la calle.
Cuando se fue, Tattletale se unió a mí, quitándome unas pulseras y ayudándome con los demás. Ella estaba sonriendo.
“¿Qué?”
“Nada.”
“Estás leyendo demasiado en esto”, le dije.
“No me invitó a ”, me lanzó una mirada astuta.
“Quizás él sabe que no habrías aceptado.”
"Tal vez sospeche que lo hubiera hecho, y quería pasar tiempo solo contigo.”
Tenía mis dudas. Definitivas dudas sobre lo que ella estaba implicando. No tuve la oportunidad de aclarar.
“¡Bajando!” Rugió Gregor. Hubo un estruendo cuando el edificio comenzó a ceder, seguido por un choque cuando comenzó a plegarse sobre sí mismo. Spitfire dirigió su aliento de napalm a una esquina del edificio, borrando la madera y la piedra allí. Ella rápidamente retrocedió cuando el edificio terminó su colapso controlado.
Cuando los escombros se asentaron, Gregor roció su espuma extintora con una mano, dirigiendo la corriente contra los dedos de su otra mano para que la corriente se separara en una amplia salpicadura. Cada gota que golpeó una parte del edificio se hincho en una masa de espuma de unos pocos centímetros de diámetro. En poco tiempo, el edificio estaba cubierto lo suficiente como para que solo quedaran algunos rastros de llamas.
“¡Terminamos, vámonos!” Gritó Grue, volviendo a donde estábamos Tattletale y yo.
Nos arrastramos, dejando a los matones atados, mientras que Spitfire y Gregor el Caracol desaparecieron por una calle diferente.
Habíamos irrumpido en una destartalada tienda de mecánica para esconder nuestro transporte, y regresamos allí en poco tiempo cuando Tattletale llamó a las autoridades para tratar con los miembros del ABB. Cuando el automóvil se salió y se dirigió hacia el agua, me permití respirar de nuevo.
Nuestra tercera noche así desde que Perra y yo nos enfrentamos a Lung. Cada noche había sido más fácil que la anterior, y no estaba segura de cuánto de eso era que me estaba acostumbrando a esto, y de cuánto era el hecho de que el ABB se estaba desmoronando bajo el ataque sostenido.
“Creo que el ABB está casi acabado”, Grue habló desde el asiento del conductor, haciendo eco de mis pensamientos y su declaración anterior.
“Tres días y noches de presión de la policía, el ejército, todos los chicos buenos y la mayoría de los villanos de la ciudad harán eso”, dije.
Lisa comentó: “Es como si te decía, Taylor, alguien rompe esas reglas tácitas, la comunidad protege el status quo. Nosotros los villanos establecemos una tregua con las autoridades locales, de hecho trabajamos juntos, de cierta forma, con policías, capas y militares sosteniendo la paz durante el día, y derribando a todos los miembros del ABB que asoman sus cabezas, mientras que los villanos hacemos las cosas más esenciales... En este caso, es más descarada una invocación de eso que cualquier otro ejemplo que se me ocurra. Creo que podemos agradecer a Coil por eso.”
“Ha sido una experiencia de aprendizaje”, agregué, “Al menos, he tenido una mejor idea de los otros grupos. No pensé que los soldados de Coil fueran tan buenos como los que vi en acción. Conocer a los miembros de la Cuadrilla de Faultline, y los Viajeros, también. No son malas personas.”
“Aprendí mucho también, de una manera diferente,” Tattletale se inclinó hacia adelante desde el asiento trasero, colocando su cabeza y hombros entre los dos asientos delanteros. “Dije que parte de la razón por la que quería ir con Trickster y su compañero de equipo cambiaformas era descubrir sus poderes, ¿verdad? Nunca compartí.”
“¿Y?” Preguntó Grue. Con una mano todavía en el volante, se quitó el casco con la otra. Le tomó solo un segundo aclarar la oscuridad alrededor de su rostro.
“Y Trickster, su líder, es un teletransportador. No solo a el mismo. Él puede hacer cualquier cosa que vea teletransportarse. Excepto que hay una regla especial para su poder, una restricción. Él tiene que intercambiar los lugares de dos cosas con una masa aproximadamente equivalente. Cuanto mayor es la diferencia en masa, más lento es el intercambio y más corto es su alcance.”
“Eso suena como un inconveniente bastante grande”, dijo Brian.
