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Me hicieron una histerectomía años atrás. Hoy me di cuenta que estaba embarazada. [T]

2018.06.27 06:14 J4yC1 Me hicieron una histerectomía años atrás. Hoy me di cuenta que estaba embarazada. [T]

Cuando tenía 9 años, un agresor no identificado me jaló hasta un auto, me apuñaló 12 veces, y me dejó enfrente de un hospital.
Perdí mi útero, mis ovarios, un riñón y unos cuantos metros de intestino. Han pasado 17 años. Además del Trastorno de Estrés Post-Traumático, la cosa más difícil es saber que nunca tendré hijos biológicos. He querido tener niños propios desde que tengo memoria, aunque quizá esto se deba en parte a que crecí en un hogar conservador que medía el valor de una mujer por su habilidad de traer niños al mundo.
Mi estatus de víctima despertó en mi un interés en la aplicación y cumplimiento de la ley. Me contrataron como policía pero fuera de la academia, la verdad es que era un desastre. En vez de eso, conseguí un empleo en la cárcel. Trabajo en el turno de la noche de 7PM a 7AM. Me hace más solitaria de lo que ya soy, pero me pagan un 11% más en este turno y de todos modos no tengo familia.
Vivo sola. Ni siquiera he tenido un solo novio. Aunque creo que mi cerebro trata de compensar esto porque a veces me levanto en las mañanas sabiendo que alguien está conmigo. Alguien familiar, alguien a quien amo. Sin rostro ni nombre, solo la seguridad de su presencia. Pero siempre que trato de alcanzarlo y tocarlo, nunca hay nada en su lugar.
Como sea. Fui al médico esta mañana después del trabajo. Además de mi temperatura y mi presión arterial, me tomaron una muestra de orina. No es algo inusual. El traumatismo abdominal me hace propensa a infecciones.
Después de unos cuantos minutos, el médico entró y me dijo: "Estás embarazada."
Sonreí de manera temblorosa y con dolor. Seguramente esto era una broma, aunque era una extraordinariamente de mal gusto. "No tengo útero."
Soltó una pequeña risa nasal. "¿Desde cuándo?"
"¿Desde...cuarto grado?"
Atizbos de preocupación se posaron en la cara de mi médico. Los siguientes minutos pasaron como una confusa neblina mientras me decía que mi sistema reproductivo estaba bien.
Mi corazón se aceleró. Me sentí mareada, confundida y enojada. He sido su paciente por cuatro años. ¿Cómo podía olvidar quien soy?
Finalmente me mostró mis expedientes. Años de expedientes, detallando un embarazo exitoso y una breve batalla contra el cáncer de ovario.
"No," Dije, "Debe de haber un error."
El tono de mi médico se volvió más enérgico. "¿Cómo te sientes? ¿Te has golpeado la cabeza, tomado drogas o..."
"¡No!" Me costaba mantener el control de mi voz. "¡Ésto no es mío! ¡Esa no soy yo!"
Siguió discutiendo. El corazón me pesaba. El enojo y la confusión se transformaban en pánico. Finalmente le dije "Me tengo que ir."
Intentó detenerme. - "Quizá solo estés herida o teniendo un episodio, no es seguro que..." Pero me apuré y me fui.
Una vez que llegué a mi auto, implosioné. Cada gramo de dolor, anhelo, ira y vergüenza me vinieron por la espalda, llenándome por dentro, una presión sofocante que sentía que me iba a romper las costillas.
Después de un buen rato, me calmé lo suficiente para conducir a casa.
Mis vecinos de al lados son una pareja mayor, Martin e Isabella. Son buenas personas, pero están terriblemente equivocados respecto a sus hijos. Siguen tratando de emparejarme con su hijo Conrad, quien es narcomenudista y tiene tres hijos con tres mujeres distintas. Lo evito, pero me llevo bien con su hija más joven, Sara. Es una chica salvaje y desempleada, pero tiene buen corazón. Probablemente es un poco extraña, pero me sentía cercana a ella, de la misma forma en la que me sentía cercana a mis parientes.
Sara sabe todo sobre mi (es imposible no tomarla como confidente; atrae los secretos como agujas a la piel) y tiene una memoria ridículamente buena. Mi médico podría estar fuera de si, pero Sara recordaba todo. Ella confirmaría que yo estaba cuerda.
Los autos de Isabella y Martin no estaban, pero el anticuado auto de Sara se encontraba en la curva, así que fui a la puerta. Cuando toqué, Conrad me abrió la puerta con una turbia sonrisa. "Hey."
"Hola, ¿Se encuentra Sara?"
"Ha estado con un tipo, no se ha aparecido en toda la semana." Se estiró, tratando de sacar el pecho. "¿Gustas pasar?"
Negué con la cabeza. "Dile que vine a verla."
Murmuró enojado mientras iba cruzando el patio, mirándome hasta que cerré mi puerta delantera.
Mi terrier, Jingo, enseguida se apresuró hacia mi. Está viejita y este tipo de movimientos de cachorrito son inusuales en ella, pero no le tomé importancia. Una vez que sus ánimos de mascota estuvieron satisfechos, se dirigió a la cocina. La seguí, y me congelé.
Un hombre estaba sentado frente a la mesa, con un montón de papeles frente a él. Jingo corrió hacia él, dando pequeños círculos con emoción.
"No te asustes," dijo el hombre. "Por favor."
"Sal de aquí," Susurré.
"Me imagino que tendrás muchas preguntas después de tu cita médica."
Sentí que algo me aplastaba por dentro, exprimiéndome como una esponja. "¿Cómo sa – "
"Me llamaron." Me mostró su teléfono. "Estaban muy preocupados por ti."
"Voy a llamar a la policía."
"No lo hagas," Me dijo.
"No tendría que hacerlo si no hubieses invadido mi propiedad," resollé.
Absurdamente se me acercó girándome los ojos. Había algo familiar en ello, algo que hizo que mi corazón se derritiera casi tan fuerte como el pánico que me daba que se acercara a atacarme. "Estamos juntos en el contrato de arrendamiento, no pueden hacer que me vaya."
"¡No estás en mi contrato!"
Había algo frágil en su lenguaje corporal, algo fuera de lugar. "Confía en mi. Estoy tratando de volver todo a la normalidad. Mira esto." Dobló un fajo de papeles engrapados, y con un ágil movimiento de muñeca, lo mandó girando hacia mi. Aterrizó a mis pies.
Sé que obedecer a alguien que está invadiendo tu casa es parte de una receta para el desastre. Pero mirarlo y escuchar su voz movió algo en mi, casi como un recuerdo. Me hizo pensar en todas esas veces que despertaba somnolienta pensando en la presencia de alguien que amo.
Así que recogí los papeles. Era una copia de mi contrato de arrendamiento. Mejor dicho, nuestro contrato de arrendamiento. Su nombre era Roy. Se supone que tenía 28 años, pero el hombre frente a mi era al menos diez años mayor.
Detrás del contrato de arrendamiento habían facturas de servicios públicos de ambos y un acta de matrimonio.
Los papeles se sacudieron en mis temblorosas manos. Tontamente, sentí un destello desesperado de esperanza. De alivio. Porque, ¿Saben qué? Prefiero estar mentalmente enferma, incluso hasta el punto de olvidar a mi propia familia, que estar tan sola. "¿Estoy loca?"
"No." Su rostro se torció y se secó los ojos. "Necesito que te vayas de aquí conmigo. Necesitamos estar fuera de la ciudad para el atardecer."
"¿Por qué?"
Su labio inferior empezó a temblar y lo mordió fuertemente. Jingo se acurrucó con él y brincó a sus piernas.
"Roy," dije, de forma experimental. "¿Qué sucederá al atardecer?"
"Vendré a casa con nuestra hija." Sentí como si me hubiesen golpeado. "La gente los sigue - y me sigue - hasta aquí. Y luego te matan."
Mi hija. Tenía una hija. Y un segundo hijo en camino, con el hombre sentado frente a mi. Un glorioso glitch en la matrix me había puesto lo que siempre quise en bandeja de plata. ¿Entonces por qué el padre de mis hijos estaba diciéndome que no podía tener nada de eso? "¿Por qué?"
"Porque." Tomó un buen trago de saliva. "Tiene que ver con nuestro hijo."
En ese momento, la puerta se abrió de golpe. Jingo se puso a la defensiva, ladrando, un poco antes de colapsar en un frenesí de éxtasis.
Era un segundo y más joven Roy, con los ojos bien abiertos y enojado como el infierno. Al verlo de reojo, ese ligero sentimiento de reconocerle explotó. Los recuerdos no me venían de golpe, pero sabía que lo conocía.
Se lanzó a través de la habitación. El Roy mayor lo atrapó sin mucho esfuerzo y lo aporreó contra la pared. "¿Qué estás haciendo?" preguntó de forma calmada.
Su contraparte más joven se incorporó violentamente. "¡Tú sabes que carajos estoy haciendo!"
"¿Quien te dijo que estaría aquí?" La voz de Roy se sacudió un poco. "Un Crono, ¿verdad?"
El Roy joven titubeó brevemente.
"Te han estado siguiendo hasta aquí," Dijo Roy. "Y van a matarla."
"El Crono viene por Adam." El joven se agitó de nuevo.
Roy lo tomó por el cabello y estrelló su cabeza en la pared, paralizándolo momentáneamente. "No, no pueden venir por él. La única forma de detenerlo es prevenir su existencia, lo cual hice. Tan sombrío como parezca, eso era lo mejor que podíamos hacer por ella." Su voz se quebró. "Y tú lo deshiciste."
Retrocedí con cuidado y tomé a Jingo. Ninguno de los dos hombres pareció notarlo. Me apresuré a la puerta al mismo tiempo que el joven Roy soltaba una respuesta venenosa.
Suprimiendo una enorme ola de pánico, corrí a casa de Sara. No me importaba quedarme sola con Conrad. Era mejor que quedarme en casa a esperar la muerte con ese lío de líneas temporales alternativas.
"¡Conrad!" Golpeé la puerta. "¡Conrad, déjame pasar!" El sudor goteaba por mi frente mientras el eco de Roy alzando la voz se escuchaba desde mi casa. Toqué el timbre varias veces. "¡Conrad!"
Calle abajo, escuché el ronroneo de un motor. Un coche elegantemente extraño dobló la esquina. Como si fuese una señal, el fuerte y emocional discurso de Roy finalizó con la palabra "Crono".
Era una locura. Pero hoy la locura se había vuelto mi realidad de muchas maneras, así que me agaché. Para mi sorpresa, escuché suaves y lastimosos llantos que venían de cerca - del taller del padre de Sara. Me puse de rodillas y gateé mientras ese tétrico auto se estacionó frente a mi casa.
La puerta se abrió, dejando al descubierto una suave oscuridad. Conrad se aferró al marco de la puerta. Estaba sollozando.
"¿Conrad?" Susurré. No me respondió. Ni siquiera me miró.
Ignorando el revoltijo nauseabundo en mi estómago, lo esquivé y entré al taller.
Después de una mañana tan brillante, era difícil de ver. Las sombras se fundían en una sola, cortadas únicamente por el tenue brillo de las herramientas metálicas.
Algo cambió, de forma furtiva y de alguna forma malsana. Un hedor dulcemente fétido me llegó: gaseoso, empalagoso, casi pegajoso.
Con un suave click la luz sobre mi se encendió. Me impacté.
Un cuerpo tembloroso en carne viva estaba colgado de los brazos en las vigas. Donde una vez hubieran estado los ojos y los labios, habían quedado agujeros vacíos y sangrantes. Delgadas púas sobresalían de los brazos y piernas despellejados. Me tomó un momento darme cuenta que eran alambres. Alambre para jardín, entrelazado con los músculos sangrantes como si fuesen hilos de bordar.
Solamente el cabello estaba intacto: reconocible al instante, era largo, rubio y con mechas azules.
Sara.
Conrad no dejaba de llorar.
Una figura emergió del enredo de sombras. Alto, delgado y de cabello oscuro, con facciones como las de Roy pero ojos como los míos. Me miró con atención, apreciativamente. Entonces el reconocimiento iluminó sus ojos. Me sonrió, y en mi alma, si no es que en mi mente, lo reconocí. "Adam."
Dio un paso hacia el frente con ansias y tomó mis manos. Las suyas estaban llenas de sangre seca y trozos de tejido. El me miró a la cara, analizando cada facción como si no pudiese tener suficiente. "Lo siento." Me susurró.
Detrás de mi, escuché voces. Giré. La enajenada sonrisa de Adam se convirtió en un cruel gruñido mientras la gente irrumpía en el taller.
Trazos de rayos explotaron en mi existencia, envolviéndome en una luz cegadora. La estática crepitó a lo largo de mi piel, acompañado de una punzante llamarada de calor. El miedo, la confusión y una profunda desesperación que no quería comprender me abrumaron. Me cubrí la cabeza.
Todo al mismo tiempo, se volvió silencioso y oscuro.
Después de un rato, me atreví a mirar.
Aún estaba en el taller. Estaba tranquilo, vacío y limpio, sin rastros de Sara o su asesino.
Para mi sorpresa, Jingo estaba esperándome afuera. La tomé y corrí por el jardín. Los autos de Martin e Isabella estaban en la calle. A través de una ventana, oí a Sara riéndose. El pesar en mi pecho se alivió considerablemente.
Tardé un poco en reunir el valor, pero finalmente entré a mi casa. Después de asegurarme que estaba vacía, me deslicé hasta el suelo y Jingo brincó a mi regazo.
Quiero pasar esto como locura. Un brote psicótico, quizá, o simplemente un colapso del diario. Podía aceptar el hecho de que estaba en el taller de mis vecinos. Incluso podía justificar la presencia de Jingo.
Pero no puedo explicar la sangre ni los tejidos secándose en mis manos.
Quiero una familia más que nada. Me duele inmesurablemente, y me llega hasta los adentros, tener uno con el que nunca podré estar. Pero creo que estoy mejor así.
No tener hijos es mejor que tener que matar a uno, ¿no es así?
Thanks to u/Dopabeane for letting me translate this story.
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2016.10.31 18:28 EDUARDOMOLINA Las marchas de la Dignidad. La lucha es el único camino. El rasgo más destacado de la investidura de Rajoy es que inaugura el gobierno más débil y el periodo de mayor inestabilidad política que se ha conocido desde la Transición.

