Poca definición chica

Mi experiencia con la dependencia emocional

2020.05.12 00:58 DanteNathanael Mi experiencia con la dependencia emocional

Más que nada, escribo esto con la motivación de escribir la experiencia por la que he estado pasando, para ayudarme a mí a saber en qué punto me encuentro, y que si puedo hablar de algo así, y el nivel en que lo haga, para verificar mi progreso, pero también para proveer mi vida como un ejemplo si eso es algo en lo que ustedes tienen interés en o también han experimentado en su vida. Finalmente, no se trata de curar, ni de juzgar, solamente de demostrar que no estamos solos, y que si se puede, aunque muchas veces no sepamos ni por donde.
Creo que he estado así desde mi infancia. Nunca desarrolle por completo un sentido de valor propio, todo siempre dependía de la forma en la que otros me trataban. Como un niño mimado, que cualquier cosa que hiciera era una de las cosas más maravillosas que alguien haya visto, con una imaginación y un intelecto un poco raro, pues las personas se sorprendían y me querían mucho, al punto de sobreprotegerme y nunca alentarme a perseguir lo que realmente quería hacer. Supongo que empezó cuando quería tocaaprender música, y el apoyo fue mínimo porque según no había dinero y también porque "iba a desperdiciar mi vida."
Siendo alguien muy sensible y sentimental, pues todo eso me fue afectando más y más y más, hasta el punto que nada de lo que hacía me hacía sentir bien—de lo que realmente quería hacer—porque no configuraba con las expectativas que las personas tenían de mí. Y al no tener ese amor que tanto necesitaba, empecé a conformarme con hacer las cosas que ellos querían, con tal de recibir amor, pero eventualmente esto también me cansó y me volví muy cínico. Me empecé a mentir sobre mi vida, sobre que nadie me quería porque yo sí perseguía mis sueños, que era autentico, blablabla. Y también empezó a volverme muy cobarde, puesto que no contaba con el soporte de nadie si alguna vez caía o fallaba. . . . Y obviamente, también me empecé a resentir y querer venganza en contra del mundo, porque a uno de sus mejores niños lo había puesto en una vida deplorable para él. Sentía que nadie me comprendía, que nada de lo que hacía estaba bien . . . y por ello, todavía más, me volví más dependiente del amor y cariño que recibía, aunque fuera solo de una persona . . . y en ese momento descubrí lo que eran las relaciones.
Todas mis relaciones se pueden resumir en una singular historia: todo empieza bien, descubren que detrás de la fachada hay un niño amoroso, romántico y lleno de vida, lastimado y que quiere una relación. Con el paso del tiempo, mis miedos y resentimiento empiezan a brotar, ellas tratan de ayudarme, pero eventualmente la fuerza de esas emociones negativas es tanta que también las empieza a afectar, mezclándose con sus propios problemas, para terminar en un gran derrumbe invisible. Y el ciclo se repetía.
Desde la primer relación fallida (ahora son 4) me cansé de esto, pero no sabía por donde empezar. Y por esto empecé a obsesionarme con saber qué estaba pasando, y mis refugios fueron la filosofía, y eventualmente, la psicología. Pero volví a la mala costumbre de creer que los que estaban mal, los que me debían algo era el mundo, pero no era así, pues las personas son las personas y uno mismo es uno mismo. Y entonces, repetí el ciclo una y otra vez.
No fue hasta que terminó catastróficamente mi tercera relación, con Dariana, que decidí que ya era suficiente. Pero no tuve la fuerza suficiente para seguir con mi proceso, y de nuevo me hundí a depender de las personas. Me la pasaba días enteros queriendo que alguien me hablara. Empecé a considerar que mientras más bella fuera la persona, más valor como persona me estaba dando a mí, que mientras más dedicado fuera a alguien más, más valdría como persona. . . . Por su puesto que esto ultimo es verdad, pero si se hace por hacerlo, por gusto, no porque se espera obtener el amor que a uno mismo le hace falta. Y entre otras muchas creencias de gente pendeja que empezaba a creer en mi mente para justificar mi estado, para justificar mi dependencia emocional—la más cagada era esa de que "era un alma en pena, sin hogar, sin donde encajar, que estaba destinado a morir de amor, pues era lo mejor que hacía," JAJAJA.
Eventualmente me volví aún más cínico, no dependiendo de absolutamente nadie y haciendo lo que se me diera la gana, rechazando amor por todos lados y tratando de encontrar una solución a lo que quería hacer.
Y llegó sexto año . . . avanzado. Todas las vacaciones anteriores a entrar en el ciclo 2019-2020 me la pase casi sin hablar con nadie, más que jugando, escribiendo, llorando, recogiendo migajas de donde pudiera, pero realmente sin aprender nada, pero esto ultimo no lo sabía. Pero bueno, según yo ya estaba bien. Hasta me metí a una ETE, porque honestamente creía que podía, y si podía, todavía tenía tiempo de sobra, tiempo para sentirme miserable, lo cual no me gustaba para nada, pues necesitaba huir de mis emociones. . . . Y toda la historia que viene a continuación tendrá sentido al final. No se preocupen.
El punto que entré a sexto y me empecé a juntar con una de las únicas personas que conocía, Itzel. La verdad pensé que al entrar me quedaría solo un buen rato, pero estando en la puerta, me hablo y tomó de la mano, y pues me sentía muy bien, porque nunca había hablado con ella bien, nadamás nos conocíamos de vista, pero como en quinto estuve con Dariana todo el año, pues en ella me encerré, dejando incluso a mi grupo de amigos, los Tonas Brothers, a un lado. Dentro del salón, con mi ego hasta el cielo, un ego frágil y absolutamente dependiente, y empecé a instintivamente buscar chicas que me gustaran, incluso se las dije a Itzel. Jajaja. Y bueno, eran 2, C. y A., muy diferentes en personalidad, pero el mismo arquetipo de cuerpo por el que alguna razón tenía mucha atracción a. Eventualmente me decidí a querer decirle a la que más creía que me gustaba—que en realidad era la que más tenía contacto con—C. Pero no lo hice por un tiempo.
Después, de la nada, empecé a notar risas de una parte del salón, y note que venían del otro lado, por en medio . . . era Isaac y Ashley. En ese momento le dije a Itzel que me gustaría hablarles, porque me parecían lo más sinceros del salón, y también los más divertidos. Unos pocos días después fue que noté que con ellos estaba una chava que no había visto nunca antes, preciosísima . . . pero eso no fue lo que me llamó la atención. Había algo en ella que me llamaba la atención mucho más que en cualquier otro de mis simples caprichos físicos, y no sabía que era. De vez en cuando la buscaba en el salón, pero casi no la veía. Se convirtió en mi sueño, pero nunca creí que le gustaría. La veía demasiado preciosa, demasiado fuerte, demasiado brillante y feliz como para que se fijara en un mequetrefe como yo. Y por una parte, sentía que de alguna manera no estaba encajando ya con Itzel ni Fernanda . . . pero era porque mi necesidad, mi dependencia emocional, estaba empezando a nacer de nuevo. Y por la otra, Itzel me estaba diciendo que si yo me le declaraba a Camila, ella se le declararía a su crush. Como no tenía nada que perder, y pensaba que esta diosa nunca me iba siquiera a hablar, pues acepte.
En ese momento, no se qué fue primero, pero creo que hicimos equipos en Química, y yo siendo un total antisocial, no asistí a la clase en la que fueron hechos los equipos, así que me vi relegado a armar uno fuera de tiempo. En ellos se metió una amiga que ahora quiero mucho, Adally, el manitas y finalmente ella, Karla, mi sueño. . . . Obviamente mi emoción fue grande, pero realmente me relege a no querer demostrar que me interesaba, porque, para empezar, no sabía porqué me interesaba tanto. Claro, era una preciosura físicamente, se vestía bien poca madre y su personalidad irradiaba un aura bien chingona, pero no era solo eso . . . sabía que me gustaba por otra cosa más allá de su cuerpo, de lo que se podía ver. Y por la otra, Itzel y yo ya habíamos hecho esa intención. Y yo sin esperanza con ella, pues simplemente lo deje ir sin mucho. Pero mi corazón se seguía emocionando cuando hablaba con ella en esa clase, y solo era esa clase, y solo era una vez a la semana. Creo que hubo una semana en la que no hubo clase en el laboratorio, y estuve muy pinche triste porque wey, era el único momento que le podía hablar y estar cerca de ella. Aparte de todo, era muy linda conmigo, bromeábamos un poco. Recuerdo muy bien que nos dijimos que nos andaba del baño. Para cualquiera es una pendejada, pero para mí fue lo mejor de mi puta semana. Jajaja. También en mi cumpleaños, Karla me mandó un mensaje y estuve bien bien bien pinche feliz. Era lo único que necesitaba en mi vida.
Ash e Isaac iban en Italiano conmigo, y un día, de la nada, me hablaron. Como sabía que ellos estaban con Karla, y aparte porque me caían instintivamente bien, algo muy raro, pues me junte con ellos, aunque fue un poco incómodo al principio. Y me empecé a juntar con ellos un poco.
Y entonces empieza uno de los más grandes fiascos que he hecho en mi vida.
A Monse y a Itzel les mostré algo que estaba empezando a escribir, una carta. Había hablado un tanto de C. con ellas, también con Xally, porque pues no tenía nada mejor que hacer, la verdad, no era para nada wow. Al principio si fue para ella, pero con el paso de la pluma me dí cuenta de que en realidad no me gustaba. Lo único que me llamaba la atención era su cuerpo. Y pues así al chile que hueva. Pero después empecé a pensar en Karla, y uts, la pluma salio corriendo y tenía una carta lista en menos de 5 minutos. Aquí está una transcripción, con unas explicaciones entre corchetes.
"Fue creciendo poco a poco, criado en la obscuridad de mi inconsciencia, entre callejones y andenes en donde hacía tiempo no me asomaba. Al caminar el reloj, salió más y más a la luz, en las arteriales avenidas de mi percepción te encontrabas tú. Empecé a notar tu existencia. (Al principio ni la había notado, como ya mencioné.) Buscaba el veneno de tus ojos y de tu sonrisa sin realmente saber por qué. Creía que me habías gustado, encantado a mis sentidos. . . . (Química.)
"Buscaba . . . pensaba en acercarme a ti, pero no tenía una razón concreta. (Se supone que solo eramos equipo de química, ni amigos cercanos.) Después, note que tu presencia, para mí, era exactamente eso, tu presencia. La encarnación en la periferia de otro ser, de otra alma que por Poisson o Destino>! (aquí, Poisson se refiere a la probabilidad estadística de que en mi vida, en el recuadro de tiempo y espacio que habite a través de ella, Karla pudiera haber aterrizado . . . aunque, en realidad, debería de ser "Poisson y Destino," porque con Destino me refiero a aquello inconsciente en ambos que nos guió hasta ese punto en nuestra vida, pues las coincidencias no existen)!< había coincidió en espacio-tiempo mutuamente con la mía. No eres una idea, una vasija en la cual vaciar mis propias motivaciones y deseos,>! (al principio no lo era, pero después, se volvió evidente que sí)!< eres una imagen clara y táctil, una persona real que no necesito elevar a divinidad para poder apreciar que eres encantadora. (Tres dice lo contrario.)