“Él lo hace funcionar. Tenía miembros de ABB golpeando a sus propios muchachos, los desarmaba como si fuera un juego de niños. En cuanto al ‘cambiaformas’.” Tattletale hizo comillas con los dedos. “Su nombre es Génesis. ¿Su poder? Proyecciones controladas remotamente.”
“¿Ella no está realmente allí?”
Tattletale negó con la cabeza. “Apareció con una cosa triceratops-toro-cyborg, atravesó la puerta de entrada, activo una trampa, se hizo añicos. Y Trickster simplemente se rió. Dos minutos más tarde, había generado a una dama caballero de brillante armadura y estaba lidiando con los tipos con armas de fuego.”
“Caray”, dije, “Sundancer tiene un sol en miniatura. Ballistic, como Brian y yo vimos la última noche, solo necesita tocar algo para que salga volando a unos cientos de metros por segundo. No importa si se trata de rodamientos o un automóvil. Agregas esta nueva información, y bueno...”
“Pesos pesados”, Brian terminó por mí.
“Podemos estar contentos de que estén de nuestro lado”, dije.
“Por ahora”, señaló Brian, “todavía no sabemos por qué están aquí y por qué están ayudando.”
Echó un vistazo a Tattletale, con la ceja levantada. Ella se encogió de hombros, “Mi poder no me dice nada concreto. Estoy tan curiosa como tú.”
Me uní a Brian para quitarme la máscara. El auto, provisto por nuestro jefe, tenía vidrios polarizados, por lo que no había que preocuparse allí. Tendría que volver a ponérmela cuando fuéramos más allá del bloqueo militar, pero eso no era un problema.
Bajé la visera del sol sobre el parabrisas y usé el espejo para examinar mi cuello. El moretón todavía era notable. Tal como Perra dijo, parecía que había sobrevivido a un ahorcamiento.
“¿Te importa si me quedo otra vez, esta noche?” Pregunté.
Vi a Tattletale encogerse de hombros en el asiento trasero, a través del espejo. “Es tu lugar también. Ni siquiera necesitas preguntar. Creo que deberías llamar a tu papá, para que no se preocupe.”
“Sí, llama a tu padre”, confirmó Brian.
“Bien.” Iba a hacer eso de todos modos.
Cuando las barricadas militares con luces centelleantes encima de ellas se hicieron visibles a lo lejos, entramos al área de carga de lo que una vez había sido una pequeña tienda de comestibles, fuera de la vista.
“¿Alguna prisa?” Pregunté.
“Estamos bien”, dijo Tattletale, “Voy a llamar a Regent y Perra, ver cómo está su grupo.”
“Entonces llamaré a mi papá.”
Salí del auto para hacer mi llamada.
Él recogió en la primera sonada.
“Hola papá.”
“Taylor. Me siento aliviado de saber de ti.”
Entonces él había estado preocupado.
“Me volveré a quedar en casa de Lisa esta noche.”
“Me gustaría que vengas a casa, Taylor. Me preocupa que no te haya visto desde que te fuiste de la reunión en la escuela.”
“Estoy bien.”
“No es que no te crea, pero me sentiré mucho mejor cuando lo vea por mí mismo. Quiero hablar, cenar y desayunar juntos, estar en contacto. No quiero perder el contacto como lo hicimos después...”
“Después de que mamá murió”, terminé por él. “Está bien, papá. Es solo que... creo que necesitaba un cambio de ritmo, alejarme de todo un poco. Ya hice planes para esta noche. Sería incómodo cancelar. ¿Voy a casa a cenar mañana?”
Él dudó. “Está bien, solo dime que estas yendo a la escuela.”
“Sí”, la mentira pasó por mis labios con facilidad, pero pesaba mucho en mi conciencia. Sin embargo, decepcionarlo hubiera sido peor. Traté de quitarle peso a la culpa al convertirla en una verdad a medias, “No fui el lunes. Empecé a ir ayer por la tarde.”
“Supongo que eso es mejor que nada. Te veré mañana por la noche, entonces.”
“Te quiero papa.”
“También te amo.”
Colgué. Era una mentira blanca, ¿verdad? Realmente no estaba lastimando a nadie, y mi papá solo se preocuparía más si le dijera que no iría a la escuela.
Tattletale y Grue salieron del auto mientras yo me ponía la máscara.
“¿Todo listo?”, Preguntó ella.
“Listo”, respondí.
Ella abrió la escotilla en la base de la tienda de comestibles, que nos llevaría a los túneles que se extendían debajo de la barricada.
Descendimos a la oscuridad.

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