http://iniciativadebate.org/2016/10/31/la-lucha-es-el-unico-camino/
"El rasgo más destacado de la investidura de Rajoy es que inaugura el gobierno más débil y el periodo de mayor inestabilidad política que se ha conocido desde la Transición.
La tragicomedia de Pedro Sánchez es la segunda edición -esta vez como farsa- de la de Zapatero arrodillándose en 2010 ante Obama y la UE. El resultado: el mismo. Un PSOE que puede –y lo ha hecho mil veces– disfrazarse con lenguaje izquierdista, para después, siempre, llevar a cabo las políticas sociales más duras y la represión más feroz, guerra sucia incluida.
Tras más de dos años repletos de citas electorales y de ilusiones acerca de que votando a una determinada opción política se resolverían los gravísimos problemas de la clase obrera y del pueblo trabajador, las Marchas de la Dignidad han venido planteando que, fuera cual fuera el próximo gobierno que se formara, los grandes poderes económicos representados por la UE y el FMI iban a obligar –exactamente igual que hicieron en Grecia– a imponer nuevas contrarreformas laborales, más recortes de las pensiones, y más degradación y privatizaciones de los servicios públicos.
Recordamos por lo tanto que cuando la crisis arrecia y los mandatos de la UE y el FMI son más imperativos que nunca, no vale -como se demostró con Syriza– otra estrategia que prepararnos para ENFRENTAR A LA TROIKA Y A QUIÉNES PRETENDEN NEGARNOS EL DERECHO A LA VIDA.
En esta ardua tarea es preciso identificar –y aprovechar- bien sus contradicciones.
La inestabilidad de la que políticos y tertulianos se lamentan refleja la inevitable debilidad del gobierno para adoptar los recortes exigidos por Bruselas (calculados en más de 20.000 millones de euros) frente a un pueblo que ya está viviendo situaciones límite y que no está dispuesto a tolerar más empujones hacia el abismo. Las ya precarias condiciones de vida de millones de personas no aguantan ni un recorte más. La inestabilidad significa que las clases dominantes son más débiles, están más divididas y son menos capaces de engañar al pueblo. Por eso, lo que a ellos les hace temblar, puede ser -si la sabemos aprovechar– una gran oportunidad para fortalecer la movilización social y el poder de la clase obrera y del pueblo. Y podremos hacerlo siempre que no nos embauquemos en falsas ilusiones y tengamos bien claro que la lucha es el único camino y que nos espera una gran tarea de organización y de combate.
En tanto se acusan unos a otros de corrupción, cunde la percepción de que hay dos tipos de ladrones en el capitalismo: los que ya conocemos y los que no se ha destapado todavía. El Régimen del 78, empezando por la Monarquía, se resquebraja y deja al desnudo una Transición que sólo cabe deslegitimar desde su origen.
Sabemos que el mensaje de que salimos de la crisis es pura propaganda. La crisis del capitalismo es general y no ha hecho más que empezar. Y sus únicas “soluciones” son incrementar el robo a la clase obrera mediante la explotación y el pillaje de materias primas mediante la guerra.
Hoy se confirma lo que ya sabíamos: se recuperará poco más del 5% de los 200.000 millones de euros de dinero público (¡¡el 20% del PIB!!) puestos a disposición de los grandes bancos y multinacionales. Es el pago de esa Deuda Pública a estafadores y especuladores y el cumplimiento de los objetivos de déficit, los que están consagrados como prioridad absoluta por el artículo 135 de la Constitución. Y, por encima de todo, esa Deuda es la camisa de fuerza mediante la que la UE impone a todas las administraciones públicas, privatizaciones y desmantelamiento de servicios públicos, nuevas contrarreformas laborales y mayores recortes a las pensiones. Se impone una evidencia: no hay soberanía ni políticas alternativas si aceptamos pagar la Deuda y seguimos en el Euro.
Mientras nos están dejando sin trabajo, sin casa, sin sanidad, sin pensiones, sin educación, sin estudios, sin futuro y sin vida, la respuesta a la movilización social contra estas criminales políticas, el gobierno aumenta la represión. Las distintas leyes, como la “mordaza” o las “antiterroristas” les sirven para encarcelarnos y recortar derechos y libertades. A medida que las cárceles se llenan y las multas arrecian contra quienes luchan, se muestra con mayor claridad la herencia de la Dictadura que impregna las instituciones surgidas de la Transición. Urge levantar de nuevo el clamor colectivo por la AMNISTÍA Y LA LIBERTAD de todos los presos y presas.
La cara más brutal del capitalismo en crisis es la guerra. Las intervenciones de la OTAN en distintos puntos del mundo son las responsables del drama de los refugiados. Generan guerras imperialistas y usan nuestros impuestos para financiar la masacre de otros pueblos, mientras los fabricantes de armas obtienen beneficios récord.
Es hora de romper sus reglas del juego, de tomar la iniciativa, de recuperar la calle, las movilizaciones, de organizarse, de extender en los barrios, fábricas, facultades e institutos la organización de las Marchas de la Dignidad. Es preciso crear en cada pueblo y en cada barrio Comités que coordinen y fortalezcan las luchas diversas de empresas, o por la vivienda y contra los desahucios, o por los servicios públicos, etc. y sobre todo, para –en ese combate– construir nuestro propio poder.
Las Marchas de la Dignidad quieren preparar así, construyendo la unidad en la lucha, la importante movilización que las Marchas preparan en todo el Estado español el próximo 3 de diciembre, cuando –con toda seguridad– el próximo gobierno estará adoptando nuevas medidas que nos golpearán aún más duramente. Somos conscientes de que el 3 de diciembre será un primer hito. La ofensiva va ser larga y dura y es preciso empezar a prepararse cuanto antes."
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2016.08.14 13:30 ShaunaDorothy El enfoque marxista de la liberación de la mujer - El comunismo y la familia ( 1 - 2 ) (Mayo de 2016)

https://archive.is/7HsFd
Espartaco No. 45 Mayo de 2016
En la Declaración de principios y algunos elementos de programa, la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista) expone nuestra tarea de “construir partidos leninistas como secciones nacionales de una internacional centralista-democrática cuyo propósito es dirigir a la clase obrera a la victoria mediante revoluciones socialistas a través del mundo” (Spartacist [Edición en español] No. 29, agosto de 1998). Sólo mediante la toma del poder podrá el proletariado acabar con el capitalismo como sistema y abrir el camino hacia un mundo sin explotación ni opresión. Crucial para esta perspectiva es la lucha por la emancipación de la mujer, cuya opresión se remonta al comienzo de la propiedad privada y no podrá ser eliminada sin la abolición de la sociedad de clases.
La Declaración explica que nuestra meta en última instancia es la creación de una sociedad nueva, una sociedad comunista:
“La victoria del proletariado a escala mundial pondría una abundancia material inimaginable al servicio de las necesidades humanas, sentaría las bases para la eliminación de las clases sociales y la erradicación de la desigualdad social basada en el sexo, y la abolición misma del significado social de la raza, nacionalidad o etnia. Por primera vez, la humanidad tomará las riendas de la historia y controlará su propia creación, la sociedad, llevando a una emancipación jamás imaginada del potencial humano, y a una ola monumental de avance de la civilización. Sólo entonces será posible realizar el desarrollo libre de cada individuo como la condición para el desarro- llo libre de todos”.
La mayoría de las organizaciones que se hacían llamar marxistas solían aceptar la meta de una sociedad comunista, aunque no coincidieran en nada más. Pero desde el colapso de la Unión Soviética en 1991-1992 esto ya no es así. Sólo la LCI se adhiere a la perspectiva del comunismo mundial que expusieron por primera vez Karl Marx y Friedrich Engels.
Este clima ideológico de la “muerte del comunismo” ha llevado a que prevalezcan nociones falsas y estrechas de lo que es el marxismo. En la conciencia popular, el comunismo ha quedado reducido a la nivelación económica (igualdad en un nivel bajo de ingreso y de consumo) bajo la propiedad estatal de los recursos económicos. Por el contrario, la base material para el cumplimiento del programa marxista es la superación de la escasez económica mediante el aumento progresivo de la productividad del trabajo. Para realizarse plenamente, ello exige varias generaciones de desarrollo socialista basado en una economía colectivizada a escala mundial. Así, se desarrollará una sociedad en la que el estado (aparato coercitivo especial que defiende el orden de la clase dominante a través de destacamentos de hombres armados) se habrá extinguido, la filiación nacional habrá desaparecido y la institución de la familia —principal fuente de la opresión de la mujer— habrá sido remplazada por medios colectivos para cuidar y socializar a los niños y por la más amplia libertad en las relaciones sexuales.
El marxismo y la “naturaleza humana”
En el pasado, los intelectuales que consideraban semejante sociedad indeseable y/o imposible, no dejaban de reconocer que era eso lo que los marxistas llamaban comunismo. Por ejemplo, en El malestar en la cultura (1930), una exposición popular de su concepción del mundo, Sigmund Freud ofrece una breve crítica del comunismo. No hay evidencia de que haya estudiado las obras de Marx y Engels ni de que haya leído las de V.I. Lenin y otros líderes bolcheviques. Su comprensión (e incomprensión) del comunismo le era común a muchos intelectuales europeos y estadounidenses de su tiempo, independientemente de sus convicciones políticas.
Freud basaba su crítica del comunismo en el punto de vista de que “la tendencia agresiva es una disposición instintiva innata y autónoma del ser humano” y concluía que el proyecto comunista de una sociedad armoniosa contravenía la naturaleza humana:
“No me concierne la crítica económica del sistema comunista; no me es posible investigar si la abolición de la propiedad privada es oportuna y conveniente; pero, en cambio, puedo reconocer como vana ilusión su hipótesis psicológica. Es verdad que al abolir la propiedad privada se sustrae a la agresividad humana uno de sus instrumentos, sin duda uno muy fuerte, pero de ningún modo el más fuerte de todos. Sin embargo, nada se habrá modificado con ello en las diferencias de poderío y de influencia que la agresividad aprovecha para sus propósitos; tampoco se habrá cambiado la esencia de ésta... Si se eliminara el derecho personal a poseer bienes materiales, aún subsistirían los privilegios derivados de las relaciones sexuales, que necesariamente deben convertirse en fuente de la más intensa envidia y de la más violenta hostilidad entre los seres humanos, equiparados en todo lo restante. Si también se aboliera este privilegio, decretando la completa libertad de la vida sexual, suprimiendo, pues, la familia, célula germinal de la cultura, entonces, es verdad, sería imposible predecir qué nuevos caminos seguiría la evolución de ésta; pero cualesquiera que ellos fueren, podemos aceptar que las inagotables tendencias intrínsecas de la naturaleza humana tampoco dejarían de seguirlos”.
Freud entendía correctamente que en la visión comunista de la sociedad futura la familia se habrá extinguido y habrá una “completa libertad de la vida sexual”. La visión de Freud era incorrecta en tanto que los marxistas reconocen que la familia no puede simplemente abolirse; sus funciones necesarias, especialmente la crianza de la siguiente generación, deben ser remplazadas por medios socializados de cuidado infantil y trabajo doméstico.
Si bien Freud ya no tiene la autoridad ideológica que solía tener, la idea de que la “naturaleza humana” hace imposible un mundo comunista sigue siendo común, aunque los argumentos específicos puedan diferir. Los marxistas, en cambio, insistimos en que es la escasez material lo que da lugar a las salvajes reyertas por los recursos escasos. Es por ello que el comunismo es concebible sólo con un nivel sin precedentes de abundancia material, acompañado de un inmenso salto en el nivel cultural de la sociedad. Es la existencia de las clases, actualmente en la forma de un orden capitalista-imperialista obsoleto, lo que infesta a la sociedad humana con brutalidad y violencia. Como escribió el autor marxista Isaac Deutscher en “Sobre el hombre socialista” (1966): “utilizan el homo homini lupus [el hombre es el lobo del hombre] como grito de guerra contra el progreso y el socialismo y agitan al espantajo del eterno lupus humano en provecho del verdadero y sanguinario lupus del imperialismo contemporáneo”.
Para Freud, la “agresión innata” de las relaciones sexuales era el problema con la naturaleza humana. ¿Cuál es la realidad? La patología social asociada a lo que Freud percibía como rivalidad sexual tendría poca razón de ser en una sociedad comunal plenamente libre en la que la vida sexual fuera independiente del acceso al alimento, la vivienda, la educación y demás necesidades y comodidades cotidianas. Cuando la familia se haya extinguido junto con las clases y el estado, la crianza comunal que la remplace llevará a una nueva sicología y cultura entre la gente que crezca en esas condiciones. Los valores sociales patriarcales —“mi” mujer, “mis” hijos— se desvanecerán junto con el sistema opresivo que los genera. La relación de los niños entre sí y con las personas que les enseñan y guían serán multilaterales, complejas y dinámicas. Es la institución de la familia lo que ata al sexo y al amor a la propiedad, con todo lo que salga de la camisa de fuerza de la monogamia heterosexual considerado “pecado”.
La familia bajo el capitalismo es el principal mecanismo de la opresión de la mujer y de la juventud, atada por innumerables lazos interrelacionados con las operaciones básicas de la economía de “libre mercado”. La familia, el estado y la religión organizada conforman un tripié de opresión en el que se sostiene el orden capitalista. En los países del Tercer Mundo, el atraso y la pobreza arraigados, promovidos por la dominación imperialista, conducen a prácticas horriblemente opresivas como el velo, el precio de la novia y la mutilación genital femenina.
En las sociedades capitalistas avanzadas, como la estadounidense, podría pensarse que la gente lleva una vida complicada, más parecida a las presentadas en programas de televisión como Modern Family o Transparent que a la comedia de los años cincuenta Papá lo sabe todo. Sin embargo, las decisiones personales de la gente están constreñidas por la ley, la economía y los prejuicios de la sociedad de clases; esto es especialmente cierto en el caso de la clase obrera y los pobres. Remplazar la familia por instituciones colectivas es el aspecto más radical del programa comunista, y el que traerá los cambios más profundos y drásticos en la vida cotidiana, incluida la de los niños.