"Quizás se note, (yo digo que sí, demasiado) que me pongo nervioso contigo, que no puedo sostener tu mirada y mi voz flaquea continuamente si de referirme a ti se trata—y ni hablar de las sonrisas estúpidas que se me dibujan y los brotes de sangre que dilatan los tejidos de mi cara. Lo cual no es tanto por cómo me siento hacía ti, si no en lo que sentirías si lo supieras. Por lo que considero este escrito un tipo de suicidio, una confesión de algo que para mí tiene los matices de un crimen . . . me entrego a salir de las sombras de mi silencio hacia los aluzamientos de tu consciencia, con el único propósito egoísta de no permanecer callado. (Ay, Dante. . . . Oh, esperen, ahí viene lo mejor:) E incluso lo hago cobárdemente, a través del lenguaje escrito, porque a) en persona me derretiría, b) se me olvidaría qué decir y c) no tengo que huir o esperar a que me escuches incómodamente. (Ja. Esto nadamás lo puse para hacerme sentir menos peor a mí mismo.)
"Pero si, C., me gustas. Y no he podido detenerme de decírselo a todos, (esto si es verdad, a muchos, en algún punto les mencioné algo de C., porque finalmente no estoy diciendo que no me gustaba, aunque fuera solo físicamente,) porque es más fácil hacer eso que decírtelo a ti, aunque no haya nada bueno en suprimir algo que disfruto sentir." (Aquí hablo de nuevo de Karla: era más fácil decirle a otra persona que me gusta que habérselo dicho a ella misma.)
Alguien alguna vez me dijo que cómo había podido escribirle eso a alguien que ni siquiera le hablaba. . . . Bueno, en vez de "C." pongan "Karla" y todo va a tener sentido. Por esta razón fue que le enseñe la carta a mis amigos. Era una confesión secreta, porque Karla era mi amiga, y no quería arruinar nuestra amistad con que me gustara. Me sentía estúpido, porque creía que no le gustaba, y después pensaba que me había gustado simplemente porque me había tratado bien y era dulce conmigo, o solamente por su cuerpo.
Pero luego, como todos saben, el 25 de octubre finalmente rompí el silencio y a todas mis amigas mujeres les dije que me estaba gustando Karla—Xally, Itzel, Monse. Al día siguiente fui con mi papá a Querétaro, y todo el trayecto me la pasé pensando en ella, hasta estaba de buenas, fotografíe todo, y a pesar de estar cansado, me quedé hablando con ella hasta las 2-3 de la mañana. Fue a la 1:21 del 27 de octubre del 2019 que la última vez que me enamoré empezó. . . . Nah, estoy exagerando, pero aquí va el porqué.
Con el paso del tiempo, noté que tenía la grandísima necesidad de solamente estar con Karla, hablar con Karla, lo que fuera. Me hice dependiente otra vez, pero esta vez ya no quería para nada eso. Estaba consciente que dentro de mí tenía que haber un proceso por el cual tendría que pasar, en el que no podría depender de ella, no podía sostenerme en ella, no tenía que sufrir por ella, y hasta cierto punto hasta alejarme de ella, porque me estaba volviendo lo que no quería, y no realmente por su culpa. Pero como siempre, los miedos empezaron a crecer dentro de mí . . . "pero que tal que se va con alguien más," "que tal que me odia por no estar listo" y, el mejor de todos, "no merezco su amor por el estado en el que estoy."
He hablado antes de esto, y de cómo a pesar de todo, merecemos amor, sin importar el estado en el que estemos. . . . Pero algo muy diferente es recibir este amor, especialmente cuando eres emocionalmente dependiente, pues para mí, solo la aprobación y el cariño de Karla me hacían sentir bien. Podía estar rodeado de personas maravillosas, amigos y familia, pero nada de ellos me llenaba tanto y me hacía sentir tan bien como que ella lo hiciera, que ella me lo diera.
Cuando empezó todo el pedo de los paros, nuestra relación tuvo un gran pico de felicidad, todo iba bien . . . hasta que sucedió que no pude mentirme más en cuanto a cómo me sentía, y el 14 de diciembre del 2019 le dije cómo me sentía realmente, con el propósito de dar a entender mi posición con respecto a todo lo que había venido ocultando. No fue para nada bueno. Mi dependencia emocional estaba a trote cuando dejamos de hablar tanto. Literal, los pensamiento de que no era suficiente, de que no estaba siendo lo suficiente amoroso, que simplemente no valía la pena como persona si Karla no estaba conmigo, se dispararon por meses, hasta que regresamos a la prepa. Entre tanto, no quería para nada enfrentarme a mis miedos, pues me estaban destrozando, no podía pasarme ni un minuto tranquilo, siempre tenía que estar haciendo algo, hablando con alguien, quería absolutamente destrozarme, suicidarme, todo era mejor que tener que enfrentarme solo a lo que me esperaba, y que estaba seguro tenía que hacer, para poder estar bien, y no depender de ella, y quizás, así arreglar nuestra relación. Todavía iba a Prepa 2 a la ETE, pero era demasiado cansado. Todos los días, el trayecto, el no tener mensajes largos con ella, el que la sintiera tan distante, me estaban absolutamente destruyendo. Ya no tenía a nadie para avisarle que ya había llegado, que ya esto, que ya aquello, mi humor se fue al carajo, y eventualmente deje de ir por completo. Me había ganado absolutamente todo.
Cuando entramos, trate de arreglar las cosas, pero para nada funcionó. Me super emputé y mandé absolutamente todo a la verga. Ese fía me fui a tomar y creo que me puse super mal. Tenía una amiga que use para no estar solo. Con el tiempo la empecé a querer, porque me parecía una buena persona, pero la única razón por la que le hable fue porque no podía conmigo mismo, necesitaba a alguien que me distrajera del hecho de que me la pasaba revisando todas las redes sociales de Karla, porque simplemente estaba tan desesperado, tan cansado de cómo me sentía, y trataba de alentarla, de que me dijera que me quería, y las veces que lo hizo, me sentía super bien, pero sabía que la forma en la que obtenía que Karla me dijera estas cosas no estaba bien. Entonces empecé a tomar más, de no ir a clases, de simplemente tratar de ignorarla, de superarla, porque yo simplemente, en mi dependencia emocional, creía que ya no me quería.
Obviamente todo esto era una mentira. Y es por eso que hablo tanto de ella en este tipo de post, y el porque digo que ella fue la que cambió mi vida.
Verán, que dependas emocionalmente de alguien no significa que no ames a esa persona, y viceversa, también no significa que realmente la ames. En mi caso, en realidad si la amo, y es por eso que empecé con todo esto. Desde cierto nivel, el amor siempre es un sacrificio, pues es un pacto . . . y ella también me amaba, en algún punto, algo que totalmente arruiné. Ella sabía que ninguno de los dos estaba listo para tener una relación, y dimos de lo mejor de nosotros, hasta que simplemente no pudimos más, y el rencor, la desesperación y la frustración nos llevaron a finalmente "romper lazos no oficialmente." ¿Y esto que tiene que ver? bueno, que simplemente, si no fuera por el haberle hecho tanto daño, el haberla decepcionado, mentido, acusado, etcétera, no tendría el propósito de cambiar, de simplemente dejarme de mamadas y seguir adelante, cueste lo que cueste.
Pero claro y por supuesto que tengo un chingo de miedos. Finalmente, pues la amo, ¿no? y cuando uno ama, uno es muy vulnerable, uno se imagina toda sarta de estupideces y le teme a muchas cosas reales, porque, a final de cuentas, nunca fuimos novios, todo era una promesa muy truculenta. Y ahora mucho menos, ella se puede ir en cualquier momento con otra persona, y no tendría absolutamente nada que reclamar, porque para empezar, fue mi culpa el no haberme preparado con anticipación para cuando llegará, el no haber sido sincero en cuanto a lo que estaba pasando, etcétera. Y es por eso que tenía tanto miedo siquiera de empezar todo el proceso. Pero pues ahora, como tal, no me queda de otra.
Y bueno, a todo esto, ¿qué es la dependencia emocional? Bueno, la verdad es que todos somos emocionalmente dependientes, pues todos queremos sentir algo, sea respeto, amor, temor, lo que sea—amor siendo uno de los principales. Pero los que están emocionalmente sanos reciben esas emociones de si mismos. Puede parecer no intuitivo, pero como la confianza, es una habilidad que puede ser trabajada en, adoptada y aprendida en cualquier punto de nuestras vidas. Y como tal, cada quien tiene una manera de alcanzar eso que se llama amor propio. Pero, ¿qué es el amor propio? Según Google, el amor propio es la "consideración y estima que una persona siente por ella misma y por la cual espera ser considerado y estimado por los demás." Siento que esperar aquí es algo muy sensible, pero hasta ahora es verdad. Y, entonces, ¿cómo es que uno desarrolla amor propio por si mismo?
Seguiré hablando de mi experiencia.
El amor propio es la habilidad para estar solo y funcionar solo. Esto significa saber cómo procesar todo de manera independiente si no se tiene a nadie cerca, el no perseguir placeres básicos, como hablarle a nuestros exes cuando nos sintamos solos, o refugiarnos en la bebida, o en la comida, o en la vida en si. Es encarar todo lo que se siente. hacerse responsable de ello y dejarlo ir. Es aceptar que a pesar de todo, uno es posible de recibir amor, y hasta que alguien lo haga, tenemos que dárnoslo nosotros mismos.