Nuestros oponentes en la izquierda y la cacería de brujas antisexo
En la actualidad, la visión de una sociedad sin la institución opresiva de la familia ya no puede hallarse en la gran mayoría de los que dicen estar por el marxismo, el socialismo o la liberación de la mujer. Hace ya décadas que los estalinistas, con su dogma antimarxista del “socialismo en un solo país”, renunciaron al entendimiento de que era necesaria una sociedad socialista global para conseguir la plena liberación humana, incluyendo la de la mujer. Una consecuencia de ello fue la rehabilitación estalinista de la opresiva familia como un pilar “socialista”. En “La Revolución Rusa y la emancipación de la mujer” (Spartacist [Edición en español] No. 34, noviembre de 2006), tratamos esta cuestión a profundidad.
Hoy, otros supuestos marxistas, entre ellos algunos que afirman ser trotskistas, simplemente siguen la doctrina feminista liberal (burguesa) prevaleciente en cuanto a la liberación de la mujer, apoyando implícitamente a las instituciones de la familia y el estado burgués. Un ejemplo de ello lo dan las reacciones histéricas de nuestros oponentes ante nuestra defensa de los derechos de la North American Man/Boy Love Association (Asociación Norteamericana de Amor entre Hombres y Muchachos, NAMBLA), que está por la legalización del sexo consensual entre hombres y muchachos, así como de otros perseguidos por su “depravación” sexual. La LCI se ha opuesto consistentemente a la intervención del gobierno en la vida privada y exige derogar todas las leyes contra los “crímenes sin víctimas” consensuales, como la prostitución, el consumo de drogas y la pornografía.
Los aullidos de muchos radicales y feministas contra NAMBLA expresan los “valores familiares” que impulsan los políticos e ideólogos burgueses. Durante décadas, la reacción antisexo patrocinada por el gobierno ha tomado varias formas: el prejuicio fanático antigay, una cacería de brujas contra los trabajadores de las guarderías, la prohibición de que se distribuyan entre adolescentes anticonceptivos e información sobre el control de la natalidad, y el encarcelamiento de “desviados”. Este asalto reaccionario estuvo acompañado por terrorismo extralegal, como las bombas en las clínicas de aborto. Gran parte de esta persecución busca fortalecer al estado burgués en su regulación de la población y difundir el pánico como una distracción de la verdadera brutalidad de la vida en esta sociedad retorcida, cruel, prejuiciosa y racista.
En artículos anteriores, hemos explorado algunas de las ambigüedades de la sexualidad en una sociedad donde las deformidades de la desigualdad de clase y de la opresión racial y sexual pueden producir mucho sufrimiento personal y cosas desagradables. Hemos afirmado que, mientras que el abuso infantil es un crimen horrendo y cruel, muchos encuentros sexuales ilegales son totalmente consensuales y no producen por sí mismos ningún daño. La mezcolanza deliberada de todo lo que vaya desde las caricias mutuas entre hermanos hasta la violación horrenda de un niño pequeño por parte de un adulto crea un clima social de histeria antisexo en el que los perpetradores de la violencia real contra los niños a menudo quedan impunes. Hemos señalado que las proclividades sexuales de las especies gregarias de mamíferos como el Homo sapiens claramente no encajan en la rígida monogamia heterosexual decretada por la moral burguesa.
Como medida básica de defensa frente a la persecución estatal de los jóvenes que quieren tener sexo (así sea sexting), nos oponemos a las reaccionarias leyes de la “edad de consentimiento”, con las que el estado decreta cierta edad arbitraria a partir de la cual permite el sexo, sin importarle que dicha edad cambie con el tiempo y varíe de un estado a otro en EE.UU. Al tratar esas cuestiones, nos ubicamos firmemente en oposición al estado capitalista y todos sus esfuerzos por reforzar y sostener el orden burgués explotador. Ésa es la aplicación, bajo las actuales circunstancias, de nuestra meta de la libertad sexual para todos, incluyendo a los niños y los adolescentes, en un futuro comunista. Esto tiene una importancia particular para los jóvenes adultos, de los que se espera que pasen los años que siguen a la pubertad bajo el yugo de la dependencia de sus padres. Llamamos por estipendios plenos para todos los estudiantes como parte de nuestro programa por una educación gratuita y de calidad para todos, para que los jóvenes puedan ser genuinamente independientes de sus familias.
Por el contrario, la International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional) se niega a llamar por la abolición de las leyes de la edad de consentimiento actuales. En un artículo titulado “Youth, Sexuality and the Left” [La juventud, la sexualidad y la izquierda], la dirigente de la ISO Sherry Wolf blande su pica contra el partidario de NAMBLA David Thorstad por ser “el más ardiente y añejo defensor de la pederastia en la izquierda” (socialistworker.org, 2 de marzo de 2010). Wolf cita su propio libro Sexuality and Socialism: History, Politics and Theory of LGBT Liberation (Sexualidad y socialismo: Historia, política y teoría de la liberación LGBT, Haymarket Books, 2009): “Un consentimiento genuino, libre de la desigualdad de poder, no puede dárselo un niño a un hombre de 30”. El artículo de Wolf continúa: “En nuestra sociedad, las relaciones entre adultos y niños no son las de individuos iguales en lo emocional, lo físico, lo social ni lo económico. Los niños y los púberes no tienen la madurez, la experiencia ni el poder para tomar decisiones realmente libres respecto a sus relaciones con adultos. Sin eso, no puede haber consentimiento genuino”.
¿“Decisiones realmente libres”? Pocas relaciones entre adultos cumplirían con esta definición de consentimiento. En los hechos, Wolf pone a los jóvenes menores de 18 años y a sus parejas a merced del estado burgués. El único principio guía para toda relación sexual debería ser el consentimiento efectivo —es decir, el acuerdo y entendimiento mutuo entre todas las partes involucradas— independientemente de la edad, el género o la preferencia sexual.
El que la ISO abandone a los jóvenes al opresivo status quo sexual refleja su acomodación a los prejuicios del orden capitalista y las actitudes atrasadas de la población en general. En última instancia, viene de la vieja oposición de la ISO a toda perspectiva de movilización revolucionaria de la clase obrera hacia la toma del poder y la creación de un estado obrero —la dictadura del proletariado— que abra el camino hacia una sociedad comunista. Para la ISO, el socialismo es más o menos la aplicación acumulada de la “democracia” a todos los sectores oprimidos, entre los cuales la clase obrera es simplemente uno más. La ISO procura presionar a los capitalistas para que reformen su sistema de explotación. Su perspectiva de la liberación de la mujer refleja la misma fe conmovedora en las fuerzas de la reforma.
Por qué los marxistas no somos feministas
Cosa interesante, en los últimos años la ISO ha estado discutiendo en las páginas de su periódico, el Socialist Worker, acerca de las teorías sobre la liberación de la mujer. Parece ser que su motivación es el deseo de abandonar su postura anterior de oposición al feminismo como una ideología burguesa, para poder adoptar activamente la etiqueta de feminista o “feminista socialista”. Por ejemplo, en una charla de la conferencia Social-ism de la ISO en 2013 (publicada en “Marxism, Feminism and the Fight for Liberation” [Marxismo, feminismo y la lucha por la liberación], socialistworker.org, 10 de julio de 2013), Abbie Bakan sugirió: “La afirmación teórica de que hay bases para un enfoque marxista coherente que esté por la ‘liberación de la mujer’, pero contra el ‘feminismo’, carece de sentido”. (Hasta marzo de ese año, Bakan había sido una destacada partidaria de los International Socialists [Socialistas Internacionales] de Canadá, primos políticos de la ISO.)
La reciente adopción teórica explícita por parte de la ISO del “feminismo socialista” no es más que otra cubierta para el mismo contenido liberal. Sin embargo, nos ofrece la oportunidad de reafirmar la vieja posición marxista respecto a la familia y enfatizar que la emancipación de la mujer es fundamental para la revolución socialista e inseparable de ella. Contra lo que dice la ideología feminista, la plena igualdad legal no basta para superar la opresión de la mujer, que está profundamente enraizada en la familia y la propiedad privada.
Como siempre hemos enfatizado, marxismo y feminismo son viejos enemigos políticos. Eso requiere una explicación. En Estados Unidos y otros lugares se ha vuelto común aplicar el término “feminista” a quienes piensan que hombres y mujeres deberían ser iguales. Sin embargo, al lidiar con la desigualdad, el feminismo acepta los confines de la sociedad capitalista existente. Como ideología, el feminismo nació a finales del siglo XIX, reflejando las aspiraciones de una capa de mujeres burguesas y pequeñoburguesas que reclamaban sus prerrogativas de clase: derecho a la propiedad y a la herencia, acceso a la educación y las profesiones, y derecho al voto. Los marxistas buscamos mucho más que esta limitada idea de “igualdad de género”.
Los marxistas reconocemos que la liberación de la mujer no puede ocurrir sin la liberación de toda la raza humana de la explotación y la opresión: ése es nuestro fin. Hace bastante más de un siglo August Bebel, el dirigente histórico del Partido Socialdemócrata de Alemania, lo explicó claramente en su libro La mujer y el socialismo (1879), un clásico marxista. Reeditada varias veces, esta obra fue leída por millones de obreros de distintas generaciones antes de la Primera Guerra Mundial. La riqueza de su visión de la emancipación de la mujer no puede hallarse en ninguno de los escritos de la ISO al respecto:
“[La mujer] elegirá para su actividad los terrenos que correspondan a sus deseos, inclinaciones y disposiciones y trabajará en las mismas condiciones que el hombre. Lo mismo que todavía será obrera práctica en cualquier oficio, durante otra parte del día será educadora, maestra, enfermera, y durante otra parte ejercitará cualquier arte o ciencia y cumplirá en una cuarta parte cualquier función administrativa”.
—La mujer y el socialismo (Ediciones de Cultura Popular, 1978)
Lo que es especialmente significativo de la descripción que hace Bebel de la naturaleza emancipadora del trabajo en la sociedad socialista es que se aplica igualmente a los hombres. Eso apunta al núcleo del motivo por el que marxismo y feminismo son mutuamente excluyentes y de hecho antagónicos. Los feministas consideran que la división básica de la sociedad es entre hombres y mujeres, mientras que los socialistas reconocemos que los obreros de ambos sexos deben luchar juntos para acabar con la opresión y la explotación que sufren por parte de la clase capitalista.
Marx desvirtuado
En su giro teórico a favor del “feminismo socialista”, la ISO está promoviendo el libro Marxism and the Oppression of Women: Toward a Unitary Theory (Marxismo y la opresión de la mujer: Hacia una teoría unitaria, Haymarket Books, 2013) de Lise Vogel. Publicado originalmente en 1983, el libro se reeditó como parte de la serie Historical Materialism con una introducción encomiástica de dos académicos canadienses partidarios del ultrarreformista New Socialist Group (Nuevo Grupo Socialista). Incluso hace 30 años, el medio “feminista socialista” al que se dirige Vogel ya se había disuelto en la nada. Pero, dado que Vogel pretende representar un polo marxista dentro del movimiento o corriente intelectual “socialfeminista”, hoy a la ISO le cuadra promover su libro.
En la sección introductoria del libro, Vogel se deslinda ecuánimemente tanto de los feministas no marxistas como de los marxistas no feministas. Se fija como su tarea principal analizar el carácter de la opresión de la mujer dentro de la estructura y dinámica del sistema económico capitalista. Su tratamiento de Marx y Engels es confuso, contradictorio y rimbombante. Se enfoca principalmente en la relación entre el trabajo doméstico y la reproducción generacional de la fuerza de trabajo. Para Vogel, la opresión de la mujer se reduce estrechamente al trabajo doméstico (no pagado). Afirmando explícitamente que “la categoría de ‘la familia’...es insuficiente como punto de partida analítico”, Vogel pasa por alto las cuestiones más amplias del papel de la familia en la opresión de la mujer y los niños y su importancia como sostén clave del orden capitalista. La familia sirve para atomizar a la clase obrera y propagar el individualismo burgués como barrera a la solidaridad de clase.
Su concepción estrecha de la opresión de la mujer no impide a Vogel calumniar a Engels como “determinista económico”. Simplemente deja de lado los aspectos culturales y sociales incluidos en la riqueza de los argumentos que Engels presenta en El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884). Para tomar un ejemplo, Vogel se queja de que Engels “no vincula claramente el desarrollo de una esfera especial relacionada a la reproducción de la fuerza de trabajo con el surgimiento de la sociedad de clases o quizá la sociedad capitalista”. Aparentemente, esto significa que Engels no muestra cómo el surgimiento de la sociedad de clases llegó a pesar sobre el papel de la mujer en la crianza de los hijos. Esto simplemente no es verdad.
En El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, Engels describe cómo la familia se originó en el neolítico cuando la sociedad se dividió en clases por vez primera. Apoyándose en la información disponible en aquella época, Engels se basó mucho en el trabajo pionero de Lewis Henry Morgan entre los iroqueses del norte del estado de Nueva York para entender las sociedades primitivas sin clases. Engels describió cómo la invención de la agricultura creó un excedente social que permitió, por primera vez, el desarrollo de una clase dominante ociosa que vivía del trabajo ajeno. La familia, específicamente la monogamia de la mujer, fue necesaria para asegurar la transmisión ordenada de la propiedad y el poder a los herederos del patriarca, la siguiente generación de la clase dominante. Si bien es mucho lo que se ha descubierto sobre las primeras etapas de la sociedad humana desde tiempos de Engels, su entendimiento fundamental ha resistido la prueba del tiempo.
Vogel no analiza la función social de la familia para la clase obrera bajo el capitalismo, donde sirve para criar a la siguiente generación de esclavos asalariados. En El capital, Marx explicó que el costo de la fuerza de trabajo está determinado por el costo de manutención y reproducción del obrero: sus gastos cotidianos, su capacitación y el sostén de su pareja y sus hijos. Para aumentar la ganancia, los capitalistas buscan bajar el costo del trabajo: no sólo de los salarios que pagan a los bolsillos de los obreros, sino también de los servicios como la educación y la salud públicas, que son necesarios para la manutención del proletariado.
El feminismo a veces critica algunos aspectos de la familia, pero en general sólo para quejarse de los “roles de género”, como si el problema fuera una discusión sobre el estilo de vida respecto a quién debe lavar los platos o darle al bebé su mamila. El problema es la institución de la familia, que integra a la gente a la sociedad desde la infancia de manera que acate ciertas normas, respete a la autoridad y desarrolle los hábitos de obediencia y deferencia que son tan útiles a la obtención de ganancias por parte de los capitalistas. La familia le es invaluable a la burguesía como reserva de pequeña propiedad privada y en algunos casos de pequeña producción, operando como freno ideológico a la conciencia social. Vogel pasa por alto estas cuestiones y se enfoca estrictamente en el “trabajo doméstico” no pagado de la mujer.