¿Cómo es que estoy construyendo mi amor propio? bueno, ocupándome de mí. La confianza es muy atractiva, esto es porque la confianza es un signo de amor propio en una área. Ahora imaginen amor propio en todas las áreas. Es por esto que muchos homosexuales llaman la atención de mujeres heterosexuales a pesar de que sea, a veces, fácil ver que los chavos son homosexuales, porque el salir adelante como algo que está visto mal socialmente, perseguido solamente por el cómo son y lo que hacen, necesita de mucho valor y aceptación propia. Esto es la clave, aceptarnos como somos. El problema viene cuando la aceptación de lo que somos nos hace encarar eso en lo que somos insuficientes. Pero, de nuevo, no olvidemos que no importa cómo estemos, somos merecedores de amor. Pero entonces significa darnos amor, y darnos amor es, inevitablemente, crecer. Cuando amamos algo nos encargamos de ello. Imaginemos a nuestra mascota, a quien la creemos inocente y merecedora de todo nuestro amor, y la cuidamos mucho más que a nosotros, le compramos comida, le hablamos, le decimos cuánto lo queremos, aunque a veces puede que se cagué por todos lados o se coma algo que no debiera. Y bueno, lo mismo es con nosotros. Amarnos significa saber lo que merecemos, lo que podemos tener, y encargarnos de lo que tenemos que hacer para vivir plenamente, "como merecemos:" es bañarse, hacer ejercicio, comer saludablemente y a horas iguales, dormir bien, no pensar cosas negativas de nosotros, no arrastrarnos por alguien que ya ni nos quiere, bailar, salir a la lluvia cuando llueva, lavarse la cara, peinarse, arreglar nuestra casa, aceptar regalos, dejar de perseguir cosas que solamente nos hacen odiarnos a nosotros mismos (como, por ejemplo, había días en los que me terminaba odiando, porque según yo no tenía nada que hacer y me puse a ver algo, pero terminé mucho más cansado que antes de hacerlo), y todo lo que se nos pueda ocurrir, la definición y lo que tenemos que hacer nuestra. Pero, empero, esto todo debe de ser soportado, basado en la premisa que también, dentro de nosotros, estamos trabajando en la manera en la que pensamos de nosotros mismos, y como tal, en las relaciones que tenemos con conceptos como "amor," "amistad," "valor," etcétera. Por ejemplo, una creencia de que "las relaciones son difíciles," está basado en el hecho de que antes puede que hayamos experimentado algo así, y simplemente lo aceptamos, porque nos veíamos como difíciles de mantener y complacer. Esto fue lo que paso con Karla. Al principio, yo no creía absolutamente nada negativo de ella, sin embargo, sobre todo esto, tenía la creencia de que "nadie me entiende, nadie me quiere y nunca me podrán perdonar . . ." ¿y qué fue lo que pasó? exactamente eso. Y no obstante, no solamente esa creencia se hizo más fuerte, también se empezaron a crear creencias especificas a ella, basadas en el comportamiento que, hasta cierto punto, YO estaba provocando.
Ahora, todo esto no significa que no vamos a hablar con nuestros amigos, conocer personas, salir, bailar, ser felices, así como tampoco que no vayamos a recaer otra vez. Lo único que significa es que vamos a dejar de depender de otras personas, y dejar, en el caso de las relaciones amorosas, no perseguirlas por un rato, darnos un respiro y la oportunidad de conocernos y mejorarnos. Finalmente, esto es lo que me impulsa, la certeza de que no importa cómo ni cuando, siempre y cuando complete lo que estoy haciendo, sin importar que extraño tanto a Karla, algún día podría casarme con ella, o con otra persona. Pero los beneficios de esto no solamente llegan hasta ahí, las relaciones en general, familiares, amigos, compañeros, extraños en la calle, mejoran increíblemente. Nos es posible ya hacer lo que queramos sin el que dirán, y realmente dedicarnos un tiempo para nosotros mismos, porque no es lo mismo estar solos que tener un momento a solas.
El día en el que escribo esto, subí una foto a mis redes, algo que en mi puta vida hago. Jajajaja. Pero tuve muchas dudas al hacerlo, porque para empezar, la foto me la tome así de la nada, casi despertando, y después, me dieron ganas de subirla. Mi primera duda fue de si lo hacía para llamar la atención, la cual pues obviamente no era la razón. Después, empecé a decir "bueno, quizás no sea mi intención llamar la atención, sin embargo lo voy a hacer, ¿realmente podré controlar mis instintos?" Y pues afortunadamente si. Digo, he contestado los mensajes con un sticker de Kirby dando florecitas, como en señal de gracias, pero a partir de ahí no he empezado como sabía que antes hubiera empezado, de "ay, no quieres ver más." Todo pendejo el vato. Y esto me tiene muy feliz, porque es como de "ahhh, no mames, pude en contra de mis mamadas para seguir mi camino limpiamente." Con esto quiero decir que . . . llevo no más de unos días así, poniéndome atención. Ha habido días en los que he llorado, me he enojado, no he podido para nada dormir bien, y sin embargo, todo esto lo acepto. Y por otra parte, ya me siento muy muy diferente de a cómo me sentía antes de empezar. Me llevo mucho mejor con mi familia (los que me conocen saben que no me llevo para nada bien con mi papá ni con su esposa . . . pues adivinen qué. JAJAJA), con mis amigos, con extraños en el internet, tengo más energía para hacer cosas de la escuela, escribir mis historias, hacer ejercicio, simplemente quererme, pues. Ahora imaginen si sigo así y sigo cavando profundo, descubriendo traumas de mi infancia y limpiando todo desde el principio. Ahhh. <3
Mientras escribo esto muchos pensamientos vienen a mi mente, pensamientos negativos y positivos. Ciertamente sigo teniendo miedo, y realmente que extraño muchísimo a Karla, pero por este amor que le tengo, que también poco a poco se está volviendo mío, es que sigo adelante y ningún día me dejo recaer en mis malos hábitos. Sea como sea, saldré mucho mejor de esto, no importa cuánto duela en algún momento. . . . Y espero que si alguno de ustedes también quiere intentarlo, tengan la seguridad de hacerlo. Ustedes son la mejor inversión que pueden hacer.
Por último, es por esto que conté la larguísima historia de cómo empezó todo con Karla y como es que para empezar oculté que me gustaba. Si hubiera tenido la seguridad y la no dependencia emocional, nada de todo lo que pasó hubiera pasado. Pero, finalmente, gracias a que pasó, es que ahora estoy en el camino en el que estoy, y por esto, muy aparte del amor, es que después de mi madre y de mi tía, le estoy agradecido con mi vida a ella, porque gracias a ellas 3 es que por fin desbloquee toda mi vida de la cárcel en la que la había puesto. Y también porque por mucho tiempo me acompaño, a pesar de que la acusaba de todo. Ella me cuido como no tienen idea en el momento más obscuro de mi vida. Y es por esto que finalmente, todo esto, todo lo que nazca de haber salido de mi depresión, de mi dependencia emocional, llevarán de algún modo su nombre, en esperanza de que alguien más crea en si mismo y no le tenga miedo al amor, ni a arriesgarse a cambiar hacia dentro, de volverse si mismo, por algo que quiere, por algo que ama.
PD: Disculpen si todo esta un poco desacomodado, estoy muy cansado porque no dormí bien, pero quería escribirlo de cualquier manera.
Edit: Ah, si. Me falto mencionar que la razón por la que estaba buscando quien me gustara y una relación no era, como alguien me dijo, por pura imágen y cuerpo, si no por recibir amor. También, pronto trataré de hablar más sobre el cómo obtener esa sensación de que también merecemos amor y cuidado, en la 2da lección de 12 Reglas para Vivir: cuida de ti mismo como si fueras alguien de quien estás encargado de.
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2019.08.29 21:54 Pepe-Argento [Mega Thread] Origen de palabras y frases argentinas

Estimados rediturros, en base al post del usuario que hoy descubrió la etimología de Michi (gato), vengo a hacerles entrega del thread que se merecen aquellas personas curiosas.
Seguramente faltan varias palabras pero dejo las que fui recolectando. ----
A CADA CHANCHO LE TOCA SU SAN MARTÍN.
Alude al 11 de noviembre, día de San Martín de Tours, patrono de Buenos Aires, que se celebra comiendo lechón. Significa que a todos les llega en algún momento la compensación por sus buenos o malos actos.
A SEGURO SE LO LLEVARON PRESO.
Viene de Jaén, España, donde los delincuentes eran recluídos en el Castillo de Segura de la Sierra. Originalmente se decía `a (la prisión de) Segura se lo llevaron preso`, que advertía de no robar, para no terminar en Segura. Hoy significa que nadie está libre de alguna contingencia.
AL TUN TÚN.
Con la expresión `al tun tún`, los paremiólogos no se ponen de acuerdo: para unos deviene de `ad vultum tuum`, que en latín vulgar significa `al bulto`, y para otros, es una voz creada para sugerir una acción ejecutada de golpe. De cualquier forma, hoy `al tun tun` indica algo hecho sin análisis ni discriminación.
ANANÁ.
Es una fruta nativa de América del Sur, deliciosa, decorativa y habitualmente asociada con los climas tropicales. El vocablo ananá proviene de nana, que en guaraní significa perfumado. Y fueron los colonizadores portugueses quienes adaptaron esta voz original guaraní para acercarla al modo en que hoy la usamos en la Argentina. Otra de sus nominaciones, piña, se debe a Cristóbal Colón, quien al verla por primera vez (en 1493, en la isla de Guadalupe) pensó erróneamente que había encontrado un tipo de piñón de pino.
ATORRANTES.
Lo de `atorrantes` viene de principios del siglo pasado, cuando colocaron unos grandes caños de desagüe en la costanera, frente a la actual Casa de Gobierno, en lo que hoy es Puerto Madero. Éstos tenían la leyenda `A. Torrant et Cie.` (nombre del fabricante francés) bien grande a lo largo de cada segmento de caño, y estuvieron casi más de un año hasta que, por fin, los enterraron. Mientras tanto `se fueron a vivir a los caños` cuanto vago, linyera y sujetos de avería rondaban por la zona y así surgió este dicho. Cuando la gente se refería a las personas que vivían en esos caños, los llamaban "A-Torran-tes". Más adelante se llamó así a toda persona vaga o de mal comportamiento.
BACÁN.
Aunque casi ya no se emplea, podemos escuchar esta palabra en muchísimos tangos de comienzos del siglo XX. “Mina que de puro esquillo con otro bacán se fue”, dice la letra de Ivette, compuesta por Pascual Contursi. “Hoy sos toda una bacana, la vida te ríe y canta”, reza Mano a mano, el clásico de Celedonio Flores. Del genovés baccan (jefe de familia o patrón), el término alude a una persona adinerada, elegante, amante del buen vivir y acompañó un fenómeno social: el surgimiento de la clase media y la figura del hombre capaz de darse ciertos lujos y exhibirlos.
BANCAR.
Con frases como “Yo te banco” o “No te banco más”, bancar es uno de los verbos que más usamos los argentinos para expresar si aguantamos, toleramos o apoyamos a algo o alguien. El origen del término es bastante discutido. Algunas opiniones señalan que alude al banco en el que nos sentamos, en el sentido de que este soporta nuestro cuerpo. Sin embargo, otros argumentan que se trata de una expresión popularizada gracias a los juegos de azar. Es que “bancame” era la súplica que hacían los apostadores a los responsables de la banca en los casinos.
BARDO.
Esta voz comenzó a utilizarse en la década del 80 y se propagó rápidamente, incluso con su verbo derivado: bardear. Se aplica para indicar la ocurrencia de problemas, líos, desorden o embrollos. Para algunos es una especie de “lunfardo del lunfardo” porque se trata de una simplificación del término balurdo, otra locución coloquial que tomamos del italiano (balordo: necio o tonto). Así que están avisados: la próxima vez que digan que algo “es un bardo”, sepan que del otro lado del océano pueden interpretar que se refieren simplemente a una tontería.