El fin último
La posición de Vogel es incluso más débil en lo que toca al fin último de la liberación de la mujer. Esto se ve especialmente en lo que no dice. Vogel divorcia la emancipación de la mujer de la superación de la escasez económica y del remplazo del trabajo enajenado —tanto en la fábrica como en el hogar— por el trabajo creativo y gratificante. Tanto el fin último de una sociedad comunista como los medios básicos para lograrlo quedan fuera de los confines intelectuales del “feminismo socialista” de Vogel.
Cuando Marx y Engels explicaron que suscribían un entendimiento materialista de la sociedad y del cambio social, no se referían sólo al capitalismo y las sociedades de clase anteriores (como el feudalismo). También proporcionaron un entendimiento materialista de la futura sociedad sin clases. De hecho, ésa era su diferencia fundamental con las principales corrientes socialistas de principios del siglo XIX —los owenistas, fourieristas y saint-simonianos— como las resumió Engels en Del socialismo utópico al socialismo científico (originalmente parte de su polémica de 1878, Anti-Dühring). Marx y Engels reconocían que una sociedad socialista —entendida como la etapa inicial del comunismo— requeriría un nivel de productividad del trabajo muy superior incluso a la de los países capitalistas más avanzados de hoy. Esto se logrará mediante una expansión continua del conocimiento científico y su aplicación tecnológica.
Vogel no comparte esa concepción. Esto queda particularmente claro en su análisis de los primeros años de la Rusia soviética. Expresando un gran aprecio del entendimiento que tenía Lenin de la opresión de la mujer y de su compromiso por superarla, cita con aprobación un discurso de 1919, “Las tareas del movimiento obrero femenino en la República Soviética”:
“Todas ustedes saben que incluso cuando las mujeres gozan de plenos derechos, en la práctica siguen esclavizadas, porque todas las tareas domésticas pesan sobre ellas. En la mayoría de los casos las tareas domésticas son el trabajo más improductivo, más embrutecedor y más arduo que pueda hacer una mujer. Es un trabajo extraordinariamente mezquino y no incluye nada que de algún modo pueda contribuir al desarrollo de la mujer.
“En la prosecución del ideal socialista, queremos luchar por la realización total del socialismo, y se abre aquí un amplio campo de acción para la mujer. Realizamos ahora serios preparativos a fin de desbrozar el terreno para la construcción del socialismo, pero la construcción del socialismo comenzará sólo cuando hayamos logrado la completa igualdad de la mujer, y cuando acometamos las nuevas tareas junto con la mujer, que habrá sido liberada del trabajo mezquino, embrutecedor, improductivo”.
Vogel presenta equivocadamente a Lenin como una voz solitaria clamando en el desierto e implica que el principal obstáculo para superar la opresión de la mujer en los primeros años de la Rusia soviética era ideológico: las generalizadas actitudes patriarcales entre los hombres de la clase obrera y el campesinado combinadas con una supuesta indiferencia por la liberación de la mujer entre los cuadros, mayoritariamente varones, del Partido Bolchevique. Vogel escribe:
“Los señalamientos de Lenin respecto al machismo nunca tomaron forma programática, y la campaña contra el atraso ideológico masculino nunca pasó de ser un tema menor en la práctica bolchevique. Sin embargo, sus observaciones sobre el problema representaron una admisión extremadamente inusual de la seriedad del mismo... Las contribuciones teóricas de Lenin no lograron dejar una impresión duradera”.
De hecho, el gobierno soviético realizó enormes esfuerzos para aliviar a la mujer obrera de la carga del trabajo doméstico y la crianza de niños mediante el establecimiento de cocinas comunales, lavanderías, guarderías, etc. Tanto los bolcheviques como la Internacional Comunista establecieron departamentos especiales para el trabajo entre las mujeres. Durante los primeros años del estado obrero soviético, el Zhenotdel estuvo activo tanto en las regiones europeas como en las del Asia Central.
Los límites de las medidas liberadoras del gobierno comunista bajo V.I. Lenin y León Trotsky no fueron ideológicos, sino producto de condiciones objetivas: la pobreza de recursos materiales, agravada por años de guerra imperialista y guerra civil. En un ensayo de 1923 titulado “De la vieja a la nueva familia”, incluido en la compilación de 1924 Problemas de la vida cotidiana (una obra que Vogel no menciona siquiera), Trotsky explicó:
“En principio, la preparación material de las condiciones para un nuevo modo de vida y una nueva familia no puede separarse tampoco del trabajo de la construcción socialista. El estado de los trabajadores necesita mayor prosperidad con el fin de que le sea posible tomar seriamente en sus manos la educación pública de los niños y aliviar asimismo a la familia de los cuidados de la limpieza y la cocina. La socialización de la familia, del manejo de la casa y de la educación de los niños no será posible sin una notable mejoría de toda nuestra economía. Necesitamos una mayor proporción de formas económicas socialistas. Sólo bajo tales condiciones, podremos liberar a la familia de las funciones y cuidados que actualmente la oprimen y desintegran. El lavado debe estar a cargo de una lavandería pública, la alimentación a cargo de comedores públicos, la confección del vestido debe realizarse en los talleres. Los niños deben ser educados por excelentes maestros pagados por el estado y que tengan una real vocación para su trabajo”.
La escasez material fue fuente de otro ámbito importante de desigualdad entre los hombres y las mujeres en los primeros años de la Rusia soviética (y por extensión en todo estado obrero económicamente atrasado). Se trata de la escasez de la mano de obra altamente calificada que requiere conocimientos y capacidades técnicas avanzados. A los obreros industriales calificados y los miembros de la intelectualidad técnica (ingenieros, arquitectos, etc.) había que pagarles salarios más altos que a los obreros no calificados, aunque la diferencia era mucho menor que en los países capitalistas. Este sector mejor pagado de la fuerza de trabajo, heredado del pequeño sector capitalista moderno de la Rusia zarista, era predominantemente masculino. Aunque se hicieron esfuerzos dirigidos a corregir esto, al joven estado obrero le faltaban los recursos materiales para educar y entrenar a las mujeres para que se volvieran maquinistas e ingenieras en cantidades suficientes a fin de superar el predominio masculino del trabajo calificado.
El libro de Vogel concluye con una proyección de cómo será la transición al comunismo tras el derrocamiento del capitalismo:
“Ante la terrible realidad de la opresión de la mujer, los socialistas utópicos del siglo XIX llamaron por la abolición de la familia. Todavía hoy, su drástica exigencia sigue teniendo adeptos entre los socialistas. En cambio, el materialismo histórico plantea la difícil cuestión de reducir y redistribuir simultáneamente el trabajo doméstico conforme éste se va transformando en un componente integral de la producción social en la sociedad comunista. Así como en la transición socialista ‘el estado no es “abolido”, sino que se extingue’, así también el trabajo doméstico debe extinguirse. Por lo tanto, durante la transición al comunismo una administración adecuada del trabajo doméstico y el trabajo femenino será un problema clave de la sociedad socialista, pues sólo sobre esta base pueden establecerse y conservarse las condiciones económicas, políticas e ideológicas de la verdadera liberación de la mujer. En el proceso, la familia, en su forma histórica particular como una unidad social basada en el parentesco para la reproducción de fuerza de trabajo explotable en la sociedad de clases, también se extinguirá, y con ella tanto las relaciones familiares patriarcales como la opresión de la mujer” [énfasis en el original].
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/45/familia.html
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2016.06.07 04:08 ShaunaDorothy El enfoque marxista de la liberación de la mujer - El comunismo y la familia ( 1 - 2 ) (Mayo de 2016)

https://archive.is/7HsFd
Espartaco No. 45 Mayo de 2016
En la Declaración de principios y algunos elementos de programa, la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista) expone nuestra tarea de “construir partidos leninistas como secciones nacionales de una internacional centralista-democrática cuyo propósito es dirigir a la clase obrera a la victoria mediante revoluciones socialistas a través del mundo” (Spartacist [Edición en español] No. 29, agosto de 1998). Sólo mediante la toma del poder podrá el proletariado acabar con el capitalismo como sistema y abrir el camino hacia un mundo sin explotación ni opresión. Crucial para esta perspectiva es la lucha por la emancipación de la mujer, cuya opresión se remonta al comienzo de la propiedad privada y no podrá ser eliminada sin la abolición de la sociedad de clases.
La Declaración explica que nuestra meta en última instancia es la creación de una sociedad nueva, una sociedad comunista:
“La victoria del proletariado a escala mundial pondría una abundancia material inimaginable al servicio de las necesidades humanas, sentaría las bases para la eliminación de las clases sociales y la erradicación de la desigualdad social basada en el sexo, y la abolición misma del significado social de la raza, nacionalidad o etnia. Por primera vez, la humanidad tomará las riendas de la historia y controlará su propia creación, la sociedad, llevando a una emancipación jamás imaginada del potencial humano, y a una ola monumental de avance de la civilización. Sólo entonces será posible realizar el desarrollo libre de cada individuo como la condición para el desarro- llo libre de todos”.
La mayoría de las organizaciones que se hacían llamar marxistas solían aceptar la meta de una sociedad comunista, aunque no coincidieran en nada más. Pero desde el colapso de la Unión Soviética en 1991-1992 esto ya no es así. Sólo la LCI se adhiere a la perspectiva del comunismo mundial que expusieron por primera vez Karl Marx y Friedrich Engels.
Este clima ideológico de la “muerte del comunismo” ha llevado a que prevalezcan nociones falsas y estrechas de lo que es el marxismo. En la conciencia popular, el comunismo ha quedado reducido a la nivelación económica (igualdad en un nivel bajo de ingreso y de consumo) bajo la propiedad estatal de los recursos económicos. Por el contrario, la base material para el cumplimiento del programa marxista es la superación de la escasez económica mediante el aumento progresivo de la productividad del trabajo. Para realizarse plenamente, ello exige varias generaciones de desarrollo socialista basado en una economía colectivizada a escala mundial. Así, se desarrollará una sociedad en la que el estado (aparato coercitivo especial que defiende el orden de la clase dominante a través de destacamentos de hombres armados) se habrá extinguido, la filiación nacional habrá desaparecido y la institución de la familia —principal fuente de la opresión de la mujer— habrá sido remplazada por medios colectivos para cuidar y socializar a los niños y por la más amplia libertad en las relaciones sexuales.
El marxismo y la “naturaleza humana”
En el pasado, los intelectuales que consideraban semejante sociedad indeseable y/o imposible, no dejaban de reconocer que era eso lo que los marxistas llamaban comunismo. Por ejemplo, en El malestar en la cultura (1930), una exposición popular de su concepción del mundo, Sigmund Freud ofrece una breve crítica del comunismo. No hay evidencia de que haya estudiado las obras de Marx y Engels ni de que haya leído las de V.I. Lenin y otros líderes bolcheviques. Su comprensión (e incomprensión) del comunismo le era común a muchos intelectuales europeos y estadounidenses de su tiempo, independientemente de sus convicciones políticas.
Freud basaba su crítica del comunismo en el punto de vista de que “la tendencia agresiva es una disposición instintiva innata y autónoma del ser humano” y concluía que el proyecto comunista de una sociedad armoniosa contravenía la naturaleza humana:
“No me concierne la crítica económica del sistema comunista; no me es posible investigar si la abolición de la propiedad privada es oportuna y conveniente; pero, en cambio, puedo reconocer como vana ilusión su hipótesis psicológica. Es verdad que al abolir la propiedad privada se sustrae a la agresividad humana uno de sus instrumentos, sin duda uno muy fuerte, pero de ningún modo el más fuerte de todos. Sin embargo, nada se habrá modificado con ello en las diferencias de poderío y de influencia que la agresividad aprovecha para sus propósitos; tampoco se habrá cambiado la esencia de ésta... Si se eliminara el derecho personal a poseer bienes materiales, aún subsistirían los privilegios derivados de las relaciones sexuales, que necesariamente deben convertirse en fuente de la más intensa envidia y de la más violenta hostilidad entre los seres humanos, equiparados en todo lo restante. Si también se aboliera este privilegio, decretando la completa libertad de la vida sexual, suprimiendo, pues, la familia, célula germinal de la cultura, entonces, es verdad, sería imposible predecir qué nuevos caminos seguiría la evolución de ésta; pero cualesquiera que ellos fueren, podemos aceptar que las inagotables tendencias intrínsecas de la naturaleza humana tampoco dejarían de seguirlos”.
Freud entendía correctamente que en la visión comunista de la sociedad futura la familia se habrá extinguido y habrá una “completa libertad de la vida sexual”. La visión de Freud era incorrecta en tanto que los marxistas reconocen que la familia no puede simplemente abolirse; sus funciones necesarias, especialmente la crianza de la siguiente generación, deben ser remplazadas por medios socializados de cuidado infantil y trabajo doméstico.
Si bien Freud ya no tiene la autoridad ideológica que solía tener, la idea de que la “naturaleza humana” hace imposible un mundo comunista sigue siendo común, aunque los argumentos específicos puedan diferir. Los marxistas, en cambio, insistimos en que es la escasez material lo que da lugar a las salvajes reyertas por los recursos escasos. Es por ello que el comunismo es concebible sólo con un nivel sin precedentes de abundancia material, acompañado de un inmenso salto en el nivel cultural de la sociedad. Es la existencia de las clases, actualmente en la forma de un orden capitalista-imperialista obsoleto, lo que infesta a la sociedad humana con brutalidad y violencia. Como escribió el autor marxista Isaac Deutscher en “Sobre el hombre socialista” (1966): “utilizan el homo homini lupus [el hombre es el lobo del hombre] como grito de guerra contra el progreso y el socialismo y agitan al espantajo del eterno lupus humano en provecho del verdadero y sanguinario lupus del imperialismo contemporáneo”.
Para Freud, la “agresión innata” de las relaciones sexuales era el problema con la naturaleza humana. ¿Cuál es la realidad? La patología social asociada a lo que Freud percibía como rivalidad sexual tendría poca razón de ser en una sociedad comunal plenamente libre en la que la vida sexual fuera independiente del acceso al alimento, la vivienda, la educación y demás necesidades y comodidades cotidianas. Cuando la familia se haya extinguido junto con las clases y el estado, la crianza comunal que la remplace llevará a una nueva sicología y cultura entre la gente que crezca en esas condiciones. Los valores sociales patriarcales —“mi” mujer, “mis” hijos— se desvanecerán junto con el sistema opresivo que los genera. La relación de los niños entre sí y con las personas que les enseñan y guían serán multilaterales, complejas y dinámicas. Es la institución de la familia lo que ata al sexo y al amor a la propiedad, con todo lo que salga de la camisa de fuerza de la monogamia heterosexual considerado “pecado”.
La familia bajo el capitalismo es el principal mecanismo de la opresión de la mujer y de la juventud, atada por innumerables lazos interrelacionados con las operaciones básicas de la economía de “libre mercado”. La familia, el estado y la religión organizada conforman un tripié de opresión en el que se sostiene el orden capitalista. En los países del Tercer Mundo, el atraso y la pobreza arraigados, promovidos por la dominación imperialista, conducen a prácticas horriblemente opresivas como el velo, el precio de la novia y la mutilación genital femenina.
En las sociedades capitalistas avanzadas, como la estadounidense, podría pensarse que la gente lleva una vida complicada, más parecida a las presentadas en programas de televisión como Modern Family o Transparent que a la comedia de los años cincuenta Papá lo sabe todo. Sin embargo, las decisiones personales de la gente están constreñidas por la ley, la economía y los prejuicios de la sociedad de clases; esto es especialmente cierto en el caso de la clase obrera y los pobres. Remplazar la familia por instituciones colectivas es el aspecto más radical del programa comunista, y el que traerá los cambios más profundos y drásticos en la vida cotidiana, incluida la de los niños.
Nuestros oponentes en la izquierda y la cacería de brujas antisexo
En la actualidad, la visión de una sociedad sin la institución opresiva de la familia ya no puede hallarse en la gran mayoría de los que dicen estar por el marxismo, el socialismo o la liberación de la mujer. Hace ya décadas que los estalinistas, con su dogma antimarxista del “socialismo en un solo país”, renunciaron al entendimiento de que era necesaria una sociedad socialista global para conseguir la plena liberación humana, incluyendo la de la mujer. Una consecuencia de ello fue la rehabilitación estalinista de la opresiva familia como un pilar “socialista”. En “La Revolución Rusa y la emancipación de la mujer” (Spartacist [Edición en español] No. 34, noviembre de 2006), tratamos esta cuestión a profundidad.
Hoy, otros supuestos marxistas, entre ellos algunos que afirman ser trotskistas, simplemente siguen la doctrina feminista liberal (burguesa) prevaleciente en cuanto a la liberación de la mujer, apoyando implícitamente a las instituciones de la familia y el estado burgués. Un ejemplo de ello lo dan las reacciones histéricas de nuestros oponentes ante nuestra defensa de los derechos de la North American Man/Boy Love Association (Asociación Norteamericana de Amor entre Hombres y Muchachos, NAMBLA), que está por la legalización del sexo consensual entre hombres y muchachos, así como de otros perseguidos por su “depravación” sexual. La LCI se ha opuesto consistentemente a la intervención del gobierno en la vida privada y exige derogar todas las leyes contra los “crímenes sin víctimas” consensuales, como la prostitución, el consumo de drogas y la pornografía.
Los aullidos de muchos radicales y feministas contra NAMBLA expresan los “valores familiares” que impulsan los políticos e ideólogos burgueses. Durante décadas, la reacción antisexo patrocinada por el gobierno ha tomado varias formas: el prejuicio fanático antigay, una cacería de brujas contra los trabajadores de las guarderías, la prohibición de que se distribuyan entre adolescentes anticonceptivos e información sobre el control de la natalidad, y el encarcelamiento de “desviados”. Este asalto reaccionario estuvo acompañado por terrorismo extralegal, como las bombas en las clínicas de aborto. Gran parte de esta persecución busca fortalecer al estado burgués en su regulación de la población y difundir el pánico como una distracción de la verdadera brutalidad de la vida en esta sociedad retorcida, cruel, prejuiciosa y racista.
En artículos anteriores, hemos explorado algunas de las ambigüedades de la sexualidad en una sociedad donde las deformidades de la desigualdad de clase y de la opresión racial y sexual pueden producir mucho sufrimiento personal y cosas desagradables. Hemos afirmado que, mientras que el abuso infantil es un crimen horrendo y cruel, muchos encuentros sexuales ilegales son totalmente consensuales y no producen por sí mismos ningún daño. La mezcolanza deliberada de todo lo que vaya desde las caricias mutuas entre hermanos hasta la violación horrenda de un niño pequeño por parte de un adulto crea un clima social de histeria antisexo en el que los perpetradores de la violencia real contra los niños a menudo quedan impunes. Hemos señalado que las proclividades sexuales de las especies gregarias de mamíferos como el Homo sapiens claramente no encajan en la rígida monogamia heterosexual decretada por la moral burguesa.
Como medida básica de defensa frente a la persecución estatal de los jóvenes que quieren tener sexo (así sea sexting), nos oponemos a las reaccionarias leyes de la “edad de consentimiento”, con las que el estado decreta cierta edad arbitraria a partir de la cual permite el sexo, sin importarle que dicha edad cambie con el tiempo y varíe de un estado a otro en EE.UU. Al tratar esas cuestiones, nos ubicamos firmemente en oposición al estado capitalista y todos sus esfuerzos por reforzar y sostener el orden burgués explotador. Ésa es la aplicación, bajo las actuales circunstancias, de nuestra meta de la libertad sexual para todos, incluyendo a los niños y los adolescentes, en un futuro comunista. Esto tiene una importancia particular para los jóvenes adultos, de los que se espera que pasen los años que siguen a la pubertad bajo el yugo de la dependencia de sus padres. Llamamos por estipendios plenos para todos los estudiantes como parte de nuestro programa por una educación gratuita y de calidad para todos, para que los jóvenes puedan ser genuinamente independientes de sus familias.
Por el contrario, la International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional) se niega a llamar por la abolición de las leyes de la edad de consentimiento actuales. En un artículo titulado “Youth, Sexuality and the Left” [La juventud, la sexualidad y la izquierda], la dirigente de la ISO Sherry Wolf blande su pica contra el partidario de NAMBLA David Thorstad por ser “el más ardiente y añejo defensor de la pederastia en la izquierda” (socialistworker.org, 2 de marzo de 2010). Wolf cita su propio libro Sexuality and Socialism: History, Politics and Theory of LGBT Liberation (Sexualidad y socialismo: Historia, política y teoría de la liberación LGBT, Haymarket Books, 2009): “Un consentimiento genuino, libre de la desigualdad de poder, no puede dárselo un niño a un hombre de 30”. El artículo de Wolf continúa: “En nuestra sociedad, las relaciones entre adultos y niños no son las de individuos iguales en lo emocional, lo físico, lo social ni lo económico. Los niños y los púberes no tienen la madurez, la experiencia ni el poder para tomar decisiones realmente libres respecto a sus relaciones con adultos. Sin eso, no puede haber consentimiento genuino”.
¿“Decisiones realmente libres”? Pocas relaciones entre adultos cumplirían con esta definición de consentimiento. En los hechos, Wolf pone a los jóvenes menores de 18 años y a sus parejas a merced del estado burgués. El único principio guía para toda relación sexual debería ser el consentimiento efectivo —es decir, el acuerdo y entendimiento mutuo entre todas las partes involucradas— independientemente de la edad, el género o la preferencia sexual.
El que la ISO abandone a los jóvenes al opresivo status quo sexual refleja su acomodación a los prejuicios del orden capitalista y las actitudes atrasadas de la población en general. En última instancia, viene de la vieja oposición de la ISO a toda perspectiva de movilización revolucionaria de la clase obrera hacia la toma del poder y la creación de un estado obrero —la dictadura del proletariado— que abra el camino hacia una sociedad comunista. Para la ISO, el socialismo es más o menos la aplicación acumulada de la “democracia” a todos los sectores oprimidos, entre los cuales la clase obrera es simplemente uno más. La ISO procura presionar a los capitalistas para que reformen su sistema de explotación. Su perspectiva de la liberación de la mujer refleja la misma fe conmovedora en las fuerzas de la reforma.
Por qué los marxistas no somos feministas
Cosa interesante, en los últimos años la ISO ha estado discutiendo en las páginas de su periódico, el Socialist Worker, acerca de las teorías sobre la liberación de la mujer. Parece ser que su motivación es el deseo de abandonar su postura anterior de oposición al feminismo como una ideología burguesa, para poder adoptar activamente la etiqueta de feminista o “feminista socialista”. Por ejemplo, en una charla de la conferencia Social-ism de la ISO en 2013 (publicada en “Marxism, Feminism and the Fight for Liberation” [Marxismo, feminismo y la lucha por la liberación], socialistworker.org, 10 de julio de 2013), Abbie Bakan sugirió: “La afirmación teórica de que hay bases para un enfoque marxista coherente que esté por la ‘liberación de la mujer’, pero contra el ‘feminismo’, carece de sentido”. (Hasta marzo de ese año, Bakan había sido una destacada partidaria de los International Socialists [Socialistas Internacionales] de Canadá, primos políticos de la ISO.)
La reciente adopción teórica explícita por parte de la ISO del “feminismo socialista” no es más que otra cubierta para el mismo contenido liberal. Sin embargo, nos ofrece la oportunidad de reafirmar la vieja posición marxista respecto a la familia y enfatizar que la emancipación de la mujer es fundamental para la revolución socialista e inseparable de ella. Contra lo que dice la ideología feminista, la plena igualdad legal no basta para superar la opresión de la mujer, que está profundamente enraizada en la familia y la propiedad privada.
Como siempre hemos enfatizado, marxismo y feminismo son viejos enemigos políticos. Eso requiere una explicación. En Estados Unidos y otros lugares se ha vuelto común aplicar el término “feminista” a quienes piensan que hombres y mujeres deberían ser iguales. Sin embargo, al lidiar con la desigualdad, el feminismo acepta los confines de la sociedad capitalista existente. Como ideología, el feminismo nació a finales del siglo XIX, reflejando las aspiraciones de una capa de mujeres burguesas y pequeñoburguesas que reclamaban sus prerrogativas de clase: derecho a la propiedad y a la herencia, acceso a la educación y las profesiones, y derecho al voto. Los marxistas buscamos mucho más que esta limitada idea de “igualdad de género”.
Los marxistas reconocemos que la liberación de la mujer no puede ocurrir sin la liberación de toda la raza humana de la explotación y la opresión: ése es nuestro fin. Hace bastante más de un siglo August Bebel, el dirigente histórico del Partido Socialdemócrata de Alemania, lo explicó claramente en su libro La mujer y el socialismo (1879), un clásico marxista. Reeditada varias veces, esta obra fue leída por millones de obreros de distintas generaciones antes de la Primera Guerra Mundial. La riqueza de su visión de la emancipación de la mujer no puede hallarse en ninguno de los escritos de la ISO al respecto:
“[La mujer] elegirá para su actividad los terrenos que correspondan a sus deseos, inclinaciones y disposiciones y trabajará en las mismas condiciones que el hombre. Lo mismo que todavía será obrera práctica en cualquier oficio, durante otra parte del día será educadora, maestra, enfermera, y durante otra parte ejercitará cualquier arte o ciencia y cumplirá en una cuarta parte cualquier función administrativa”.
—La mujer y el socialismo (Ediciones de Cultura Popular, 1978)
Lo que es especialmente significativo de la descripción que hace Bebel de la naturaleza emancipadora del trabajo en la sociedad socialista es que se aplica igualmente a los hombres. Eso apunta al núcleo del motivo por el que marxismo y feminismo son mutuamente excluyentes y de hecho antagónicos. Los feministas consideran que la división básica de la sociedad es entre hombres y mujeres, mientras que los socialistas reconocemos que los obreros de ambos sexos deben luchar juntos para acabar con la opresión y la explotación que sufren por parte de la clase capitalista.
Marx desvirtuado
En su giro teórico a favor del “feminismo socialista”, la ISO está promoviendo el libro Marxism and the Oppression of Women: Toward a Unitary Theory (Marxismo y la opresión de la mujer: Hacia una teoría unitaria, Haymarket Books, 2013) de Lise Vogel. Publicado originalmente en 1983, el libro se reeditó como parte de la serie Historical Materialism con una introducción encomiástica de dos académicos canadienses partidarios del ultrarreformista New Socialist Group (Nuevo Grupo Socialista). Incluso hace 30 años, el medio “feminista socialista” al que se dirige Vogel ya se había disuelto en la nada. Pero, dado que Vogel pretende representar un polo marxista dentro del movimiento o corriente intelectual “socialfeminista”, hoy a la ISO le cuadra promover su libro.
En la sección introductoria del libro, Vogel se deslinda ecuánimemente tanto de los feministas no marxistas como de los marxistas no feministas. Se fija como su tarea principal analizar el carácter de la opresión de la mujer dentro de la estructura y dinámica del sistema económico capitalista. Su tratamiento de Marx y Engels es confuso, contradictorio y rimbombante. Se enfoca principalmente en la relación entre el trabajo doméstico y la reproducción generacional de la fuerza de trabajo. Para Vogel, la opresión de la mujer se reduce estrechamente al trabajo doméstico (no pagado). Afirmando explícitamente que “la categoría de ‘la familia’...es insuficiente como punto de partida analítico”, Vogel pasa por alto las cuestiones más amplias del papel de la familia en la opresión de la mujer y los niños y su importancia como sostén clave del orden capitalista. La familia sirve para atomizar a la clase obrera y propagar el individualismo burgués como barrera a la solidaridad de clase.
Su concepción estrecha de la opresión de la mujer no impide a Vogel calumniar a Engels como “determinista económico”. Simplemente deja de lado los aspectos culturales y sociales incluidos en la riqueza de los argumentos que Engels presenta en El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884). Para tomar un ejemplo, Vogel se queja de que Engels “no vincula claramente el desarrollo de una esfera especial relacionada a la reproducción de la fuerza de trabajo con el surgimiento de la sociedad de clases o quizá la sociedad capitalista”. Aparentemente, esto significa que Engels no muestra cómo el surgimiento de la sociedad de clases llegó a pesar sobre el papel de la mujer en la crianza de los hijos. Esto simplemente no es verdad.