BERRETÍN.
Una obsesión, un capricho, una esperanza acariciada sin fundamento racional… eso es un berretín. De origen genovés, donde beretín alude a una especie de gorro o sombrero, la creatividad popular nombró así a los deseos intensos que llevamos en la cabeza. El tango supo recoger esta palabra. Por ejemplo, Niño bien arranca: “Niño bien, pretencioso y engrupido, que tenés el berretín de figurar”. Esta voz, hoy casi en desuso, también llegó al cine. En 1933 se rodó Los tres berretines, la segunda película argentina de cine sonoro que narraba tres pasiones porteñas: fútbol, tango y cine.
BOLÓ.
Sin lugar a dudas, boludo es una de las palabras que identifican a los argentinos y que más transformó su sentido a lo largo de las últimas décadas. De ser agresiva e insultante, se convirtió en una expresión inocente y típica empleada para llamar la atención del otro. En la provincia de Córdoba evolucionó de tal modo que terminó teniendo una sonoridad totalmente diferente: boló. Y la frase “¿Qué hacé’ boló?” podría ser perfectamente el saludo entre dos cordobeses que se tienen la más alta estima.
BOLUDO [Mención especial].
Convertida en un verdadero clásico argentino, boludo (y sus derivados, boludez, boludeo, boludear) fue mutando su significado a través del tiempo.
En el siglo XIX, los gauchos peleaban contra un ejército de lo que en aquella época era una nación desarrolla como la española.
Luchaban contra hombres disciplinados en las mejores academias militares provistos de armas de fuego, artillería, corazas, caballería y el mejor acero toledano, mientras que los criollos (montoneros), de calzoncillo cribado y botas de potro con los dedos al aire, sólo tenían para oponerles pelotas, piedras grandes con un surco por donde ataban un tiento, bolas (las boleadoras) y facones, que algunos amarraban a una caña tacuara y hacían una lanza precaria. Pocos tenían armas de fuego: algún trabuco naranjero o arma larga desactualizada.
Entonces, ¿cuál era la técnica para oponerse a semejante maquinaria bélica como la que traían los realistas? Los gauchos se formaban en tres filas: la primera era la de los "pelotudos", que portaban las pelotas de piedras grandes amarradas con un tiento. La segunda era la de los "lanceros", con facón y tacuara, y, la tercera, la integraban los "boludos" con sus boleadoras o bolas. Cuando los españoles cargaban con su caballería, los pelotudos, haciendo gala de una admirable valentía, los esperaban a pie firme y les pegaban a los caballos en el pecho. De esta forma, rodaban y desmontaban al jinete y provocaban la caída de los que venían atrás. Los lanceros aprovechaban esta circunstancia y pinchaban a los caídos.
En 1890, un diputado de la Nación aludió a lo que hoy llamaríamos "perejiles", diciendo que "no había que ser pelotudo", en referencia a que no había que ir al frente y hacerse matar. En la actualidad, resemantizada, funciona como muletilla e implica un tono amistoso, de confianza. El alcance del término es tan grande que, en el VI Congreso de la Lengua Española, realizado en 2013, el escritor argentino Juan Gelman la eligió como la palabra que mejor nos representa.
BONDI.
A fines del siglo XIX, los pasajes de tranvía en Brasil llevaban escrita la palabra bond (bono en inglés). Por eso, las clases populares comenzaron a referirse al tranvía como bonde (en portugués la “e” suena como nuestra “i”). A partir de entonces, el recorrido del vocablo fue directo: la trajeron los italianos que llegaban desde Brasil y, cuando el tranvía dejó de funcionar en Buenos Aires, se convirtió en sinónimo popular de colectivo.
CAMBALACHE.
Es el título del emblemático tango escrito por Enrique Santos Discépolo en 1935. Pero, ¿sabés qué significa exactamente esta palabra? Originalmente deriva del verbo cambiar y en nuestro país se utilizó para nombrar a las antiguas tiendas de compraventa de objetos usados. Este es el sentido que se le da en el tango cuando dice: “Igual que en la vidriera irrespetuosa de los cambalaches se ha mezclao la vida, y herida por un sable sin remache, vi llorar la Biblia junto al calefón”. Por eso, el significado se transformó en sinónimo de desorden o mezcla confusa de objetos.
CANA.
Existen diferentes versiones para explicar cómo surgió este vocablo que en lunfardo significa unívocamente policía. Una dice que proviene de la abreviatura de canario, que se empleaba en España para designar a los delatores. Aunque la historia más extendida lo ubica en el idioma francés, del término canne, y alude al bastón que portaban los agentes del orden. Como sea, cana pasó a nombrar a la policía y, más tarde, se empleó como sinónimo de cárcel (“ir en cana”). Hoy también se utiliza la expresión “mandar en cana” para decir, con picardía, que dejamos a alguien en evidencia.
CANCHA.
Apasionados por el deporte, los argentinos repetimos frases que ya forman parte de nuestra genética. “El domingo vamos a la cancha” es una de ellas. Como es sabido, cancha es el espacio que se destina a eventos deportivos y, en ocasiones, a algunos espectáculos artísticos. Pero lo que pocos conocen es que esta palabra proviene del quechua, lengua originaria en la que kancha significa lugar plano. La acepción que en la actualidad le damos a esta expresión llegó con la práctica de la lidia de toros y pronto se expandió a todos los deportes.
CANILLITA.
El origen de esta palabra es literalmente literario. La voz se toma de Canillita, una pieza teatral escrita por Florencio Sánchez en los primeros años del siglo XX. El protagonista es un muchacho de 15 años que trabaja en la calle vendiendo periódicos para mantener a su familia. Como sus piernas son muy flaquitas y lleva unos pantalones que le quedaron cortos por los que asoman sus canillas, lo llaman Canillita. Desde 1947, el 7 de noviembre se celebra el Día del Canillita en homenaje a la muerte del gran escritor uruguayo, autor de otra obra emblemática M’hijo el dotor.
CATRASCA.
Puede que, a menudo, muchos de los que utilizan esta palabra para referirse socarronamente a las personas torpes o propensas a los pequeños accidentes no tengan cabal idea de su significado literal. Sucede que esta expresión se establece como síntesis de la frase “Cagada tras cagada”. En la Argentina, se hizo popular en 1977 a partir de la película El gordo catástrofe, protagonizada por Jorge Porcel, quien personificaba un hombre que vivía de accidente en accidente y al que todos llamaban Catrasca.
CHABÓN.
Desde el tango El firulete, de Rodolfo Taboada, que dice “Vos dejá nomás que algún chabón chamuye al cuete y sacudile tu firulete…”, hasta After chabón, el último disco de la banda de rock Sumo, esta voz del lunfardo se instaló en la cultura argentina como sinónimo de muchacho, tipo o pibe. El término deriva de chavó (del idioma caló, usado por el pueblo gitano), que significa joven, muchachuelo. De allí provienen, también, algunas variantes como chavo y chaval, empleadas en diferentes países de habla hispana.
CHAMAMÉ.
La palabra chamamé proviene del guaraní chaá-maì-mé (“estoy bajo la lluvia” o “bajo la sombra estoy”). Según Antonio Sepp, musicólogo jesuita, los nativos se reunían bajo un enorme árbol y, en forma de ronda, hablaban y cantaban ordenadamente a lo largo de la noche; respetaban así la sabiduría de los años, sin negarles un lugar a los más jóvenes. Muchas veces terminaban danzando y desplazándose como en un rito de adoración o gratitud. Es en esos espacios de encuentro donde se cree que nació el chamamé, esa marca de identidad musical de la Mesopotamia.
CHAMIGO.
La oralidad reunió che y amigo en un solo término para dar origen a una tercera palabra: chamigo. En este caso, el vocablo che proviene del guaraní, y no del mapuche ni del valenciano, donde tiene otros significados. En guaraní, che es el pronombre posesivo mi, y por eso chamigo quiere decir mi amigo o amigo mío. Esta voz se emplea en Chaco, Corrientes, Misiones y Entre Ríos, provincias donde la cultura guaranítica tiene mayor peso. “El chamigo es algo más que lo común de un amigo, es esa mano que estrecha con impulso repentino”, canta el chamamecero Antonio Tarragó Ros.
CHANGO.
En el noroeste se usa la palabra chango, o su diminutivo changuito, como sinónimo de niño o muchacho. El término deriva de una voz quechua que significa pequeño. Una zamba dice “Cántale, chango, a mi tierra, con todita tu alma, con toda tu voz, con tu tonadita bien catamarqueña; cántale, changuito, lo mismo que yo”. Nieto, Farías Gómez y Spasiuk son solo tres de los Changos que ha dado el folklore argentino y que llevan este vocablo como apodo, indisolublemente unido a su apellido.
CHANTA.
Se trata de la abreviatura de la voz genovesa ciantapuffi, que significa planta clavos; es decir, persona que no paga sus deudas o que no hace bien su trabajo. Pero en nuestro país, cuando le decimos chanta a alguien, nos referimos a que no es confiable o creíble, que es irresponsable o no se compromete. Aunque también se asocia a la picardía si se emplea para nombrar a aquel que finge y presume cualidades positivas. En otras palabras, un chanta sería un charlatán, un chamuyero. En cambio, “tirarse a chanta” es abandonar las obligaciones o, como se dice en la actualidad, “hacer la plancha”.
CHAUCHA Y PALITO.
Se estima que esta frase nació en nuestro campo y se la usa para referirse a algo de poco beneficio económico o ínfimo valor. El palito alude al de la yerba que flota en el mate mal cebado: aquello que no sirve, que está pero molesta. En el caso de chaucha refuerza el sentido: para el gaucho, básicamente carnívoro, la chaucha era un vegetal sin importancia, barato, del que prefería prescindir. Además, en tiempos de la colonia, chaucha se denominaba una moneda de poco valor. Como decir “poco y nada”, pero referido unívocamente al valor monetario.
CHE.
Es una de las palabras que más nos identifica en el mundo. Casi como una seña personal. La usamos para llamar la atención del otro, para quejarnos o simplemente como interjección. La historia más difundida sostiene que es una voz mapuche que significa gente. Sin embargo, otra teoría señala que proviene de Valencia (España), donde le dan usos similares a los nuestros. Ernesto Guevara, ya que de Che hablamos, debe su apodo a la recurrencia con que empleaba la muletilla en su discurso coloquial.
CHORIPÁN.
A mediados del siglo XIX, los gauchos que habitaban las zonas rurales del Río de la Plata dieron origen a una de las minutas que más caracteriza los domingos de los argentinos: el choripán. El término, que es un acrónimo de chorizo y pan, nació en los tradicionales asados gauchescos cuando comer una achura entre dos trozos de pan empezó a ser costumbre. Hoy, a esta denominación que ya es un símbolo identitario de nuestro vocabulario, se le acoplaron dos sándwiches más: vaciopán y morcipán.