En El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, Engels describe cómo la familia se originó en el neolítico cuando la sociedad se dividió en clases por vez primera. Apoyándose en la información disponible en aquella época, Engels se basó mucho en el trabajo pionero de Lewis Henry Morgan entre los iroqueses del norte del estado de Nueva York para entender las sociedades primitivas sin clases. Engels describió cómo la invención de la agricultura creó un excedente social que permitió, por primera vez, el desarrollo de una clase dominante ociosa que vivía del trabajo ajeno. La familia, específicamente la monogamia de la mujer, fue necesaria para asegurar la transmisión ordenada de la propiedad y el poder a los herederos del patriarca, la siguiente generación de la clase dominante. Si bien es mucho lo que se ha descubierto sobre las primeras etapas de la sociedad humana desde tiempos de Engels, su entendimiento fundamental ha resistido la prueba del tiempo.
Vogel no analiza la función social de la familia para la clase obrera bajo el capitalismo, donde sirve para criar a la siguiente generación de esclavos asalariados. En El capital, Marx explicó que el costo de la fuerza de trabajo está determinado por el costo de manutención y reproducción del obrero: sus gastos cotidianos, su capacitación y el sostén de su pareja y sus hijos. Para aumentar la ganancia, los capitalistas buscan bajar el costo del trabajo: no sólo de los salarios que pagan a los bolsillos de los obreros, sino también de los servicios como la educación y la salud públicas, que son necesarios para la manutención del proletariado.
El feminismo a veces critica algunos aspectos de la familia, pero en general sólo para quejarse de los “roles de género”, como si el problema fuera una discusión sobre el estilo de vida respecto a quién debe lavar los platos o darle al bebé su mamila. El problema es la institución de la familia, que integra a la gente a la sociedad desde la infancia de manera que acate ciertas normas, respete a la autoridad y desarrolle los hábitos de obediencia y deferencia que son tan útiles a la obtención de ganancias por parte de los capitalistas. La familia le es invaluable a la burguesía como reserva de pequeña propiedad privada y en algunos casos de pequeña producción, operando como freno ideológico a la conciencia social. Vogel pasa por alto estas cuestiones y se enfoca estrictamente en el “trabajo doméstico” no pagado de la mujer.
El fin último
La posición de Vogel es incluso más débil en lo que toca al fin último de la liberación de la mujer. Esto se ve especialmente en lo que no dice. Vogel divorcia la emancipación de la mujer de la superación de la escasez económica y del remplazo del trabajo enajenado —tanto en la fábrica como en el hogar— por el trabajo creativo y gratificante. Tanto el fin último de una sociedad comunista como los medios básicos para lograrlo quedan fuera de los confines intelectuales del “feminismo socialista” de Vogel.
Cuando Marx y Engels explicaron que suscribían un entendimiento materialista de la sociedad y del cambio social, no se referían sólo al capitalismo y las sociedades de clase anteriores (como el feudalismo). También proporcionaron un entendimiento materialista de la futura sociedad sin clases. De hecho, ésa era su diferencia fundamental con las principales corrientes socialistas de principios del siglo XIX —los owenistas, fourieristas y saint-simonianos— como las resumió Engels en Del socialismo utópico al socialismo científico (originalmente parte de su polémica de 1878, Anti-Dühring). Marx y Engels reconocían que una sociedad socialista —entendida como la etapa inicial del comunismo— requeriría un nivel de productividad del trabajo muy superior incluso a la de los países capitalistas más avanzados de hoy. Esto se logrará mediante una expansión continua del conocimiento científico y su aplicación tecnológica.
Vogel no comparte esa concepción. Esto queda particularmente claro en su análisis de los primeros años de la Rusia soviética. Expresando un gran aprecio del entendimiento que tenía Lenin de la opresión de la mujer y de su compromiso por superarla, cita con aprobación un discurso de 1919, “Las tareas del movimiento obrero femenino en la República Soviética”:
“Todas ustedes saben que incluso cuando las mujeres gozan de plenos derechos, en la práctica siguen esclavizadas, porque todas las tareas domésticas pesan sobre ellas. En la mayoría de los casos las tareas domésticas son el trabajo más improductivo, más embrutecedor y más arduo que pueda hacer una mujer. Es un trabajo extraordinariamente mezquino y no incluye nada que de algún modo pueda contribuir al desarrollo de la mujer.
“En la prosecución del ideal socialista, queremos luchar por la realización total del socialismo, y se abre aquí un amplio campo de acción para la mujer. Realizamos ahora serios preparativos a fin de desbrozar el terreno para la construcción del socialismo, pero la construcción del socialismo comenzará sólo cuando hayamos logrado la completa igualdad de la mujer, y cuando acometamos las nuevas tareas junto con la mujer, que habrá sido liberada del trabajo mezquino, embrutecedor, improductivo”.
Vogel presenta equivocadamente a Lenin como una voz solitaria clamando en el desierto e implica que el principal obstáculo para superar la opresión de la mujer en los primeros años de la Rusia soviética era ideológico: las generalizadas actitudes patriarcales entre los hombres de la clase obrera y el campesinado combinadas con una supuesta indiferencia por la liberación de la mujer entre los cuadros, mayoritariamente varones, del Partido Bolchevique. Vogel escribe:
“Los señalamientos de Lenin respecto al machismo nunca tomaron forma programática, y la campaña contra el atraso ideológico masculino nunca pasó de ser un tema menor en la práctica bolchevique. Sin embargo, sus observaciones sobre el problema representaron una admisión extremadamente inusual de la seriedad del mismo... Las contribuciones teóricas de Lenin no lograron dejar una impresión duradera”.
De hecho, el gobierno soviético realizó enormes esfuerzos para aliviar a la mujer obrera de la carga del trabajo doméstico y la crianza de niños mediante el establecimiento de cocinas comunales, lavanderías, guarderías, etc. Tanto los bolcheviques como la Internacional Comunista establecieron departamentos especiales para el trabajo entre las mujeres. Durante los primeros años del estado obrero soviético, el Zhenotdel estuvo activo tanto en las regiones europeas como en las del Asia Central.
Los límites de las medidas liberadoras del gobierno comunista bajo V.I. Lenin y León Trotsky no fueron ideológicos, sino producto de condiciones objetivas: la pobreza de recursos materiales, agravada por años de guerra imperialista y guerra civil. En un ensayo de 1923 titulado “De la vieja a la nueva familia”, incluido en la compilación de 1924 Problemas de la vida cotidiana (una obra que Vogel no menciona siquiera), Trotsky explicó:
“En principio, la preparación material de las condiciones para un nuevo modo de vida y una nueva familia no puede separarse tampoco del trabajo de la construcción socialista. El estado de los trabajadores necesita mayor prosperidad con el fin de que le sea posible tomar seriamente en sus manos la educación pública de los niños y aliviar asimismo a la familia de los cuidados de la limpieza y la cocina. La socialización de la familia, del manejo de la casa y de la educación de los niños no será posible sin una notable mejoría de toda nuestra economía. Necesitamos una mayor proporción de formas económicas socialistas. Sólo bajo tales condiciones, podremos liberar a la familia de las funciones y cuidados que actualmente la oprimen y desintegran. El lavado debe estar a cargo de una lavandería pública, la alimentación a cargo de comedores públicos, la confección del vestido debe realizarse en los talleres. Los niños deben ser educados por excelentes maestros pagados por el estado y que tengan una real vocación para su trabajo”.
La escasez material fue fuente de otro ámbito importante de desigualdad entre los hombres y las mujeres en los primeros años de la Rusia soviética (y por extensión en todo estado obrero económicamente atrasado). Se trata de la escasez de la mano de obra altamente calificada que requiere conocimientos y capacidades técnicas avanzados. A los obreros industriales calificados y los miembros de la intelectualidad técnica (ingenieros, arquitectos, etc.) había que pagarles salarios más altos que a los obreros no calificados, aunque la diferencia era mucho menor que en los países capitalistas. Este sector mejor pagado de la fuerza de trabajo, heredado del pequeño sector capitalista moderno de la Rusia zarista, era predominantemente masculino. Aunque se hicieron esfuerzos dirigidos a corregir esto, al joven estado obrero le faltaban los recursos materiales para educar y entrenar a las mujeres para que se volvieran maquinistas e ingenieras en cantidades suficientes a fin de superar el predominio masculino del trabajo calificado.
El libro de Vogel concluye con una proyección de cómo será la transición al comunismo tras el derrocamiento del capitalismo:
“Ante la terrible realidad de la opresión de la mujer, los socialistas utópicos del siglo XIX llamaron por la abolición de la familia. Todavía hoy, su drástica exigencia sigue teniendo adeptos entre los socialistas. En cambio, el materialismo histórico plantea la difícil cuestión de reducir y redistribuir simultáneamente el trabajo doméstico conforme éste se va transformando en un componente integral de la producción social en la sociedad comunista. Así como en la transición socialista ‘el estado no es “abolido”, sino que se extingue’, así también el trabajo doméstico debe extinguirse. Por lo tanto, durante la transición al comunismo una administración adecuada del trabajo doméstico y el trabajo femenino será un problema clave de la sociedad socialista, pues sólo sobre esta base pueden establecerse y conservarse las condiciones económicas, políticas e ideológicas de la verdadera liberación de la mujer. En el proceso, la familia, en su forma histórica particular como una unidad social basada en el parentesco para la reproducción de fuerza de trabajo explotable en la sociedad de clases, también se extinguirá, y con ella tanto las relaciones familiares patriarcales como la opresión de la mujer” [énfasis en el original].
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/45/familia.html
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2016.03.04 10:48 EDUARDOMOLINA PACTO PSOE-CIUDADANOS. APUNTALANDO EL RÉGIMEN.- Diego Jimenez.- tercerainformación.es

http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article99828
"
He leído, con cierto detenimiento, las 67 páginas en las que se contiene el Acuerdo PSOE-Ciudadanos suscrito hace unos días con todo boato en dependencias del Congreso por los líderes de ambos partidos. Al hacerlo, me movía no sólo la curiosidad, sino la necesidad de constatar que las críticas vertidas por la izquierda tenían fundamento. Tras ojear el texto, con un total de casi 200 medidas en siete capítulos, he de decir que coincido con quienes afirman que contiene algunos avances. Pero, al ser el resultado de una transacción, con indudables concesiones a la derecha política y económica, a la Troika y a las instancias comunitarias, el documento está muy lejos de constituirse en una herramienta para el cambio.
Es imposible resumir en los límites de un artículo como éste el conjunto de medidas más polémicas. Trataré de comentar algunas. 1. No se suprimen las reformas laborales del PP y PSOE. En lugar de eso, junto a las antiguas modalidades de contratación laboral se añade la figura del contrato estable y protegido, una nueva versión del contrato temporal que hace posible el despido durante el primer año con una indemnización de 12 días, y de 16 días durante el segundo. 2. En Educación, no se deroga la LOMCE. Tampoco se dice nada del decreto 3+2 en enseñanzas universitarias, lo que ha enervado los ánimos de los estudiantes, que han anunciado huelga para el mes de abril. 3. Respecto a la lucha contra las desigualdades y la protección social, se aboga por un polémico complemento salarial garantizado. En referencia a los desahucios, nada se dice de la dación en pago. Se anuncia una exigua subida del Salario Mínimo Interprofesional en un 1%. Se mantiene el copago farmacéutico. 4. En el capítulo referido a las reformas del sistema democrático y la lucha contra la corrupción, junto a indudables avances (se habla de constituir una Oficina Anticorrupción) se detecta una tibieza en la solución de temas tan espinosos como el del cese de altos cargos, concejales y parlamentarios, que sólo se producirá cuando se les abra juicio oral. 5. En la reforma constitucional, junto a asuntos menos comprometidos como el de eliminar la prevalencia masculina en la línea de sucesión a la Corona, se expresa una clara negativa al referéndum de autodeterminación en cualquiera de los territorios del Estado, solución drástica que se trata de compensar con la más que calculada indefinición en lo referente a la reforma del Título VIII de la Constitución, pues aunque se habla de suprimir las diputaciones provinciales, se detectan pocos avances para la articulación federal del Estado.
Pero, además, en el Acuerdo, hay viejas reivindicaciones de la izquierda que ni siquiera se citan. 1. A pesar de la gravedad de la crisis, no hay un Plan de Emergencia Social. 2. Con una clara concesión a Bruselas, la Troika y Angela Merkel, en materia fiscal no se deroga el artículo 135 de la Constitución (que, como es sabido, supedita la prestación de servicios al pago de la Deuda); antes al contrario, el Gobierno mantendrá un fuerte compromiso con la estabilidad presupuestaria y el cumplimiento del Pacto de Estabilidad de la UE. Y la propuesta de reducción del IRPF que pagan los ciudadanos y ciudadanas se aplaza hasta que lo permitan las disponibilidades presupuestarias. 3. Se habla de retocar de nuevo el Código Penal pero no de derogar la Ley Mordaza. 4. En política exterior, no hay referencias expresas a exigencias inaplazables a temas como el TTIP, que estos días se negocia secretamente en Bruselas. Se hace escaso énfasis en la solución de la grave crisis migratoria que está poniendo en cuestión los cimientos constitutivos de la UE. Respecto a las crisis de Siria y Afganistán, lejos del antimilitarismo y pacifismo que han sido las señas de identidad de la izquierda, el acuerdo cita la necesidad de «intervenciones específicas frente a potenciales amenazas fuera de nuestras fronteras», además de apoyar la coalición global contra el ISIS. 5. En libertad religiosa, nada se dice de denunciar los Acuerdos con el Vaticano de enero de 1979, y sí de la revisión de los mismos para establecer un nuevo marco de relación Iglesia-Estado.
Escribo estas líneas antes de que se haya producido la consulta del PSOE a las bases del partido. Además de que coincido con José Antonio Pérez Tapias en que esta vaga pregunta no tiene sentido a posteriori de la firma del Pacto, creo que este documento, una concesión al neoliberalismo imperante en España y Europa, es una operación cosmética, un lavado de cara y un apuntalamiento de un régimen, el nacido en 1978, que se resiste a desaparecer.
Soy de los que piensan que, fracasada con seguridad la investidura de Pedro Sánchez (cuando estas líneas vean la luz estaremos asistiendo al primer ’asalto’), estamos abocados a nuevas elecciones el 26 de junio. Es pronto. Pero la izquierda del PSOE está obligada a tender puentes para superar en un futuro próximo, en la calle y en las urnas, las limitaciones de este partido."
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2015.03.02 11:29 fl0g0n Hablandomalyrapido.Condoshuevines. 27-02-2015 La campaña contra PODEMOS pone en evidencia al sistema. El mundo al revés.

Hablandomalyrapido.Condoshuevines.
27-02-2015. jose lopez sanchez. Rebelión.
La campaña contra PODEMOS pone en evidencia al sistema El mundo al revés.
Como era previsible, la casta no se iba a quedar de brazos cruzados, viendo la fulgurante ascensión de la nueva formación política PODEMOS. Desde hace varios meses muchos políticos y periodistas, de los grandes medios de comunicación (los cuales son un pilar esencial del sistema) se han dedicado insistentemente a difamar todo lo posible, a dicho partido político y sus cabezas visibles. Nunca se había visto en la historia reciente de España, tal campaña de caza de brujas. Ni nunca se había visto a un ciudadano, que no ostenta ningún cargo público de responsabilidad, ni lo ha ostentado, ni pretende ostentarlo, dar tantas explicaciones sobre su trabajo particular. ¡En un país donde la corrupción está a la orden del día, donde los corruptos y los responsables públicos apenas dan explicaciones, cuando las dan!
Es muy recomendable ver íntegramente la rueda de prensa, dada por Juan Carlos Monedero. Oyendo las preguntas que le hicieron la mayor parte de “periodistas”, uno puede deducir fácilmente que realmente no tienen nada contra él. Auténtica vergüenza da ver a semejantes “periodistas”, hacer las preguntas que hicieron, Monedero apenas podía contener la sonrisa ante alguna de ellas. Auténtica vergüenza da ver el doble rasero, de dichos profesionales de la prensa, cómo miran con lupa, las actividades laborales de un ciudadano, sin ninguna responsabilidad pública, mientras hacen la vista gorda con la corrupción a gran escala, de los responsables públicos. Aún no hemos visto al presidente del gobierno dar una rueda de prensa, que se precie, tal como ha hecho Monedero, aportando documentación, sin límites de preguntas, para explicar pormenorizadamente toda la trama de corrupción de su partido. Un partido que presuntamente ha tenido, una caja B de financiación ilegal durante años. Tan sólo alguna rueda de prensa sin preguntas, tras una pantalla de plasma, algo bastante habitual en este gobierno, tan sólo unas pocas preguntas pactadas, con algún diario cómplice, tan sólo respuestas evasivas. Por supuesto, nada de que algunos, de los “agraciados” por salir en la lista Falciani nos expliquen, por qué tienen su dinero en Suiza. No digamos ya en cuanto a la jefatura del Estado. No olvidemos que el Rey Juan Carlos I apareció, en la revista Forbes con una supuesta fortuna difícil de justificar, en base al sueldo recibido durante su reinado.
El gran problema para los “políticos” y “periodistas” de este país se llama PODEMOS. ¡Como si este país estuviera libre de problemas! El sistema se pone en evidencia. Y cada vez más. Es un deber inexcusable de todo ciudadano, aportar su grano de arena, para que nuestros conciudadanos, sean conscientes del sistema que tenemos, de la imperiosa necesidad y posibilidad de superarlo, con toda humildad pero también con insistencia. Cualquier ocasión debe ser aprovechada, por quienes intentamos cambiar las cosas.
Y es que vivimos en un mundo al revés. Quienes dan explicaciones no tendrían por qué hacerlo. Quienes deberían darlas no lo hacen. Quienes perdonan las grandes deudas con Hacienda a los grandes defraudadores, se dedican a usar el Estado para sus luchas políticas partidistas, acusando públicamente a un ciudadano de incumplir sus obligaciones tributarias, incumpliendo de paso la ley. Quienes exigen a los demás cumplimiento de la ley, la incumplen sistemáticamente a su antojo. Quienes ostentan más responsabilidad, son quienes menos responden. Quienes acusan a otros que no han gobernado, de cambiar su programa político, se han dedicado a incumplir el suyo al gobernar, de paso vaciando de contenido, a la escasa y pésima democracia que tenemos. Quienes se autoproclaman como demócratas, mandan apalear en las calles a pacíficos ciudadanos, que reivindican más y mejor democracia, o pan, trabajo y techo. Quienes pretenden advertirnos del peligro que se avecina, para la democracia, si votamos a PODEMOS, bien que se guardan de consultar, al pueblo sobre los asuntos más importantes, que le conciernen (reforma constitucional exprés, para priorizar el pago de la deuda, sobre los más elementales derechos humanos, Monarquía vs. República,…), le dan la mínima voz posible, voz que luego ni escuchan, pues la ley les permite incumplir el mandato popular, lo cual desvirtúa por completo, a la democracia, pues de qué sirve votar a alguien, si luego hace lo que le da la gana, si no responde por su mandato. Se rescata a la banca, mientras se desahucia a la ciudadanía. Se protege a los principales culpables, de las crisis, mientras se deja desvalidas a sus víctimas. Se hace pagar más impuestos, a los pobres que a los ricos, más a las personas físicas que a las jurídicas. Tenemos un sistema donde la gente, está al servicio de la economía en vez de al revés. Un sistema donde el poder político, es controlado por el poder económico en la sombra, parapetado tras el ídolo llamado “mercados”, en vez de al revés. Un sistema donde los gobiernos, se sirven del pueblo, en vez de servirlo. Una “democracia” donde se gobierna para ciertas minorías, en vez de para la mayoría. Una sociedad donde son los profesionales, más mediocres y obedientes los que ascienden. Etc., etc., etc.
Como bien decía Monedero, en la rueda de prensa, hemos llegado a tal punto de sinsentido que se necesitan jueces héroes, economistas héroes, militares héroes, políticos héroes, periodistas héroes (qué manera tan elegante de criticar, a los que tenía delante de sus narices), ciudadanos héroes,…, que se enfrenten al (des)orden establecido, para que las cosas, por lo menos, no degeneren demasiado. Es claro que se necesita un cambio profundo, radical, de raíz. El mundo debe ser puesto del revés, para que lo lógico sea lo normal, para que el sentido común, deje de ser el menos común de los sentidos.Y en ese cambio, debemos participar todos. Es una inmensa labor, que no puede ser llevada a cabo por cuatro personas.Nunca había tenido en mi vida más claro a quién votar en las próximas citas electorales. Tenemos que conseguir que la mayor parte de la gente lo tenga claro. Sólo el mundo podrá volver a ser puesto del revés si la mayoría de la gente que forma parte de él contribuye a ello. El mundo lo hacemos entre todos. No todos tenemos la misma responsabilidad, pero nadie está libre de culpa. Todos podemos hacer algo.
Enlace: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=195907&titular=el-mundo-al-rev%E9s-
Ver, oír, comprender y formar.
Un saludo y que no pare, que rule.
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2015.03.02 11:28 fl0g0n Hablandomalyrapido.Condoshuevines. 27-02-2015 La campaña contra PODEMOS pone en evidencia al sistema. El mundo al revés.

Hablandomalyrapido.Condoshuevines.
27-02-2015. jose lopez sanchez. Rebelión.
La campaña contra PODEMOS pone en evidencia al sistema El mundo al revés.
Como era previsible, la casta no se iba a quedar de brazos cruzados, viendo la fulgurante ascensión de la nueva formación política PODEMOS. Desde hace varios meses muchos políticos y periodistas, de los grandes medios de comunicación (los cuales son un pilar esencial del sistema) se han dedicado insistentemente a difamar todo lo posible, a dicho partido político y sus cabezas visibles. Nunca se había visto en la historia reciente de España, tal campaña de caza de brujas. Ni nunca se había visto a un ciudadano, que no ostenta ningún cargo público de responsabilidad, ni lo ha ostentado, ni pretende ostentarlo, dar tantas explicaciones sobre su trabajo particular. ¡En un país donde la corrupción está a la orden del día, donde los corruptos y los responsables públicos apenas dan explicaciones, cuando las dan!
Es muy recomendable ver íntegramente la rueda de prensa, dada por Juan Carlos Monedero. Oyendo las preguntas que le hicieron la mayor parte de “periodistas”, uno puede deducir fácilmente que realmente no tienen nada contra él. Auténtica vergüenza da ver a semejantes “periodistas”, hacer las preguntas que hicieron, Monedero apenas podía contener la sonrisa ante alguna de ellas. Auténtica vergüenza da ver el doble rasero, de dichos profesionales de la prensa, cómo miran con lupa, las actividades laborales de un ciudadano, sin ninguna responsabilidad pública, mientras hacen la vista gorda con la corrupción a gran escala, de los responsables públicos. Aún no hemos visto al presidente del gobierno dar una rueda de prensa, que se precie, tal como ha hecho Monedero, aportando documentación, sin límites de preguntas, para explicar pormenorizadamente toda la trama de corrupción de su partido. Un partido que presuntamente ha tenido, una caja B de financiación ilegal durante años. Tan sólo alguna rueda de prensa sin preguntas, tras una pantalla de plasma, algo bastante habitual en este gobierno, tan sólo unas pocas preguntas pactadas, con algún diario cómplice, tan sólo respuestas evasivas. Por supuesto, nada de que algunos, de los “agraciados” por salir en la lista Falciani nos expliquen, por qué tienen su dinero en Suiza. No digamos ya en cuanto a la jefatura del Estado. No olvidemos que el Rey Juan Carlos I apareció, en la revista Forbes con una supuesta fortuna difícil de justificar, en base al sueldo recibido durante su reinado.
El gran problema para los “políticos” y “periodistas” de este país se llama PODEMOS. ¡Como si este país estuviera libre de problemas! El sistema se pone en evidencia. Y cada vez más. Es un deber inexcusable de todo ciudadano, aportar su grano de arena, para que nuestros conciudadanos, sean conscientes del sistema que tenemos, de la imperiosa necesidad y posibilidad de superarlo, con toda humildad pero también con insistencia. Cualquier ocasión debe ser aprovechada, por quienes intentamos cambiar las cosas.
Y es que vivimos en un mundo al revés. Quienes dan explicaciones no tendrían por qué hacerlo. Quienes deberían darlas no lo hacen. Quienes perdonan las grandes deudas con Hacienda a los grandes defraudadores, se dedican a usar el Estado para sus luchas políticas partidistas, acusando públicamente a un ciudadano de incumplir sus obligaciones tributarias, incumpliendo de paso la ley. Quienes exigen a los demás cumplimiento de la ley, la incumplen sistemáticamente a su antojo. Quienes ostentan más responsabilidad, son quienes menos responden. Quienes acusan a otros que no han gobernado, de cambiar su programa político, se han dedicado a incumplir el suyo al gobernar, de paso vaciando de contenido, a la escasa y pésima democracia que tenemos. Quienes se autoproclaman como demócratas, mandan apalear en las calles a pacíficos ciudadanos, que reivindican más y mejor democracia, o pan, trabajo y techo. Quienes pretenden advertirnos del peligro que se avecina, para la democracia, si votamos a PODEMOS, bien que se guardan de consultar, al pueblo sobre los asuntos más importantes, que le conciernen (reforma constitucional exprés, para priorizar el pago de la deuda, sobre los más elementales derechos humanos, Monarquía vs. República,…), le dan la mínima voz posible, voz que luego ni escuchan, pues la ley les permite incumplir el mandato popular, lo cual desvirtúa por completo, a la democracia, pues de qué sirve votar a alguien, si luego hace lo que le da la gana, si no responde por su mandato. Se rescata a la banca, mientras se desahucia a la ciudadanía. Se protege a los principales culpables, de las crisis, mientras se deja desvalidas a sus víctimas. Se hace pagar más impuestos, a los pobres que a los ricos, más a las personas físicas que a las jurídicas. Tenemos un sistema donde la gente, está al servicio de la economía en vez de al revés. Un sistema donde el poder político, es controlado por el poder económico en la sombra, parapetado tras el ídolo llamado “mercados”, en vez de al revés. Un sistema donde los gobiernos, se sirven del pueblo, en vez de servirlo. Una “democracia” donde se gobierna para ciertas minorías, en vez de para la mayoría. Una sociedad donde son los profesionales, más mediocres y obedientes los que ascienden. Etc., etc., etc.
Como bien decía Monedero, en la rueda de prensa, hemos llegado a tal punto de sinsentido que se necesitan jueces héroes, economistas héroes, militares héroes, políticos héroes, periodistas héroes (qué manera tan elegante de criticar, a los que tenía delante de sus narices), ciudadanos héroes,…, que se enfrenten al (des)orden establecido, para que las cosas, por lo menos, no degeneren demasiado. Es claro que se necesita un cambio profundo, radical, de raíz. El mundo debe ser puesto del revés, para que lo lógico sea lo normal, para que el sentido común, deje de ser el menos común de los sentidos.Y en ese cambio, debemos participar todos. Es una inmensa labor, que no puede ser llevada a cabo por cuatro personas.Nunca había tenido en mi vida más claro a quién votar en las próximas citas electorales. Tenemos que conseguir que la mayor parte de la gente lo tenga claro. Sólo el mundo podrá volver a ser puesto del revés si la mayoría de la gente que forma parte de él contribuye a ello. El mundo lo hacemos entre todos. No todos tenemos la misma responsabilidad, pero nadie está libre de culpa. Todos podemos hacer algo.
Enlace: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=195907&titular=el-mundo-al-rev%E9s-
Ver, oír, comprender y formar.
Un saludo y que no pare, que rule.
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2015.01.12 15:35 dvdcnjtnr Pasado, presente y posible futuro de la Dependencia.

PASADO, PRESENTE Y POSIBLE FUTURO DE LA DEPENDENCIA.
1.- INTRODUCCIÓN HISTÓRICA.
Lo que conocemos por el nombre de “Dependencia”, y que hoy nos es tan visible a [email protected] a través de ONGs, Plataformas, etc., reconocida incluso con una legislación; hasta hace muy poco tiempo era algo inexistente para la mayoría de las personas, con la excepción de los que padecían algún tipo de dependencia, sus familiares y [email protected]
A lo largo de la historia, las personas dependientes han estado condenadas al sufrimiento, desprotección e incluso la muerte. De no ser por sentimientos como la caridad, la compasión o la empatía, entre otros, la situación de estas personas habría sido incluso peor. Las religiones en mayor o menor medida fueron las catalizadoras de esos sentimientos y buscaron, según qué cultura y periodo histórico, aliviar la situación de muchos de los “dependientes”. Aunque, sin embargo, para determinadas enfermedades psíquicas, y debido a la incomprensión de las mismas, la situación de esos pacientes fue muy dura. Con esto no pretendo justificar a nadie, sino que intento poner de relieve una realidad en su momento histórico.