COLIFA.
Colifa es un término muy popular que empleamos para expresar, con cierta ternura, que alguien está loco, piantado o rayado. Aunque el sentido común nos lleva a pensar que proviene del término colifato, los estudiosos explican que coli deriva del vocablo italiano coló (que significa, justamente, chiflado). A su vez, colo es loco al vesre ()al revés en lunfardo). Entonces, colifato, y su apócope colifa, aparecen como transformaciones de ese término original que en el habla de la calle sumó sílabas con fines únicamente creativos.
CROTO.
La expresión `Croto` se remonta a la década del `20, cuando el entonces Ministro de Obras Públicas y Transporte, Crotto, implementó una especie de certificado de pobreza y cuyo portador podía viajar gratis en los tranvías y trenes. Hoy en día se denomina con este nombre a toda persona mal vestida que con su apariencia denota su estado de indigencia.
CUARTETO.
En cualquier lugar del mundo se denomina cuarteto a un conjunto de cuatro integrantes, pero para los argentinos se trata, además, de un género musical con influencias de la tarantela y el pasodoble. Este ritmo tropical, que comenzó a bailarse en las zonas rurales de la provincia de Córdoba durante la década del 40 y se popularizó en todo el país en los 90, es una creación cien por ciento argentina. Sus dos exponentes más emblemáticos, Carlos “La Mona” Jiménez y Rodrigo Bueno, convirtieron a este género en una alegre y festiva marca de identidad.
DEL AÑO DEL ÑAUPA.
Se trata de una expresión muy antigua y, decirlo así, puede parecer redundante. Porque ñaupa es una voz quechua que significa viejo o antiguo. En general, se emplea para aludir a un acontecimiento que data de tiempo atrás. La creencia popular considera que Ñaupa fue una persona que tuvo una existencia asombrosamente prolongada. Muy utilizado en la década del 30, suele asociarse al lunfardo, en especial cuando se dice que un tango es “del año del ñaupa”. Su equivalente en España es “del tiempo de Maricastaña”. La versión moderna sería "del año del orto"
DESPIPLUME.
Muchas veces, los medios de comunicación masiva logran instalar expresiones en el habla cotidiana gracias a memorables personajes de ficción y, también, a los guiones de algunas publicidades. Es el caso de despiplume, una voz que nació en la década del 70 en un spot de la famosa marca de coñac Tres plumas protagonizado por Susana Giménez. A través de un juego de palabras, la idea fue asociar el término despiole al producto. Sin dudas, lo lograron, pues si bien hoy la expresión casi no se usa, cualquiera sabe qué queremos decir cuando afirmamos que “esto es un despiplume”.
DULCE DE LECHE.
“Más argentino que el dulce de leche”, dice la expresión popular. Sin embargo, son varios los países que se atribuyen su creación. Nuestra versión cuenta que esta delicia nacional nace de una casualidad. En 1829, Juan Manuel de Rosas esperaba a Juan Lavalle, su enemigo político, en una estancia. La criada hervía leche con azúcar para cebar el mate y olvidó la preparación por largo tiempo en el fuego. Aún así, Rosas quiso probar la sustancia espesa y amarronada que se había formado en la olla. Para sorpresa de la criada, le encantó y decidió bautizarla dulce criollo.
EN PAMPA Y LA VÍA.
Quedarse sin un peso, agotar los recursos, tener que vender la casa… Cualquiera de estas circunstancias puede expresarse con el mismo dicho: “Me quedé en Pampa y la vía”. ¿Alguna vez escuchaste de dónde viene este dicho? Tiene una ubicación geográfica muy precisa porque la calle La Pampa se cruza con la vía del tren muy cerca del hipódromo de Buenos Aires. Cuenta la leyenda que los jugadores que apostaban a los caballos, cuando tenían un día de mala racha y lo perdían todo, se iban del barrio en un ómnibus que salía del cruce de Pampa y la vía.
FIACA.
La historia de esta palabra –que todos asociamos a la pereza y desgano– se origina en el habla de los almaceneros de barrio procedentes de Italia. En genovés, fiacún alude al cansancio provocado por la falta de alimentación adecuada. Y fueron estos comerciantes quienes diseminaron el término que, con el uso coloquial, se transformó en fiaca. Como habrá sido que se instaló, que una de las famosas Aguafuertes porteñas de Roberto Arlt se refiere al tema: “No hay porteño, desde la Boca a Núñez, y desde Núñez a Corrales, que no haya dicho alguna vez: ‘Hoy estoy con fiaca”.
GAMBETA.
Proviene de gamba, que en italiano significa pierna, y es un término que usamos en diferentes contextos. Por ejemplo, “hacer la gamba” es ayudar a otra persona. Claro que, si las cosas no salen bien, decimos que lo que hicimos fue “meter la gamba”. Puntualmente, gambeta refiere a un movimiento de danza que consiste en cruzar las piernas en el aire. Pero en el Río de la Plata funciona como metáfora de otro arte, el fútbol: porque en el campo de juego, gambeta es el movimiento que hace el jugador para evitar que el contrario le arrebate la pelota. Por eso, en el uso cotidiano, cuando sorteamos obstáculos decimos que gambeteamos.
GAUCHADA.
En nuestro lenguaje cotidiano, hacer una gauchada es ayudar a alguien sin esperar nada a cambio. La gauchada era una actitud típica de los gauchos, un gesto completo de solidaridad. Es que estos hombres cumplieron un rol clave en la guerra de la Independencia por su valentía, habilidad para cabalgar y gran conocimiento del territorio. Por el contrario, hacer una guachada es cometer una traición, aunque detrás de esta expresión haya un sentido más trágico que desleal. Y es que guacho refiere a la cría animal que perdió a su madre, y por extensión, a los niños huérfanos.
GIL.
A la hora de dirigirse a alguien en forma peyorativa, gil es una de las expresiones preferidas por los argentinos. Asociada a la ingenuidad o a la falta de experiencia, algunos sostienen que proviene de perejil, otra voz coloquial que en una de sus acepciones puede emplearse con un significado parecido, puesto que hasta hace unos años era una hortaliza tan barata que los verduleros directamente la regalaban. Sin embargo, gil proviene del caló, una antigua lengua gitana en la que gilí quiere decir inexperto.
GUACHO.
En el campo se denomina como guacho al ternero que queda huérfano.
GUARANGO.
Es lamentable, pero algunas palabras que usamos cotidianamente provienen de situaciones históricas de discriminación y exclusión. Es el caso de guarango, que si bien en la actualidad se emplea como sinónimo de grosero, maleducado o malhablado, fue instalada por los españoles de la conquista como referencia despectiva y racista hacia los nativos que hablaban en guaraní. Decirle guarango a la persona que emplea un vocabulario soez es ofensivo pero no por la adjetivación que pretende, sino porque su origen alude a una descalificación arbitraria.
GUASO.
La frecuencia con que se emplea el término guaso en Córdoba lo convierte en un cordobesismo. Pero ser guaso en esta provincia tiene por lo menos dos niveles. Cuando alude a un hombre: “El guaso estaba tomando algo en el bar”, la palabra solo sirve para definirlo como individuo masculino (en este caso, guaso funciona como sinónimo de tipo, chabón, etc.). Pero también se emplea para hacer referencia a alguien grosero o de poca educación: “No seai guaso vo’”. Y es tal la dinámica del vocablo que permite hiperbolizarlo, de manera que algo guaso pueda crecer hasta ser guasaso.
GUITA.
En lunfardo, el dinero tiene infinidad de sinónimos: mango, viyuya, morlaco, vento, mosca, tarasca. También existe un lenguaje propio para hablar de su valor: luca es mil, gamba es cien y palo es millón. Sin embargo, el origen del término guita es difícil de rastrear. Una de las versiones más difundidas sostiene que proviene del alemán, específicamente del germano antiguo, de la voz witta, usada para denominar algo fundamental sin lo cual no se puede vivir. A su vez, witta también proviene del latín vita que significa vida.
GURÍ.
¿Alguna vez te dijeron gurí o gurisa? Seguramente fue cuando todavía eras un chico. Porque el término proviene de la voz guaraní ngiri y significa muchacho, niño. Es una palabra que podemos escuchar en Corrientes, Misiones y Entre Ríos, y por supuesto también en la República Oriental del Uruguay. “¡Tu recuerdo ya no es una postal, Posadas! Ni tu yerbatal, ni tu tierra colorada. Con un sapukay siento que tu voz me llama porque tengo en mí, alma de gurí”, dice la letra del chamamé Alma de gurí.
HUMITA.
La humita es mucho más que un gusto de empanada. Pero son pocos los que saben que la palabra proviene de la voz quechua jumint’a, un alimento que preparaban los antiguos pueblos indígenas del continente (incas, mayas y aztecas). Hecho a base de choclo triturado, la preparación incorpora cebolla, tomate y ají molido, se sirve envuelto en las mismas hojas de la planta del maíz. Este delicioso y nutritivo plato es típico de Chile, Bolivia, Ecuador, Perú y el norte argentino.
IRSE AL HUMO.
“Se me vino al humo” es una imagen cotidiana en el habla de los argentinos. El dicho alude al modo en que los indígenas convocaban a los malones y figura en el Martín Fierro, de José Hernández: “Su señal es un humito que se eleva muy arriba / De todas partes se vienen / a engrosar la comitiva”. Pero también la registra Lucio V. Mansilla en Una excursión a los indios Ranqueles: “El fuego y el humo traicionan al hombre de las pampas”, escribe dando a entender que una fogata mal apagada o la pólvora que quemaban los fusiles bastaban para que lanzas y boleadoras acudiesen a la humareda.
LABURAR.
Laburar surge naturalmente del verbo lavorare (trabajar en italiano), que a su vez deriva de labor en latín, cuyo significado es fatiga, esfuerzo. La connotación negativa se encuentra también en los orígenes del término en español ya que trabajar proviene del vocablo latín tripalium, traducido como tres palos: un instrumento de castigo físico que se usaba contra los esclavos. De modo que si bien el laburo dignifica y es salud; el origen de su locución nos remonta a situaciones que poco tienen que ver con esos significados.
MATE.
La propuesta es natural en cualquier parte: “¿Y si nos tomamos unos mates?”. Esta infusión, la más amada por los argentinos, toma su nombre, como muchas otras palabras, de la lengua quechua. Porque mati es la voz que empleaban los pueblos originarios para referirse a cualquier utensilio para beber. Y es que mate tiene la particularidad de aludir al contenido, pero también al continente. Un término que para los rioplatenses significa mucho más que una bebida. Porque la mateada es un ritual, un espacio de encuentro y celebración.
MORFAR.
Proviene de la palabra italiana morfa que significa boca. Con el tiempo y el uso, la expresión adquirió nuevos sentidos: padecer, sobrellevar, sufrir: “Me morfé cuatro horas de cola”. En el ámbito del deporte, especialmente en el terreno futbolístico, suele emplearse el giro “morfarse la pelota”, algo así como jugar solo sin pasar el balón a los otros jugadores. Pero tan instalado estaba el término en la década del 30, que el historietista Guillermo Divito creó un personaje para la revista Rico Tipo que se llamaba Pochita Morfoni, una señora a la que le gustaba mucho comer.
MOSCATO.
Quizás los más jóvenes asocian el término a la famosa canción de Memphis La Blusera, Moscato, pizza y fainá. Sin embargo, el tradicional vino dulce, llamado así porque está hecho con uva moscatel, perdura más allá del blues local y sigue siendo un clásico de los bodegones y pizzerías de todo el país. El hábito llegó con los inmigrantes italianos a fines del siglo XIX, pero la costumbre de servirlo cuando se come una buena porción de muzzarella es propia de nuestro país y comenzó a establecerse allá por 1930.
NO QUIERE MÁS LOLA.
Lola era el nombre de una galleta sin aditivos que a principios del siglo XX integraba la dieta de hospital. Por eso, cuando alguien moría, se decía: `Este no quiere más Lola`. Y, desde entonces, se aplica a quien no quiere seguir intentando lo imposible.
ÑANDÚ.
De norte a sur y hasta la provincia de Río Negro, el ñandú es una de las aves que más se destaca en los paisajes de la Argentina. Este fabuloso animal de gran porte, que puede llegar a medir hasta 1,80 m de altura, toma su nombre de la lengua guaraní, en la que ñandú significa araña. La explicación alude a las semejanzas entre los elementos de la naturaleza. Los pueblos originarios veían un notorio parecido entre el plumaje del avestruz americano -y las figuras que se forman en él- y los arácnidos que habitan las regiones subtropicales.
NI EN PEDO.
Para ser tajantes, a veces decimos que no haremos algo "Ni en pedo", "Ni mamado", o “Ni ebrios ni dormidos”. Algunos sostienen que la expresión nació cuando Manuel Belgrano encontró a un centinela borracho y dormido. Enseguida, habría establecido una norma por la que “ningún vigía podía estar ebrio o dormido en su puesto”. Otra versión dice que, tras el triunfo en Suipacha, alguien alcoholizado propuso un brindis “por el primer Rey y Emperador de América, Don Cornelio Saavedra”. Mariano Moreno se enteró y lo desterró diciendo que nadie “ni ebrio ni dormido debe tener expresiones contra la libertad de su país”.
NO QUIERE MÁS LOLA.
Cuando no queremos más complicaciones, nos cansamos de participar en algo, o necesitamos cesar alguna actividad, decimos: “No quiero más lola”. En la Buenos Aires de 1930 se fabricaban las galletitas Lola. Elaboradas con ingredientes saludables, eran indicadas en las dietas de los hospitales. En ese contexto, cuando un enfermo podía empezar a ingerir otro tipo de alimentos, se decía que “No quería más lola”. Otro uso, más oscuro: cuando fallecía un paciente internado, obviamente, dejaba de comer. De ahí el dicho popular: “Este no quiere más lola”.
PANDITO.
Los mendocinos emplean muchos términos propios que pueden escucharse en su territorio y también, debido a la cercanía, en Chile (y viceversa). Una de las voces más representativas de este intercambio lingüístico es guón, apócope del huevón chileno. Existen algunas otras, pero menos conocidas. Por ejemplo, pandito. ¿Pero qué significa? Proviene de pando y quiere decir llano o poco profundo. “Me quedo en lo pandito de la pileta” o “Donde topa lo pandito”, que alude a donde termina el llano y comienza la montaña.
PAPUSA.
El lunfardo, la creatividad de la calle y el tango se ocupan de piropear y resaltar la belleza de la mujer. Quizá, una de las palabras que mejor lo hace sea papusa, empleada para referirse a una chica bonita, atractiva o espléndida. Este término, que también funciona como sinónimo de papirusa, se puede encontrar en clásicos del tango rioplatense como El ciruja, de Alfredo Marino, o ¡Che, papusa, oí!, de Enrique Cadícamo, que inmortalizó los versos “Che papusa, oí los acordes melodiosos que modula el bandoneón”.
PATOVICA.
Llamamos patovicas a quienes se ocupan de la seguridad de los locales bailables. Pero esta expresión nació lejos de las discotecas y cerca de los corrales avícolas. Allá por 1900, Víctor Casterán fundó en Ingeniero Maschwitz un criadero de patos y lo llamó Viccas, como las primeras letras de su nombre y su apellido. Alimentados con leche y cereales, los patos Viccas eran fornidos y sin grasa. La semejanza entre estos animales y los musculosos de los gimnasios surgió enseguida. Que los hercúleos custodios de los boliches terminaran cargando con ese mote, fue cuestión de sentarse a esperar.
PIBE.
Los rioplatenses suelen utilizar la expresión pibe como sinónimo de niño o joven. Existen diferentes versiones sobre su origen. La más difundida señala que proviene del italiano, algunos creen que del lombardo pivello (aprendiz, novato) y otros que se tomó del vocablo genovés pive (muchacho de los mandados). Pero la explicación española aporta el toque de humor. La palabra pibe, del catalán pevet (pebete), denominaba una suerte de sahumerio que gracias a la ironía popular y la subversión del sentido pasó a nombrar a los adolescentes, propensos a los olores fuertes.
PIPÍ CUCÚ.
Este argentinismo se usa para decir que algo es espléndido o sofisticado. La divertida leyenda cuenta que se popularizó en la década del 70 cuando Carlos Monzón llegó a París para pelear con el francés Jean-Claude Bouttier. Antes del combate, el argentino recibió la llave de la ciudad y, al tomar el micrófono para agradecer el honor, se dispuso a repetir el discurso que había ensayado largamente. La carcajada de la platea se desató cuando Monzón, en lugar de decir “merci beaucoup” (muchas gracias en francés) tal como lo había practicado, expresó algo nervioso: “pipí cucú”.
PIRARSE.
Pirarse es piantarse. Es decir, “irse, tomarse el buque”. Y literalmente así nace este verbo. El piróscafo era un barco a vapor que, en los primeros años del siglo XX, constituía la forma más rápida de viajar de un continente al otro. Por eso, la expresión “tomarse el piro” empezó a usarse para decir que alguien se marchaba de un lugar de manera apresurada. Sin embargo, el tiempo le otorgó otro significado: el que se iba, podía hacerlo alejándose de la realidad: “Está pirado”, “No le digas así que se pira”. Entonces, pirarse pasó a ser sinónimo de enloquecer.
PONCHO.
El poncho es una prenda sudamericana típica por definición que forma parte de la tradición criolla. Por simpleza, comodidad y capacidad de abrigo, es utilizado hasta el día de hoy en la Argentina, Chile, Ecuador y Bolivia. El origen de la palabra que lo denomina tiene muchísimas variantes, pero una de las más difundidas explica que proviene del quechua, punchu, con el mismo significado. Otra versión la relaciona con punchaw (día en quechua), como una analogía entre el amanecer de un nuevo día y la acción de emerger la cabeza a través del tajo del poncho.
PORORÓ.
Si algo destaca al maíz y a sus distintas preparaciones en todo el mundo, especialmente en Latinoamérica, es la gran cantidad de voces que lo nombran. Lo que en Buenos Aires se conoce como pochoclo y en otros países son rosetas de maíz; en Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Chaco, Formosa y Santa Fe se le llama pororó. Esta palabra encuentra su origen en el guaraní. Es que los nativos le decían pororó a todo aquello que generaba un sonido estruendoso y, como es sabido, la preparación de este alimento, provoca la idea de pequeñas explosiones.
TANGO.
El tango es uno de nuestros géneros musicales y de danza más tradicionales. Sin embargo, la etimología de su nombre es objeto de fuertes controversias. Hay quienes dicen que el término proviene de tangomao, un africanismo con el que se definía a los traficantes de esclavos en la época colonial. De este modo, en América se llamó tango a los sitios donde se reunían los africanos para bailar y cantar. Otra teoría señala que el mismo vocablo entró en la segunda mitad del siglo XIX, desde Cuba y Andalucía, para denominar un género musical que en el Río de la Plata adquirió su propia idiosincrasia.
TENER LA VACA ATADA.
“Vos tenés la vaca atada”, le decimos a quien disfruta de un garantizado bienestar económico. El dicho nace en el siglo XIX, cuando en la Argentina se impuso el modelo agroexportador y muchos estancieros se enriquecieron gracias a la vasta cantidad de hectáreas que podían explotar. En aquellos tiempos, era común que los nuevos ricos viajaran a Europa con sus familias. Era costumbre que también llevaran a su personal de servicio y una vaca para obtener la leche para sus hijos durante el viaje. El animal tenía que viajar sujeto en un rincón de la bodega del barco. Esa es la famosa vaca atada.
TILINGO.
Hay palabras que, como si se tratara de una moda, aparecen y desaparecen del uso cotidiano según el contexto histórico. Es el caso de tilingo, la expresión popularizada por Arturo Jauretche, quien la instaló en el habla de los argentinos como un adjetivo para calificar a las personas que se preocupan por cosas insignificantes y ambicionan pertenecer a una clase social más alta. Además, este pensador emblemático del siglo XX actualizó el empleo de cipayo e introdujo los términos vendepatria y medio pelo.
TIRAR MANTECA AL TECHO.
Seguramente más de una vez le habrás dicho a alguien: “Dejá de tirar manteca al techo”. El giro busca expresar la idea de un gasto ostentoso e innecesario y su origen se ubica en la Buenos Aires de 1920. Por entonces, los jóvenes adinerados se divertían en los restaurantes de moda arrojando rulitos de manteca con el tenedor. Le apuntaban al techo y el objetivo era competir para ver quién era capaz de dejar pegados más trozos al cielo raso, o cuál de todos se mantenía adherido por más tiempo. Una práctica absurda de la que, afortunadamente, solo nos queda la expresión cotidiana.
TODO BICHO QUE CAMINA VA A PARAR AL ASADOR.
Tomado del Martín Fierro, el libro de José Hernández icono de la literatura gauchesca, este refrán se basa en la idea de que cualquier animal se presta para ser asado y comido. Sabido es que en la Argentina amamos los asados y todo el ritual que los envuelve. Pero, además, con el tiempo el dicho “Todo bicho que camina va a parar al asador” evolucionó sumando otros significados. Durante las décadas del 40 y 50, la frase fue utilizada también para hacer alusión a las cosas o personas cuyas acciones tienen un final previsible.
TRUCHO.