La situación se mantiene prácticamente igual a lo largo del tiempo, y cuando se logran los avances científico-técnicos, se consigue aliviar, mejorar y aumentar la esperanza de vida de muchas de estas personas. Por ejemplo, las personas que sufrían Poliomielitis, muchas de ellas tenían graves secuelas motoras, la vacuna frente a esta enfermedad evitó las mismas. Aunque a día de hoy en muchos países del mundo sigue estando presente y la lucha contra ella continua.
Con la llegada de la Sanidad Pública y de la Seguridad Social, se consigue que todo el mundo tenga acceso a la protección sanitaria y no solo las clases dominantes. Pero, la situación de los dependientes y sus familiares, aunque ha cambiado, es evidentemente mejorable. Las ONGs, asociaciones, plataformas, y los Servicios Sociales Públicos son los que finalmente intentan mejorar la calidad de vida de estas personas y les ayudan a integrarse en la sociedad. Pero es entonces cuando sale a la luz la magnitud del problema de estas personas, y se aprecian sus dificultades sociales y económicas.
2.- LA SITUACIÓN ACTUAL.
La llamada popularmente como “Ley de la Dependencia” del presidente J.L. Rodríguez Zapatero aglutina a un conjunto de servicios y prestaciones destinados a la promoción de la autonomía personal, y a la protección y atención a las personas dependientes (que llegan a este estado por sufrir una enfermedad, un suceso que las incapacite, o por vejez).
Esta es una ley pionera en España, no se ha elaborado otra igual hasta ahora, y otorga muchos derechos y reconocimientos a este colectivo. Se la ha considerado el cuarto pilar en el que se apoya el “Estado del Bienestar”, siendo los otros 3 pilares: la sanidad, la educación y las pensiones (o prestaciones económicas de garantía de ingresos para la subsistencia).
Pero, no debemos olvidarnos del contexto económico vivido en el momento de su creación (año 2006). Gracias a la bonanza y el crecimiento económico continuo, se considera que la implantación de esta ley a nivel real, resultara ser de fácil ejecución.
Pero, la llegada de la crisis económica global, acaba provocando fuertes “recortes” en los Presupuestos Generales del Estado, y en los autonómicos (a donde se han producido transferencias en materia de sanidad, educación o dependencia entre otros). Ello se traduce, en que cada vez el gobierno va destinando menos recursos a políticas sociales.
Finalmente, a día de hoy, después de los gobiernos de J.L. Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy Brey, la “Ley de la Dependencia” ha soportado unos recortes presupuestarios muy elevados, y no se ha aplicado a todos los pacientes a los que les corresponde prestación, generando listas de espera enormes. Incluso gente ha fallecido a la espera de recibir la prestación que le correspondía.
3.- PROPUESTAS Y OPINIÓN PROPIA.
«La grandeza de un estado se mide por la forma en que se brinda atención a los discapacitados.» Esta cita cuyo autor uno podría pensar que es Gandhi, el Dalai Lama, algún Papa o cualquier célebre presidente de los Estados Unidos, la enunció Fidel Castro. No pretendo corregir a nadie, pero se podría sustituir de esa cita la palabra “discapacitados” por la palabra “dependientes”, y no creo que nadie se molestara.
En mi modesta opinión creo que en la actualidad las personas dependientes están mejor atendidas que hace 10 años, pero peor que hace 5. ¿Cómo puede ser esto? La ilusión y esperanza generadas con la “Ley de la Dependencia” se han ido apagando paulatinamente con el tiempo. ¿Por qué?....y la respuesta es muy simple: “los recortes”.
De los recortes se ha hablado largo y tendido durante estos últimos años, y pienso que se ha recortado en los presupuestos, de la manera que mejor les convenía a los intereses partidarios de la casta. ¿Esto debe ser así siempre?, es decir, ¿En la próxima crisis va a volver a pasar lo mismo? No, no debe de volver a ocurrir.
Creo que hasta ahora, la “Ley de la Dependencia” se ha considerado una “ley menor”, una ley que se puede quedar en papel mojado a la primera dificultad que surja, desnudándola de presupuestos y de desarrollo. Lo cual me hace pensar, que esta ley, para la casta, podría ser una “dadiva”, una caridad que los poderosos conceden al pueblo, siempre que tengan “líquido” en los bolsillos. No puede ser.
“La ley de la dependencia”, una ley que ayuda a los más desfavorecidos de la sociedad, una ley de solidaridad entre ciudadanos, no puede ser una moda. Las leyes que fomentan la solidaridad, la igualdad,….en definitiva las políticas sociales, deben de ser inviolables en sus presupuestos económicos de acompañamiento. Eso sí, esos presupuestos se mantendrán acorde a las necesidades del pueblo.
La dependencia, en mi opinión, como tal, se debería incorporar como un derecho en el marco de la constitución. Tan importante como el derecho a la vida, lo es a una vida digna. Y el estado tiene que tener la obligación de ayudar a estas personas dependientes, para alcanzar el desarrollo social que les corresponda.
Hasta conseguir que se produzca lo indicado en los dos párrafos anteriores, se pueden tomar otras medidas. Propongo integrar la “Ley de la Dependencia” dentro de la “Ley general de Sanidad”. ¿Por qué? En primer lugar, el derecho a la “Protección de la Salud”, es un derecho que se encuentra en la constitución del régimen del 78, es un derecho fundamental. De esta forma creo que sería más fácil proteger los recursos económicos de la dependencia, si se encuentran dentro de las partidas presupuestarias de sanidad, que de desarrollarse estas partidas presupuestarias de forma aislada.
Además, también pienso que la dependencia y la sanidad no deberían ir legisladas de forma separada, sino de forma conjunta, ya que creo que una se complementa con la otra. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS): «La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.» Por lo que entiendo que, si nos referimos a la población dependiente, para lograr el “completo bienestar físico, mental y social”, centrándonos en el bienestar social; es necesario la ayuda a estas personas, para que su situación se acerque lo máximo posible a esta definición de salud. Para ello, la inclusión de la “ley de dependencia” en las leyes de sanidad es el paso inicial.
Intentaré exponer este pensamiento a través de un ejemplo: Una persona que sufre diabetes, recibe una asistencia sanitaria, con un diagnóstico médico y un tratamiento farmacológico, nutricional, psicológico, etc., para lograr acercarse lo máximo posible a ese bienestar del que hablábamos en el párrafo anterior. Una persona dependiente, de la misma manera, requiere de una serie de recursos, que puede que no solo sean médicos o farmacológicos, sino también sociales (a través de cuidadores,….), económico (rentas para los dependientes, recursos para la adaptación de sus viviendas,…), etc.
Espero que ningún lector piense que con esto estoy diciendo que estas personas son “enfermos” en el sentido coloquial de la palabra. Digo que para lograr el mayor bienestar de los dependientes, y por lo tanto, lograr su máxima calidad de vida, y realización como personas, es decir, su mayor grado de salud, y a ser posible autonomía; es de necesario cumplimiento la aplicación de las leyes de dependencia dentro del ámbito de la sanidad.
Entonces, si se está de acuerdo con este planteamiento, se puede afirmar que el “Estado del bienestar” no cuenta con 4 pilares, sino 3: educación, sanidad-dependencia, y pensiones.
Continuando con las propuestas, creo que debe de existir en las partidas presupuestarias administradas por las CCAA un mayor control, tanto a nivel central como a nivel autonómico. Se buscará que las partidas presupuestarias sanitario-dependientes, vayan justamente a eso, a la sanidad y dependencia, y no a otros campos. Por ello, propongo la existencia de auditorías internas y externas, que verifiquen este buen comportamiento por parte de las CCAA.
Para finalizar, propongo que los presupuestos de Sanidad y Dependencia, no sean completamente cerrados, sino parcialmente abiertos, de manera que a nivel central exista una partida presupuestaria auxiliar, en caso de que por diversas causas, los presupuestos no se vean reflejados a la realidad social. Así pienso, que la solidaridad entre las diferentes CCAA aumentaría, y se solucionarían parcialmente los efectos frontera.
4.- NOTA FINAL.
En primer lugar, agradezco al lector la paciencia y el tiempo que ha destinado a la lectura de este documento. Es solamente una opinión, y de antemano mis más sinceras disculpas a cualquiera que se haya sentido ofendido por estas letras. No pretendo ofender a nadie, sino mostrar mi punto de vista ante la situación actual, que a lo mejor está equivocada, no lo sé.
No soy ningún experto en materia de dependencia, solo soy un ciudadano más, pero a mí alrededor veo situaciones mejorables, a las que he intentado proponer las soluciones que mejor he pensado que podrían funcionar. Es posible que algunas sean casi utópicas.
Espero que, al menos, haya abierto algún debate, y que la gente se anime a opinar y dar alternativas a este texto, para mejorar la situación de las personas dependientes, que eso sí, cada día es peor.
Sin más me despido con la cita de Fidel Castro con la que comencé el tercer apartado:
«La grandeza de un estado se mide por la forma en que se brinda atención a los discapacitados.»
David Conejo Tenorio. ¡¡PODEMOS¡¡
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2014.11.25 10:13 titociudadano Unas breves notas jurídicas sobre el artículo de El Mundo sobre Íñigo Errejón

El diario El Mundo necesita de asesoramiento jurídico. Tengo algunos amigos, juristas de reconocido prestigio, a los que les vendría bien el dinero, porque mi santa profesión está invadida por la precariedad, pero creo que no aceptarían el trabajo. Aunque no estén cobrando la renta básica, aún.
Lo dio, principalmente por la noticia, aparecida hoy en el susidicho diario con el siguiente literal:
“La ley prohibe a Errejón cobrar de la Universidad y de Podemos”
Hace el exiguo texto referencia al contenido del artículo 12.1 de la Ley 53/1984 de Incompatibilidades del Personal de las Administraciones Públicas, que cita:
no se pueden ejercer «actividades privadas, incluidas las de carácter profesional, sea por cuenta propia o bajo la dependencia o al servicio de entidades o particulares».
Pero el primer problema es que el artículo no está citado de forma completa, porque el literal del mismo es el siguiente:
  1. En todo caso, el personal comprendido en el ámbito de aplicación de esta Ley no podrá ejercer las actividades siguientes:
a) El desempeño de actividades privadas, incluidas las de carácter profesional, sea por cuenta propia o bajo la dependencia o al servicio de Entidades o particulares, en los asuntos en que esté interviniendo, haya intervenido en los dos últimos años o tenga que intervenir por razón del puesto público.
Se incluyen en especial en esta incompatibilidad las actividades profesionales prestadas a personas a quienes se esté obligado a atender en el desempeño del puesto público.
Es decir, se establece una incompatibilidad, no absoluta, si no relativa. Los profesionales de la administración pública no pueden desempeñar labores distintas a las propias de su cargo cuando las mismas supongan un conflicto de intereses, esto es, cuando la actividad pública suponga regular intereses que estén relacionados con la actividad privada. Por ejemplo un técnico de una concejalía de urbanismo no puede desempeñar una actividad privada en una inmobiliaria. El caso de Íñigo Errejón, es, evidentemente, un caso distinto, puesto que nada en absoluto tiene que ver la actividad en un partido político con un proyecto de investigación denominado: La vivienda en Andalucía. Diagnóstico, análisis y propuestas de políticas públicas para la desmercantilización de la vivienda.
Pero, dirán algunos, las normas tienen que interpretarse y yo interpreto que es incompatible cualquier actividad privada con una pública. Pues no es esa la situación en el ordenamiento jurídico español y los tribunales están cansados de decirlo. Por ejemplo el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad de Madrid en su Sentencia de 20 de julio de 2007, afirma, interpretando la misma norma, de forma muy clara:
Los dos preceptos legales citados condicionan la incompatibilidad del desempeño de un puesto de trabajo en la Administración con el ejercicio de actividades privadas a cualquiera de las dos circunstancias explicitadas en el artículo 1.3 : la primera, que la actividad solicitada "pueda impedir o menoscabar el estricto cumplimiento de los deberes del funcionario"; la segunda, que "pueda comprometer su imparcialidad o independencia".
Es decir, para predicar la incompatibilidad es necesario que las labores privadas interfieran con las públicas. Y, se pongan como se pongan, pues aquí no pasa.
Después se dicen cosas muy curiosas, como que Íñigo Errejón debía haber solicitado la compatibilidad de su actividad privada para tener una actividad pública. Pero es que esto tampoco es verdad.
El Decreto de 524/2008 de la Junta de Andalucía establece claramente cuándo hay que solicitar la compatibilidad, en su artículo 3:
El ejercicio de una segunda actividad pública o privada requerirá, con carácter previo a su inicio, autorización o reconocimiento de compatibilidad por el órgano competente
Es decir, sólo habrá que solicitar la autorización cuando, desempeñando una actividad pública se pretenda realizar una privada. Y da la casualidad que en el momento en que Íñigo fue contratado por la UMA, el 17 de marzo de 2014, ya desempeñaba sus labores en Podemos. Así que, cuando una actividad privada es previa y conocida por los responsables administrativos en el momento de su iniciación, no hay que solicitar autorización.
Dirán otros: pero eso es su opinión. Es cierto, aunque esté fundada en normas jurídicas es mi opinión. Curiosamente la misma norma (el decreto 524/2008 de la Junta) afirma cuál es la opinión válida, en su artículo 6:
La competencia para autorizar, reconocer o denegar la compatibilidad del personal cuyo primer puesto de trabajo dependa de las Universidades Públicas de Andalucía, corresponderá a la persona titular del Rectorado
¿Y qué dice el rectorado? Pues Adelaida de la Calle, rectora de la UMA, afirma claramente que Íñigo Errejón ha cumplido todas sus obligaciones. Y lo dice en la prensa, ojo, que no me lo ha dicho a mí en privado.
Así que, si quieren sacar noticias con interpretaciones jurídicas, infórmese antes. Por aquello del rigor periodístico y eso.
Si esto es todo lo que tienen, qué fácil va a ser.
Jacinto Morano, abogado, miembro del Círculo Juristas Madrid de Podemos
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