Desde hace algunas décadas es un término de uso ineludible en nuestro lenguaje cotidiano. Para los argentinos, las cosas falsas, tramposas o de mala calidad son truchas. Y dentro de esa categoría entran también las personas fraudulentas. Deriva de la palabra truchimán, muy común en el español antiguo y que refiere a personas sin escrúpulos. El empleo de trucho se hizo popular en 1986 cuando, a raíz de la crisis ecológica causada por algunas empresas en el río Paraná, el periodista Lalo Mir comentó en su programa radial que los funcionarios debían dar la trucha (cara) porque si no eran unos truchos.
VAGO.
Córdoba tiene su propia tonada, su propia forma de hablar y, claro, su modo particular para usar las palabras. En cualquier otra región, el término vago hace referencia a alguien perezoso, a un holgazán que nunca tiene ganas de hacer nada. Pero en esta provincia, vago puede ser cualquiera. Es que la palabra se utiliza para dirigirse a otra persona en forma totalmente desenfadada. Así, una frase como “El vago ese quiere trabajar todo el día” no encierra ninguna contradicción si es pronunciada dentro de los límites del territorio cordobés.
VIVA LA PEPA.
Contra lo que pudiese creerse, `viva la Pepa` no es el grito de alegría de un buscador de oro, sino el que usaban los liberales españoles en adhesión a la Constitución de Cádiz, promulgada el 19 de marzo de 1812, en la festividad de San José Obrero. Como a los José se los apoda Pepe, en vez de decir `viva la Constitución` -lo que conllevaba llegar a ser reprimidos- los liberales gritaban `viva la Pepa`. Hoy, en Argentina, su significado se ha desvirtuado y se parece a `piedra libre`.
YETA.
Significa mala suerte y se cree que deriva de las palabras napolitanas jettatura (mal de ojos) y jettatore (hombre maléfico que con su presencia produce daño a los demás). En 1904 se estrenó la obra ¡Jettatore!, de Gregorio de Laferrere, sobre un hombre con un aura funesta, y, desde entonces, los supersticiosos mantienen viva la palabra yeta. Por ejemplo, se emplea la expresión “¡Qué yeta!” en lugar de “¡Qué mala suerte!” ante una situación desafortunada. También se dice que alguien es yeta cuando se sospecha que trae mala suerte o que está enyetado cuando todo le sale mal.
ZAMBA.
No hay que confundir zamba, género folklórico argentino, con samba, música popular brasileña. Porque el simple cambio de una letra nos puede hacer viajar de una cultura a otra. La historia cuenta que durante la conquista española se denominaba zambo al hijo varón de un negro con una indígena. Por extensión, la música y la danza de esta comunidad pasó a llamarse zamba, ya que las coplas que se cantaban iban dirigidas a las mujeres. Esta danza proviene de la zamacueca peruana que, al llegar a la Argentina, incorporó el pañuelo como elemento característico.
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2018.03.25 23:24 master_x_2k Insinuación VI

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______________________Insinuación VI______________________

Me presenté en traje. No me importaba si pensaban que era grosero o paranoico, yo prefería ser capaz de sobrevivir a que alguien sacara un cuchillo a quedar bien.
Tomé un autobús de la biblioteca a mi casa y me puse mi traje debajo de la ropa. La mayoría de los paneles de armadura de mi traje eran piezas separadas, sujetas por correas que se deslizaban en hendiduras en la tela del disfraz. Sin embargo, no todos lo eran. Hice algo la armadura parte del leotardo, hice secciones de armadura angostas y rígidas a lo largo del centro de mi pecho, espalda, espinillas, muñecas, caderas y la parte superior de mis hombros. de modo que cuando atara las piezas más grandes, las ranuras en la parte inferior de la armadura se ajustaran a ellas y evitaran que se cayeran. Me miré en el espejo antes de irme, y pensé que nadie lo notaría a menos que mantuviera una postura extraña y prestaran mucha atención a lo que llevaba puesto. Llevaba ropa holgada sobre el traje, uno de mis pantalones vaqueros más grandes y una sudadera, e incluso con eso, me sentí dolorosamente conspicua.
Me cambié parecido a como lo había hecho la noche anterior, encontré un callejón vacío, rápidamente me puse la máscara, me quité la ropa exterior y metí la ropa en una de las mochilas viejas de mi papá. Oculté la mochila antes de ir a patrullar la noche anterior, pero hoy opté por llevármela. Salí al otro lado del callejón.
Cuando estaba a una corta distancia del sitio de la pelea de la noche anterior, envié una docena de moscas para explorar. Me concentré en lo que estaban sintiendo.
Los bichos, probablemente no hace falta decirlo, perciben las cosas de una manera muy diferente a como lo hacemos nosotros. Más que eso, perciben y procesan las cosas a una velocidad muy diferente. El resultado final era que las señales que mi poder podía traducir y enviarme de una manera que mi cerebro podía entender eran tenues. La información visual llegaba a través de parches de manchas de tinta monocromáticas claras y oscuras, alternando entre difusas y excesivamente nítidas. El sonido era casi doloroso de procesar, reduciéndome a las vibraciones de tonos bajos que hacían que mi visión se distorsionara y los ruidos de tono agudo no eran muy diferentes a los de las uñas en una pizarra. Multiplica eso por cien, mil, diez mil, era abrumador. Cuando llevaba poco tiempo con mi poder, no había sido capaz de contenerme. La sobrecarga sensorial en realidad nunca me había lastimado, incluso en el peor de los casos, pero me había hecho sentir miserable. En estos días, tenía esa parte de mi poder apagado un buen noventa y nueve por ciento del tiempo.
Mi método preferido de detectar cosas a través de mis bichos era el tacto. No era que su sentido del tacto se tradujera mucho mejor que la parte auditiva o visual de las cosas, sino que tenía más que ver con el hecho de que podía decir dónde estaban en relación conmigo. Estaba muy consciente de cuándo estaban muy quietos, si se estaban moviendo o si algo más los estaba moviendo. Eso era algo que se traducía bien.
Así que, mientras enviaba los bichos a explorar, los doce pares de ojos compuestos identificaron primero al trío como siluetas borrosas sobre una sombra más grande y definida, iluminada por una llamarada blanca que tenía que ser el sol. Dirigí las moscas más cerca, hacia las “cabezas” de las figuras, y tocaron la piel. Ninguno de los tres llevaba máscaras, lo cual consideré razón para creer que Tattletale había estado diciendo la verdad. No estaban disfrazados. No había ninguna garantía de que los tres fueran realmente Tattletale, Grue y Regent, pero me sentía lo suficientemente segura como para dirigirme a la escalera de incendios y subir al tejado.
Eran ellos, sin duda. Los reconocí incluso sin sus disfraces. Dos chicos y una chica. La chica tenía el cabello rubio oscuro recogido en una trenza suelta, unas pocas pecas sobre el puente de su nariz y la misma sonrisa vulpina que reconocí la noche anterior. Llevaba una camiseta negra de manga larga con un diseño de estilo graffiti y una falda de mezclilla hasta la rodilla. Me sorprendió el color verde botella de sus ojos.
El más pequeño y más joven de los dos muchachos, más o menos de mi edad, era indudablemente Regent. Reconocí la melena de rizos negros. Era un tipo apuesto, pero no de una manera que me hiciera decir que era guapo. Era bello, con una cara triangular, ojos azul claro y labios carnosos en un ceño fruncido. Diría que tenía herencia francesa o italiana. Podía ver que fuera atractivo para muchas chicas, pero no podía decir que yo estuviera interesada. Los chicos guapos, Leonardo Decaprio, Marcus Firth, Justin Beiber, Johnny Depp, nunca me llamaron la atención. Llevaba una chaqueta blanca con capucha, jeans y zapatillas, y estaba posado en el borde elevado del techo, con una botella de cola en la mano.
Por el contrario, Grue era sorprendente en apariencia. Más alta que yo por lo menos por un pie, Grue tenía piel de chocolate oscuro, trenzas hasta los hombros y esa mandíbula cuadrada masculina que normalmente asocias con superhéroes. Vestía vaqueros, botas y una camiseta verde lisa, que me pareció un poco fría para la primavera. Noté que tenía una considerable definición muscular en sus brazos. Este era un tipo que hacía ejercicio.
“Y ella llegó”, cantó Tattletale, “Paga”.
Regent frunció el ceño un segundo, y buscó en su bolsillo un fajo de billetes, que pasó a Tattletale.
“¿Apuestas a si me aparecería?”, Me atreví a preguntar.
“Apostamos a si vendrías disfrazada”, me dijo Tattletale. Entonces, más para Regent que para mí, ella dijo, “y yo gané”.
“De nuevo”, murmuró Regent.
“Es tu culpa en primer lugar por aceptar la apuesta”, dijo Grue, “Incluso si no era contra Tattle, fue una apuesta tonta. Aparecer disfrazado tiene demasiado sentido. Es lo que yo haría.” Tenía una buena voz. Era una voz adulta, incluso si su apariencia me daba la sensación de ser un tipo en su adolescencia.
Él extendió su mano hacia mí, “Hola, soy Brian”.
Le di la mano, no tenía miedo de estrecharme la mano con firmeza. Le dije:
“Puedes llamarme Bicho, supongo. Al menos, hasta que se me ocurra algo mejor, o hasta que decida que esto no es un truco elaborado.”
Se encogió de hombros, “Genial”. No había ni la menor señal de ofensa bajo mi sospecha. Casi me siento mal.
“Lisa”, se presentó Tattletale. Ella no me ofreció su mano para sacudirla, pero creo que se habría sentido fuera de lugar si lo hubiera hecho. No era que pareciera poco amistosa, pero no tenía el mismo aura simpático que Grue.
“Soy Alec”, me informó Regent, con voz tranquila, y luego agregó: “Y Perra es Rachel”.
“Rachel prefirió no venir”, dijo Grue, “Ella no estuvo de acuerdo con el objetivo de nuestra reunión.”
“Lo que plantea la pregunta”, interrumpí, “¿Cuál es el objetivo de esta reunión? Estoy un poco incomoda con ustedes, revelando sus identidades secretas de esta forma, o al menos, fingiendo hacerlo.”
“Lo siento”, Grue... Brian se disculpó, “Esa fue mi idea. Pensé sería una muestra simbólica de confianza.”
Detrás de las lentes amarillas de mi máscara, mis ojos se estrecharon, pasando de Lisa a Alec a Brian. No pude sacar ninguna conclusión de sus expresiones.
“¿Por qué, exactamente, necesitan mi confianza?”, Le pregunté.
Brian abrió la boca y luego la cerró. Miró a Lisa, que se agachó y recogió una lonchera. Ella me la ofreció.
“Dije que estábamos en deuda. Todo tuyo, sin compromiso”.
Sin tomar la caja, incliné la cabeza para ver mejor el frente, “Alexandria. Ella era mi miembro favorito del Protectorado cuando era una niña. ¿La lonchera es coleccionable?”
“Ábrela”, me indicó Lisa, con girando los ojos.
La tomé. Por el peso y el movimiento de los contenidos, inmediatamente tuve una idea bastante clara de lo que era. Desaté los cierres y abrí la caja.
“Dinero”, respiré, sorprendida por tener de pronto tanto en mis manos. Ocho fajos de billetes, atados con bandas de papel. Cada una de las bandas de papel tenía un número escrito en él en marcador permanente. Dos cincuenta cada uno...
Lisa respondió antes de que tuviera el número total en mi cabeza, “Dos mil”.
Cerré la caja y fijé los cierres. Sin tener idea de qué decir, me quedé en silencio.
“Tienes dos opciones”, explicó Lisa, “Puedes tomar eso como un regalo. Como agradecimiento por, intencionalmente o no, salvar nuestro trasero de Lung anoche. Y tal vez un poco de incentivo para contarnos entre tus amigos cuando estés disfrazada y haciendo actos ruines”.
Su sonrisa se amplió, como si hubiera dicho algo que encontraba divertido. Tal vez fue la ironía de un villano hablar de 'actos ruines', o cuán cursi era la frase. Explicó: “Entre disputas territoriales, diferencias de ideología, luchas de poder en general y egos, hay pocas personas en la comunidad local de villanos que no nos ataquen a la vista”.
“¿Y la segunda opción?”, Le pregunté.
“Puedes tomar esto como su primera cuota en la asignación mensual a la que tienes derecho como miembro de los Undersiders”[1], dijo Brian, “Como una de nosotros”.
Pasé mi mirada entre los tres, buscando el chiste. Lisa aún tenía una sonrisa, pero me daba la impresión de que era su expresión predeterminada. Alec parecía un poco aburrido, en todo caso. Brian parecía muy serio. Maldición.
“Dos mil al mes”, dije.
“No”, interrumpió Brian, “Eso es justo lo que el jefe nos paga, para permanecer unidos y mantenerse activos. Hacemos, eh, considerablemente más que eso.”
Lisa sonrió, y Alec se rió entre dientes mientras agitaba el contenido de su botella de coca. Tomé nota mental de la mención de este 'jefe'.
No queriendo distraerme, rápidamente pensé en la parte inicial de nuestra conversación en el contexto de la oferta de trabajo.
Le pregunté, “¿Entonces Perra no vino porque estaba en contra del, eh, reclutamiento?”
“Sí”, dijo Alec, “lo votamos y ella dijo que no”.
“Por el lado positivo, el resto de nosotros votamos que sí”, Brian se apresuró a agregar, mirando a Alec con mala cara, “Ella cambiara de opinion. Ella siempre vota en contra de agregar nuevos miembros al grupo, porque no quiere dividir el dinero entre cinco”.
“Entonces, ya han hecho esto del reclutamiento”, concluí.
“Uh, sí”, Brian parecía un poco avergonzado, se frotó la parte posterior de su cuello, “No fue bien. Lo intentamos con Spitfire[2], y ella se asustó antes de que siquiera llegáramos a la oferta de trabajo. Nuestra culpa, por traer a Rachel con nosotros esa vez”.
“Y luego ella fue reclutada por otra persona”, agregó Alec.
“Sí”, Brian se encogió de hombros, “Ella fue captada por Faultline[3] antes de que tuviéramos una segunda oportunidad. Le hicimos una oferta a Circus, también, y ella nos dijo en términos muy claros que trabajaba sola.”
“Me enseñó algunas nuevas groserías en el proceso también”, dijo Alec.
“Ella fue bastante explicita sobre cómo vuela sola”, admitió Brian.
“Entonces, hacen un esfuerzo extra, sin disfraces como muestra de confianza y un bono en efectivo por adelantado, para que me una”, dije, mientras unía las piezas.
“Basicamente”, estuvo de acuerdo Brian, “En resumidas cuentas, especialmente con Lung fuera de acción y el ABB disminuido por su ausencia, es probable que haya conflicto sobre el territorio y el estado entre las diversos pandillas y equipos. Nosotros, La Cuadrilla de Faultline, el resto del ABB, el Imperio Ochenta y Ocho, los villanos solitarios, y cualquier equipo o pandillas fuera de la ciudad que crean que pueden entrar y tomar un pedazo de la Bahía. Si terminamos en una pelea, vamos a querer potencia de fuego. No hemos fallado un trabajo todavía, pero los tres estamos de acuerdo en que es solo cuestión de tiempo antes de que terminemos atrapados en una pelea que no podemos ganar, con Perra como la única de nosotros que realmente puede repartir daño.”
“Simplemente no entiendo por qué me quieren a mi”, le dije, “controlo bichos. Eso no va a detener a Alexandria[4], Glory Girl o Aegis[5].”
“Has jodido a Lung”, Lisa se encogió de hombros mientras hablaba, “Eso es suficiente para mí”.
“Um, no realmente”, le respondí, “en caso de que te lo hayas perdido, fueron ustedes quienes lo detuvieron antes de que me ejecutara anoche. Eso solo prueba mi punto.”
“Cariño”, dijo Lisa, “equipos enteros de capas se han enfrentado a Lung y les ha pateado sus culos. Que te manejaras tan bien como lo hiciste es fantástico. El hecho de que el idiota esté acostado en una cama de hospital por tu culpa es la cereza del postre.”
Mi respuesta se detuvo antes de que saliera de mi boca. Solo me las arreglé para decir un tonto, “¿Henh?”
“Sí”, Lisa levantó una ceja, “Sabías qué bichos hiciste que le picaran, ¿verdad? Viudas negras, reclusas marrones, mariposas cola parda, arañas Mildei, hormigas rojas-[6]
“Sí”, la interrumpí, “No sé los nombres oficiales, pero sé exactamente qué le mordió, qué le picó y qué hacen los venenos”.
“Entonces, ¿por qué estás sorprendida? Un par de esos bichos serían jodidamente peligrosos si mordieran solo una vez, pero los hiciste morder muchas veces. Eso es bastante malo, pero cuando Lung quedo en custodia lo revisaron los doctores, y el idiota médico a cargo dijo algo como, 'Oh, bueno, estos parecen mordidas y picaduras de insectos, pero los realmente venenosos no muerden varias veces. Veamos cómo está en unas horas”.
Pude ver hacia dónde iba la historia. Puse mis manos sobre mi boca, susurrando: “Dios mío”.
Tattletale sonrió, “No puedo creer que no supieras”.
“¡Pero él se regenera!” Protesté, dejando caer las manos, “Se supone que las toxinas no son ni siquiera el uno por ciento de efectivas contra las personas que se curan como él.”
“Son lo suficientemente efectivas, supongo, o su curación dejó de funcionar en algún momento”, me dijo Lisa, “cuando llegaron a él, el tipo grande estaba empezando a sufrir una necrosis de tejido a gran escala. Su corazón incluso se detuvo un par de veces. ¿Recuerdas dónde hiciste que lo mordieran los bichos?”
Cerré mis ojos. Podía ver mi reputación yéndose por las cañeria. Una de las arañas que había estado usando era la reclusa marrón. Podría decirse que es la araña más peligrosa en los Estados Unidos, más que incluso la viuda negra. Una sola mordida de una reclusa marrón podía hacer que un buen trozo de carne alrededor de la picadura se ennegrezca y se pudra. Tenía a mis bichos mordiendo a Lung en las partes más sensibles de su anatomía.
“Digamos que, incluso con la capacidad de sanar varias veces más rápido que la persona promedio, va a Lung sentarse para ir al baño”.
“Está bien, es suficiente”, Brian detuvo a Lisa antes de que pudiera continuar, “Lung se va a recuperar, ¿verdad?”
Con la mirada que Brian le estaba dando a Lisa, pensé que podría estar mintiendo, fuera cual fuera la verdad. Ella se encogió de hombros y me dijo: “Ya se está recuperando. Lentamente, pero está mejorando, y debería estar en buen estado dentro de seis meses o un año.”
“Mas te vale rezar porque no escape”, dijo Alec, su voz aún tranquila pero perpleja, “porque si alguien hiciera que mis partes nobles se caigan, estaría buscando sangre”.
Brian se pellizcó el puente de la nariz, “Gracias por eso, Alec. Si siguen así los dos, nuestro recluta potencial va a huir para tener un ataque de pánico antes de que la idea de convertirse en un Undersider se le pase por la cabeza.”
“¿Cómo sabes esto?”, Le pregunté, inmediatamente después de que la idea se cruzara por mi cabeza. Cuando Brian se volvió hacia mí con una expresión como si pensara que había dicho algo para ofenderme, aclaré: “Tattletale, o Lisa, o lo que sea que se supone que debo llamarte”. ¿Cómo sabes estas cosas sobre Lung... o sobre el hecho de que estuve en la Biblioteca, o que la capa estaba en camino, anoche? “
“¿Biblioteca?” Interrumpió Brian, dándole a Lisa otra mirada oscura.
Lisa ignoró la pregunta de Brian y me guiñó un ojo, “Una chica tiene que tener sus secretos”.
“Lisa es la mitad de la razón por la que no hemos fallado en un trabajo todavía”, dijo Alec.
“Y nuestro jefe es una gran parte del resto”, Lisa terminó por él.
“Eso dices tú”, refunfuñó Brian, “Pero no hablemos de eso”.
Lisa me sonrió, “Si quieres toda la noticia, me temo que los detalles sobre lo que hacemos solo vienen con la membresía en equipo. Lo que puedo decirte es que somos un buen grupo. Nuestro historial es de primera categoría, y estamos en esto por diversión y ganancias. Sin gran plan. Sin verdadera responsabilidad.”
Fruncí mis labios, detrás de mi máscara. Mientras que había conseguido algo de información, sentí que tenía muchas más preguntas. ¿Quién era este jefe que mencionaron? ¿Creó él o ella otros equipos de villanos de gran éxito, en Brockton Bay o en otro lugar? ¿Qué hizo que estos tipos fueran tan efectivos, y era algo que podía robar o copiar para mí?
No era como si estuviera firmando el trato en sangre o algo así. Y tenía mucho que ganar.
“Está bien, entonces, cuenten conmigo”, les dije.
[1]Incognitos. Algo que es secreto, privado, poco confiable.
[2] Lit. Escupefuego, también el nombre de un avión de combate de hélice.
[3]Línea de falla, el lugar donde chocan o se separan las placas tectónicas causando terremotos o volcanes.
[4]Alejandría: Además del nombre de la ciudad fundada por Alejandro Magno, significa defensora del hombre.
[5]Aegis: Del latín, nombre del escudo de Athena. En ingles significa protección, tutela.
[6]Todos bichos sumamente venenosos. Las reclusas marrones causan necrosis (se te pudre y cae la carne) el veneno de viuda negra ataca el sistema nervioso y es 15 veces mas poderoso que el de la serpiente de cascabel.

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